16/09/2026
Mi esposo, desde la responsabilidad que hoy le corresponde ejercer, y yo, como su esposa y compañera de vida, compartimos un mismo anhelo: ver algún día una Guatemala gobernada por hombres y mujeres dignos, íntegros y con verdadero temor de Dios.
Anhelamos una nación donde el nombre de Dios no sea utilizado solamente para adornar discursos, conseguir aplausos o aparentar una fe que las acciones contradicen. Porque mencionar a Dios es fácil; vivir con temor de Dios cuando nadie nos está viendo es otra cosa.
A veces sorprende escuchar cómo se habla de Dios mientras, detrás de las palabras, pueden existir acciones completamente contrarias a la justicia, la honradez y el amor al prójimo.
Por eso nosotros oramos. Oramos para que Dios saque a luz todo lo que tenga que salir a luz, haga justicia y recompense a cada uno conforme a sus obras. Porque de los hombres alguien puede esconderse, pero de Dios nadie se esconde.
Y también creemos que llegará el día en que habrá justicia por cada centavo que haya sido arrebatado al pueblo mediante la corrupción.
Porque cuando alguien roba dinero público, no está robando solamente números de un presupuesto. Está quitándole oportunidades a una familia. Está quitando alimento de una mesa, medicina a un enfermo, educación a un niño, una carretera a una comunidad y esperanza a personas que pudieron haber salido adelante.
Mientras unos llenan sus bolsillos, hay familias que siguen luchando para llenar un plato de comida. Eso no es justo.
Nuestro deseo no es la venganza. Nuestro clamor es por justicia. Que cada persona responda por sus obras y que Guatemala llegue a tener autoridades que comprendan que gobernar no es una oportunidad para enriquecerse, sino un privilegio para servir.
Seguiremos orando por Guatemala. 🇬🇹🙏🏻
Que Dios levante una generación de servidores públicos que no solamente pronuncien Su nombre, sino que demuestren con sus frutos que verdaderamente le temen.
Porque puede tardar la justicia de los hombres, pero delante de Dios nada queda oculto.