23/12/2025
En 1905, los críticos de Nueva York destrozaron a la actriz principal de la nueva obra de Peter Pan. La llamaron "una mediocridad encarnada", dijeron que carecía de pasión y se burlaron de su físico. Pero el tiempo les dio una lección, enseñándoles que se equivocaron estrepitosamente.
Esa mujer era Maude Adams. No solo se convirtió en la primera y más icónica Peter Pan de la historia, sino que las audiencias la amaron tanto que tuvo que interpretar el papel más de 1.500 veces. Se convirtió en la actriz mejor pagada de Estados Unidos, con un salario anual que superaba el millón de dólares de la época, una cifra impensable para una mujer entonces.
Pero mientras Maude "volaba" en el escenario fingiendo ser el niño que nunca crece, en la vida real ocultaba dos facetas que la sociedad victoriana jamás habría aceptado.
La primera era su corazón.
Su productor vendió al mundo la imagen de una mujer casta y solitaria para proteger su carrera, pero la realidad era otra. Maude vivió durante 46 años con su pareja, la editora Louise Boynton. Fue una historia de amor real que duró hasta la muerte y que hoy está sellada en una tumba compartida en Nueva York.
La segunda era su mente.
Maude no era solo una cara bonita; era una ingeniera autodidacta. Obsesionada con mejorar la puesta en escena, trabajó con General Electric y terminó registrando tres patentes oficiales de tecnología. Ella inventó las bombillas de alta potencia para cine y los "puentes de luz" que revolucionaron la iluminación teatral para siempre.
Cuando se retiró, no se fue a descansar. Se fue a enseñar a mujeres jóvenes en el Stephens College, diciéndoles: "No persigan la fama, dominen su arte".
Maude Adams falleció a los 80 años. Los críticos dijeron que no tenía imaginación, pero ella inventó la tecnología para iluminar sus propios sueños y tuvo el coraje de amar a quien quiso en la oscuridad.
Fuentes: Ada Patterson, "Maude Adams: A Biography" y Archivos de Patentes de EE.UU. (Patente n.º 1.884.959).
Universo Sorprendente.