12/06/2026
Muchos ven a Jesús Sacramentado como un simple pedazo de pan expuesto en una custodia. Nosotros, los católicos, vemos algo muy distinto: vemos a Jesucristo vivo y real, presente en la Eucaristía.
Cuando nos arrodillamos ante el Santísimo Sacramento no adoramos un símbolo, adoramos al mismo Señor que nació en Belén, murió en la Cruz y resucitó glorioso al tercer día.
Ante Jesús Sacramentado encontramos consuelo en la tristeza, fortaleza en la prueba y esperanza en medio de las dificultades. Él nos escucha, nos abraza con su amor infinito y nos anima siempre a seguir adelante.
Porque para un católico, la custodia no está vacía; allí está Cristo esperando, amando y transformando corazones. Mientras algunos ven pan, nosotros contemplamos al Rey de reyes y Señor de señores.