10/09/2026
¡Paisanos!
¡Que viva San Nicolás de Tolentino! Villa Nicolás Bravo está de fiesta, y la Tierra Caliente vibra con la devoción y la alegría de una tradición que trasciende fronteras.
Entre fe, tambora y toros: Villa Nicolás Bravo celebra a lo grande a San Nicolás de Tolentino
Villa Nicolás Bravo, Ajuchitlán del Progreso. — La Tierra Caliente está de plácemes.
Desde el primer minuto del 1 de septiembre, el aire de Villa Nicolás Bravo, en el municipio de Ajuchitlán del Progreso, dejó de oler a rutina para llenarse del aroma a pólvora, cera de velas y flores frescas. ¿El motivo? La gran fiesta patronal en honor a San Nicolás de Tolentino, una de las imágenes más veneradas y milagrosas de toda la región, rodeada de relatos sobre portentos y prodigios que han pasado de generación en generación.
Durante diez días consecutivos, el pueblo se transforma en el corazón palpitante de la fe calentana. Cada mañana arranca al ritmo de las mañanitas y el andar devoto de las procesiones. A lo largo de la semana, las calles se llenan de colorido con el cumplimiento de las mandas, el desfile de promesas y uno de los momentos más esperados por chicos y grandes: la tradicional y electrizante t**a del toro.
Esta festividad no solo mueve la fe local, sino también las fibras de la nostalgia. Cada año, la fiesta de San Nicolás logra lo que pocos eventos consiguen: acortar distancias. Decenas de paisanos que radican en la Ciudad de México y aquellos que emigraron "al otro lado", al norte, hacen el viaje de vuelta a su cuna para reencontrarse con sus raíces, su gente y su patrono.
La banda de viento —la infaltable tambora calentana— resuena día y noche marcando el compás de la celebración, mientras que el cielo nocturno de Villa Nicolás Bravo se ilumina sin tregua con el encendido de innumerables castillos y juegos de pirotecnia que hacen retumbar el valle.
Hoy, 10 de septiembre, la fiesta llega a su punto culminante. Entre solemnes misas de acción de gracias, abrazos de reencuentro y el contagioso baile regional, el pueblo despide diez días de intensa devoción y júbilo.
Villa Nicolás Bravo reafirma una vez más que, cuando se trata de venerar a San Nicolás de Tolentino, la fe calentana no escatima en alegría y tradición.