01/05/2026
# ***Muchos cristianos están peleando una batalla que Dios nunca les mandó pelear. Hablan más del diablo que de Cristo, le gritan, lo “atan”, lo “reprenden”… pero olvidan algo esencial: la Biblia nunca nos ordena hacer eso.***
**La Escritura es clara: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Stg. 4:7). No dice “enfréntalo”, ni “decláralo vencido”, ni “átalo con palabras”. Dice resiste. Y resistir no es protagonismo espiritual, es firmeza **en obediencia.
**Incluso el arcángel Miguel, en una disputa con Satanás, no se atrevió a pronunciar juicio de maldición, sino que dijo: “El Señor te reprenda” (Jud. 9). Si un ser de tal autoridad no asumió ese rol, ¿de dónde sacamos nosotros esa osadía?**
**Cristo ya venció al diablo en la cruz (Col. 2:15). Ya lo despojó, ya lo derrotó, ya limitó su poder. El creyente no pelea para ganar la victoria, pelea desde la victoria. Y esa lucha no se libra gritando, sino sometiéndose a Dios (Stg. 4:7), viviendo en santidad y firmes en la fe (1 P. 5:8-9).**
**El enfoque nunca fue Satanás, siempre fue Cristo.**
**Deja de darle protagonismo al enemigo y empieza a vivir bajo la autoridad del Rey. Porque un creyente que se somete a Dios no necesita levantar la voz contra el diablo… su vida misma lo hace huir.**