26/05/2026
EL SUR QUE SE SECA: "ganaderos de Choluteca y Valle enfrentan una crisis sin precedentes".
CHOLUTECA, HONDURAS: En la zona sur de Honduras, la crisis ya no se mide solamente en cifras. Se mide en potreros vacíos, agrietados y secos, animales mu***os y familias que observan el cielo esperando una lluvia que todavía no llega, el paisaje ya no refleja la imagen tradicional de una región ganadera productiva, sino la de una emergencia silenciosa que avanza entre el polvo, la falta de agua y el ganado hambriento.
El presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Choluteca, AGACH, ingeniero Mario Argeñal aseguró que la sequía de este año ha superado cualquier escenario reciente. Las lluvias se retrasaron, las temperaturas alcanzan hasta 45 grados centígrados y las reservas de agua prácticamente desaparecieron en varias comunidades. “El problema ya no es únicamente económico: se trata de una crisis de supervivencia”.
Según reportes recientes, los productores a través de la AGACH declararon al sector en “calamidad total” al tiempo que solicitaron apoyo urgente al Gobierno central en un llamado desesperado por la crisis generada por la seguía.
La zona sur históricamente ha convivido con un clima extremo. El llamado “verano” suele extenderse durante varios meses con temperaturas sofocantes, mientras que el invierno se caracteriza por lluvias intensas pero breves. Sin embargo, productores y expertos coinciden en que las condiciones climáticas se han vuelto más agresivas e impredecibles en los últimos años.
La Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) declaró recientemente alerta verde en varios municipios del corredor seco sur debido al retraso de las lluvias y a la pérdida acelerada de humedad en los suelos. Representantes de Cenaos reconocieron que las altas temperaturas están agotando las fuentes de agua utilizadas para el consumo humano y del ganado.
Pero en el caso del Río Choluteca, la agroindustria represa las aguas río arriba desde siempre, instalando bombas de gran capacidad para regar sus cultivos, reteniendo y alterando el curso normal del agua. El impacto no es aislado. La sequía afecta a buena parte del denominado Corredor Seco centroamericano, donde miles de familias dependen directamente de la agricultura y la ganadería.
Según el presidente de la AGACH “Ahora solo queremos mantener vivo al ganado, en las fincas del sur, la prioridad ya no es producir leche ni carne, dijo Argeñal, la meta inmediata es evitar que los animales mueran. Argeñal afirmó públicamente que los ganaderos “no quieren asistencia técnica, sino alimento” para las reses, al confirmar la muerte de animales y el colapso de pozos y fuentes de agua.
No obstante, la imagen se repite en distintas comunidades: vacas extremadamente flacas, potreros secos y productores trasladando ganado hacia ríos o reservorios improvisados para evitar mayores pérdidas, pese a que muchas quebradas y vertientes desaparecieron antes del inicio formal del invierno.
La incertidumbre es alta porque muchos pequeños productores dependen únicamente de la lluvia para sembrar maíz y frijol. Si las precipitaciones continúan retrasándose, miles de familias podrían quedar sin cosecha y sin ingresos durante los próximos meses. Es decir que la inseguridad alimentaria podría agravarse en Honduras si no se implementan medidas urgentes de adaptación climática.
Uno de los principales reclamos de los productores es la ausencia de respuestas rápidas por parte del Estado. Según el presidente de los ganaderos las ayudas gubernamentales llegan tarde, son insuficientes o se concentran en asistencia técnica cuando la emergencia inmediata es alimentaria e hídrica. También Argeñal cuestionó la histórica falta de inversión en reservorios de agua, sistemas de riego, prácticas de conservación de suelos y programas de adaptación climática.
La situación deja al descubierto un problema estructural: la ganadería del sur continúa dependiendo casi exclusivamente del comportamiento climático.
Aunque algunas alcaldías y organismos internacionales han iniciado intervenciones focalizadas, productores sostienen que las medidas actuales no responden a la magnitud de la crisis.
Cabe mencionar que el aumento sostenido de temperaturas y la irregularidad de las lluvias están alterando los ciclos agrícolas y ganaderos tradicionales. En el sur, donde históricamente el calor ha sido extremo, el deterioro climático parece acelerar una crisis que ya venía acumulándose desde años anteriores y por la que no se ha hecho nada para recibirla.
La falta de infraestructura hídrica, créditos accesibles y políticas sostenidas de apoyo al agro convierten la producción ganadera en una actividad cada vez más riesgosa, razón por la que algunos productores son de la opinión que ser ganadero en la zona sur es un verdadero lujo.
Mientras los productores esperan lluvias, la preocupación aumenta a propósito de que la sequía ya está provocando desempleo temporal, reducción de producción y temor en comunidades enteras que dependen del campo.