05/09/2026
«Dios nos ha elegido como pueblo y nos ha dado la tierra. Como pueblo elegido solo traemos luz y bondad al mundo entero; somos como una torre de moralidad y valores. El pueblo palestino no existe: se inventaron a los palestinos para atacar al sionismo».
Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas de «Israel», lo dijo impúdicamente: un «dios» los habría elegido como pueblo y les habría entregado las tierras que hoy ocupan, mientras los palestinos —millones de seres humanos con historia, identidad, familias y memoria— serían, según él, una invención.
El mismo personaje que se proclama representante de la bondad y la moralidad niega, apenas unas frases después, la existencia de todo un pueblo para justificar su expulsión de la tierra que habita. Una operación ideológica tan brutal como elemental: primero se invoca a «dios» para legitimar el despojo; después se borra al despojado de la historia para que el crimen parezca que nunca ocurrió.