04/01/2020
« METANOIA » En el NT el tema tiene principalmente referencia al arrepentimiento del pecado, y este cambio de parecer involucra tanto un apartarse del pecado como un acercarse a Dios.
Simboliza además un cambio de visión, un giro en donde la persona se convierte, o se arrepiente de algo. La parábola del hijo pródigo es una notable ilustración de esto.
El verdadero arrepentimiento es metanoia, que en griego significa un cambio total de rumbo. Hay muchos que se arrepienten pero nunca cambian de verdad, como el rey Saúl. Se arrepentía y pedía perdón a menudo, pero nunca se arrepentía de verdad, nunca daba media vuelta para tomar la dirección opuesta. Saúl lloraba delante del profeta Samuel, pero no lo hacía por arrepentimiento; lloraba porque lamentaba que estaba a punto de perder el reino[4]. En realidad, no confesaba su pecado ni renunciaba a él, a la raíz de maldad que se ocultaba tras su fachada de pesar.
Las cartas del comienzo del Apocalipsis (cap. 2 y 3) van dirigidas a Iglesias que han incurrido en faltas de diferentes clases:
•Desviaciones doctrinales
•Idolatría ligada seguramente a desórdenes sexuales
•Falta de caridad,
•Tibieza.
Aquí la METANOIA es exigida con el acento de los antiguos profetas, corregido por el espíritu del evangelio.
• Para convertirse los cristianos deber volver a su amor primero y a sus obras primeras(2, 4-5)
• Han de acordarse de la manera como en un principio “acogieron y escucharon” la palabra de Dios (3, 3)
• Acreditarse como oro probado por el fuego (cf. 1 Pe 1, 7),
• Deben proveerse de vestiduras blancas, es decir, de las virtudes cristianas (3, 18)
• Oír a Cristo, que como amigo está a la puerta y llama (3, 20)
• Se pide en particular: valor, fidelidad y vigilancia (2, 20; 3, 2-3)