04/03/2026
Marlon Ochoa y la política del victimismo
En política hay un recurso que aparece cada vez que un funcionario se siente acorralado: el victimismo.
La entrevista de Marlon Ochoa en el programa Frente a Frente parece encajar perfectamente en ese manual. En lugar de responder con claridad a los cuestionamientos que enfrenta, el consejero del Consejo Nacional Electoral optó por construir un relato cargado de conspiraciones: planes para atentar contra su vida, supuestos intentos de borrar evidencia mediante un juicio político y hasta teorías sobre el retorno de Juan Orlando Hernández a la política hondureña.
El problema es que, más allá de la gravedad de esas afirmaciones, lo que faltó fue lo más importante: pruebas.
No basta con insinuar. Cuando se ocupa una silla en el órgano que tiene la responsabilidad de organizar y garantizar la limpieza de los procesos electorales, cada palabra tiene peso institucional. El Consejo Nacional Electoral no es un escenario de debates partidarios; es la entidad llamada a proteger la voluntad popular y la credibilidad del sistema democrático.
Por eso resulta preocupante que uno de sus consejeros recurra a narrativas de persecución personal sin respaldarlas con evidencia concreta. Ese tipo de discursos no fortalecen la confianza ciudadana; al contrario, alimentan la sospecha de que se intenta desviar la atención del verdadero tema: la responsabilidad política por las decisiones tomadas durante el proceso electoral.
El país no necesita más dramatización ni teorías conspirativas. Lo que Honduras necesita es claridad.
Si existen amenazas, deben investigarse.
Si existen irregularidades, deben demostrarse.
Y si existen responsabilidades, deben asumirse.
Convertir el debate institucional en una historia de conspiraciones puede ser útil para generar titulares y viralidad en redes sociales. Pero para una democracia frágil como la hondureña, ese tipo de espectáculo solo deja una consecuencia: más desconfianza.
Y en materia electoral, la desconfianza siempre termina pagándola el país entero.