06/07/2021
UNA RELACIÓN QUE LE AGRADA A DIOS
Dios no está centrado en tu hacer, Él está centrado en tu ser. Entonces, nuestra oración debe enfocarse en el ser y no en el hacer porque el ser determina el hacer.
Pasamos mucho tiempo orando por nuestro hacer, por lograr, por tener. Muy poco oramos por ser un cristiano del Lugar Santísimo, que conoce el corazón del Señor, que es paciente, humilde…
El primer propósito de Dios para crear al hombre a su imagen y semejanza (Génesis 1:26) era tener comunión con él. Para el Señor lo más importante es nuestra relación con Él. Y nosotros nos pasamos el tiempo teniendo una relación inadecuada, oportunista, interesada.
El Señor quiere corregir nuestro corazón porque de él mana la vida (Proverbios 4:23). Lo que hay en tu corazón, hay en tu relación con Dios. Si tu corazón está priorizando, por ejemplo, el crecimiento de la iglesia, esa será tu oración más frecuente. Si tu corazón anhela ser como Jesús (obediente, sensible a la voz del Padre, lleno del Espíritu Santo), eso se escuchará en tu oración.
Al respecto, por qué no le preguntas a Dios: “Señor, ¿te gusta mi relación contigo? ¿Te agrada lo que yo te hablo? ¿Te llegan mis oraciones?” Esa es una auditoría espiritual. ¿Con qué fin? Para que no experimentes una relación incorrecta con Dios, gobernada por intereses terrenales.
Nuestra relación le tiene que agradar a Dios. ¡La relación es para Él, para honrarlo! Una vez el Espíritu Santo logra que tengamos una relación correcta con Dios, nos lleva a un ascenso, a la comunión con Él, a la intimidad. ¡Ahí nace la vida de adoración!
Si practicamos la humillación espiritual como Dios lo pide en su Palabra, todo se resolverá automáticamente. ¿Por qué?
Porque si todos los días nos humillamos, Él nos lava, limpia, sana, santifica y así podemos entrar al Lugar Santísimo y tener comunión íntima con Él.
Dios te bendiga, que tengas un hermoso día 🙏🏽