04/07/2020
El verdadero reto del cambio global…
Por: Klaus Littow
El sol cae, el reloj marca las 6:48 de la tarde y el resultado de venta del día aún esquiva aquellas sudorosas y agotadas manos, marcadas con surcos de un tono rojizo gracias al peso de las muestras de productos promocionales contenidas dentro del pesado maletín de Felipe. Una jornada intensa en pleno verano, con los efectos del inconfundible clima que puede deshidratar hasta al más entrenado camello. Así ha sido la jornada de este ejecutivo de ventas: larga y aparentemente sin frutos tangibles.
Al igual que Felipe, muchos de nosotros los “vendedores” hemos tenido días así, llenos de ilusiones y entusiasmo al inicio de la jornada y con altas dosis de frustración al anochecer. ¿Te ha pasado a ti? ¿Cómo lo manejas?
Recobrar la cordura, el buen ánimo y la paciencia camino a casa es una tarea que requiere de alta concentración, pues la mente no acepta bromas y las ideas que surgen en esos momentos suelen ser fatídicas, funestas, desconsoladoras… ¿Cómo, ante estos hechos, lograr recobrar el júbilo y el buen humor para llegar a casa y disfrutar la bendición de la compañía y el amor de la familia?
Así son algunos episodios en la vida de un vendedor, de todo aquel “ejecutivo”y emprendedor que, con ansias de lograr generar resultados, cimentar y consolidar su negocio, puede llegar a enfrentar. Y es que la labor de ventas es, más que un oficio, un juego mental en el cual impera la incertidumbre, la variabilidad, toda la expresión tangible e intangible de lo que más aterra al empleado fijo tras un salario. Según la famosa revista internacional Forbes, la profesión que más reditúa en el planeta es precisamente esta: la de mayor incertidumbre. Bien dicen que “el que no arriesga…”
En mi camino por esta bella profesión, desde muy joven, he tenido el privilegio de conocer a personas sin confianza alguna en sí mismos, ni en esta profesión y que con la necesidad tocando a su puerta deciden “hacer el último esfuerzo” en este campo, como si fuera uno de muy mala paga y con baja reputación.
Sin embargo, con el paso del tiempo, unos cuantos kilómetros recorridos, algunos errores comerciales, altas dosis de humildad, algo de apertura para aprender de un buen mentor y un poco de tolerancia a la frustración, esta maravillosa profesión empieza a redituar aún al menos resiliente de todos. Tan solo en cuestión de meses, esta misma aflicción que ha llevado de decidir del nunca dedicarse a las ventas al “toque en frío”, luego de hablar con suficientes extraños, los resultados empiezan a mostrarse y los ingresos de estas personas empiezan a crecer, ¡algunos sin medida! (Aún los más resilientes y disciplinados, ¡ganando muchas veces mejor que el Jefe!).
Y es que, sea en ventas, contabilidad, arte o deportes, cualquier ámbito que permita al ser humano entregarse de corazón, con pasión y disciplina, con apertura para aprender sin recelo ni orgullo, puede llevarnos al más alto estrato en la carrera hacia los sueños, algo directamente proporcional a la cantidad de valor que entreguemos a la sociedad.
Pero - y enfatizo - PERO, ninguna carrera ofrecerá tantos y tan extensos beneficios para el crecimiento integral del ser humano como este maravilloso campo de las ventas. Lo sé porque lo he podido atestiguar a nivel personal y con personas que han, literalmente, cambiado sus vidas para mucho mejor y en poco tiempo, aún y con pequeñas dosis de fe y mucha determinación.
El caso de Felipe no queda ahí. El día puede haber terminado sin aparente resultado, pero si Felipe ha sido sabio, ha aprovechado sus talentos, se ha dedicado con determinación a “planificar su trabajo, y trabajar su plan” (como bien decimos en la jerga de las ventas), el día y los esfuerzos no han sido en vano. Pues aquél que siembra generosamente, generosamente cosechará… Si tu día ha sido similar al de Felipe y sientes que has desperdiciado el tiempo, no desmayes, no renuncies… El mejor y máximo resultado de tu siembra puede estar muy cerca, ¡mucho más de lo que piensas!
El universo es sabio, pues devuelve multiplicado lo que lanzamos hacia él. Si abundancia queremos, la clave está en tanto la preparación, como en la dedicación, la diligencia y la constancia. Que sea el que persevera quien logre el resultado tan esperado, pues será quien más lo merezca.
El mundo está cambiando a pasos agigantados y las profesiones mejor pagadas en décadas pasadas están quedando en el olvido, con escasos resultados. Si tenemos capacidad de asimilar y aprovechar estos acelerados e inesperados cambios, podremos darnos cuenta de que las oportunidades se han transformado y seguramente requerirán de mayor enfoque, máxima determinación, flexibilidad y abundante siembra. Con un poco de fe, aprendiendo y practicando las técnicas de este maravilloso campo de manera profesional, cambiar tu vida es tan solo cosa de perseverancia, y tiempo.
El mundo se mueve a través de la comercialización. Aún los mejores y más preparados profesionales ejercen esta maravillosa habilidad, a través de la presentación y prestación de servicios y productos, sea como empleados, profesionales independientes o empresarios. Quienes han hecho historia en el ámbito financiero lo saben muy bien. Y reitero, esto no es cuestión de dinero, sino del ritmo al que como seres humanos podamos crecer de manera holística con el paso del tiempo, porque lo que verdaderamente paga es la cantidad de valor que somos capaces de entregar.
Si no nos retamos a hacer lo que nos aterroriza (siempre y cuando no ponga en evidente riesgo nuestra integridad física), nunca conoceremos nuestro verdadero potencial. La pregunta ahora debería ser: ¿tengo temor de las ventas o de poner a prueba mi verdadero y máximo potencial?
Por tu mejor vida, tu amigo y coach… Klaus.