21/11/2025
IRRUMPEN EN EVENTO CULTURAL Y FALTAN AL RESPETO A NIÑAS, NIÑOS Y FAMILIAS EN EL CENTRO CULTURAL ACAPULCO
Un pequeño grupo de personas irrumpió la tarde de ayer, alrededor de las 5:00 o 6:00 pm, en el auditorio Juan García Jiménez del Centro Cultural Acapulco, interrumpiendo un evento cultural al que habían acudido niñas, niños y familias completas para disfrutar de actividades artísticas.
La protesta ocurrió minutos antes del inicio del programa previsto para la tarde. Padres, madres y asistentes expresaron su molestia ante la interrupción inesperada, señalando que no era el espacio adecuado para realizar manifestaciones, especialmente tratándose de un evento destinado a las infancias y a la convivencia familiar. La irrupción provocó confusión y tensión entre menores que no entendían lo que estaba ocurriendo.
El reducido grupo —muy por debajo de la convocatoria que suelen aparentar en redes sociales— intentó aprovechar la presencia del público para exigir la renuncia de la secretaria de Cultura estatal, Aída Melina Martínez Rebolledo. Entre quienes encabezaban la protesta se encontraba Manuel Maciel, quien ya fue director de Cultura de Acapulco y cuyo paso por el cargo duró lo que un cerillo encendido, dejando antecedentes que hoy generan cuestionamientos sobre los intereses reales detrás de su intervención.
Para la mayoría de los asistentes, la acción fue una falta de respeto hacia el recinto, el evento y las familias presentes.
Al final de su intervención, los manifestantes pidieron un aplauso, pero el público no respondió. Únicamente se aplaudieron entre ellos mismos, evidenciando la falta de respaldo ciudadano a la irrupción.
Aunque insistieron en que se trataba de una acción pacífica, su decisión de interrumpir un programa preparado para niñas y niños fue considerada por muchos como un acto de oportunismo, más enfocado en generar atención que en promover un diálogo institucional y constructivo.
Diversas voces del ámbito cultural y ciudadano recalcaron que los espacios culturales y las infancias deben ser respetados, y que existen mecanismos formales para canalizar cualquier inconformidad sin perjudicar actividades destinadas a fomentar el arte, la educación y el tejido social.