01/09/2026
El Canal interiocianico una Obra invisible que se destino más de mil millones de lempiras en Honduras.
Fuente: Instituto de Acceso a la Información Pública
En febrero de 2024 se creó la Comisión Nacional del Ferrocarril Interoceánico (CONFI) y Héctor Zelaya quedó al frente. La idea era conectar el Pacífico hondureño con el Atlántico mediante un sistema ferroviario, complementado con infraestructura portuaria y logística.
En junio de 2025, Zelaya llegó al Congreso Nacional para presentar el proyecto de ley que buscaba crear una estructura institucional para el ferrocarril y establecer reglas para atraer inversión.
Pero la obra física nunca comenzó durante la administración de Xiomara Castro. No se colocó la primera piedra ni se construyó una línea ferroviaria interoceánica. El propio Zelaya reconoció en febrero de 2026 que el objetivo de su gestión no era comenzar inmediatamente la construcción, sino preparar las bases legales y técnicas.
¿Y los L1,100 millones?
Aquí existe una controversia.
El promotor ferroviario Miguel Gámez acusó a Héctor Zelaya de haber gastado aproximadamente L1,100 millones en promoción, viajes y actividades relacionadas con el proyecto, sin que existiera una obra concreta.
Zelaya negó esa acusación y afirmó públicamente que del presupuesto asignado al Ferrocarril Interoceánico “no se ejecutó ni un cinco”. Según él, el trabajo se hizo mediante cooperación técnica internacional y coordinación institucional.
Por tanto, no es correcto afirmar como hecho comprobado que Héctor Zelaya gastó L1,100 millones, porque existe una acusación, pero también una negación categórica del exfuncionario.
¿Qué quedó?
Quedaron principalmente:
La propuesta de Ferrocarril Interoceánico.
La Comisión Nacional creada para impulsarlo.
Un proyecto de ley presentado al Congreso.
Gestiones con organismos internacionales para estudios y cooperación.
La intención de desarrollar conexiones entre Amapala y Puerto Castilla/Puerto Cortés.
No quedó un ferrocarril interoceánico construido.
Y hay un dato importante: en marzo de 2026, ya con Nasry Asfura como presidente, Honduras firmó con la agencia estadounidense USTDA un acuerdo para realizar un estudio de factibilidad del ferrocarril. Es decir, el proyecto pasó a una nueva etapa, pero todavía debía determinarse su viabilidad técnica, económica y financiera.
En resumen: el proyecto de Héctor Zelaya no desapareció completamente, pero tampoco se convirtió en una obra. Durante su gestión se promovió y se intentó estructurar legal y técnicamente; la construcción no comenzó.