01/07/2026
Pío IX, Quae in Patriarchatu (1 de septiembre de 1876), nn. 23-24:
«¿De qué sirve proclamar en voz alta el dogma de la supremacía de San Pedro y sus sucesores? ¿De qué sirve repetir una y otra vez las declaraciones de fe en la Iglesia Católica y la obediencia a la Sede Apostólica cuando las acciones desmienten estas palabras? Además, ¿no es la rebelión más inexcusable por el hecho de que la obediencia se reconoce como un deber? ¿No se extiende también la autoridad de la Santa Sede a las medidas que Nos hemos visto obligados a tomar, o basta estar en comunión de fe con esta Sede sin añadir la sumisión de la obediencia, cosa que no puede sostenerse sin dañar la fe católica?»
«En realidad, venerables hermanos e hijos amados, se trata de reconocer el poder de esta Sede, incluso sobre vuestras Iglesias, no sólo en lo que se refiere a la fe, sino también en lo concerniente a la disciplina. Quien lo niegue es un hereje; quien lo reconozca y, sin embargo, se niegue obstinadamente a obedecer, es digno de anatema.»
Imagen: Ordenaciones episcopales de la FSSPX en Écône, Francia, llevadas a cabo sin la autorización de la Santa Sede.