27/09/2026
¿Coincidencia o una sombra que el alcalde debe despejar?
• Raúl David Salomón García negó tener relación con la página “Antecedentes Noticias Acayucan” y llamó a respetar a la prensa; sin embargo, la secuencia de hechos deja preguntas legítimas que merecen respuestas claras.
Lázaro David Chávez | Acayucan, Ver.- El problema no está solamente en lo que hoy niega el alcalde Raúl David Salomón García, sino en lo que públicamente escribió semanas atrás y en lo que ocurrió después.
A principios de septiembre, el propio presidente municipal publicó en sus redes sociales que ya era momento de tener en Acayucan un “¿Quién es quién en las mentiras?”, acompañado de un mensaje en el que cuestionaba discursos críticos hacia su gobierno. Una reproducción pública de esa publicación puede verificarse en registros de su perfil.
El comentario ocurrió en un contexto particularmente sensible: comunicadores locales habían difundido información y cuestionamientos relacionados con la atención de emergencias en el municipio, incluida la falta temporal de ambulancias y el uso de una unidad de Bomberos para atender servicios.
Poco después comenzó a tener actividad la página “Antecedentes Noticias Acayucan”, desde donde posteriormente se difundieron contenidos dirigidos contra periodistas, reporteros y creadores de contenido identificados por sus críticas a la administración municipal.
Aquí es donde aparece la pregunta incómoda: ¿fue solamente una coincidencia que el alcalde planteara públicamente la creación de un espacio para exhibir supuestas “mentiras” y, prácticamente enseguida, apareciera una página dedicada precisamente a confrontar y cuestionar a voces críticas?
La coincidencia temporal, por sí sola, no demuestra que Raúl David Salomón García sea propietario, administrador o autor intelectual de esa página. Hasta ahora no existe evidencia pública que permita afirmar responsablemente esa relación. De hecho, la Asociación de Periodistas Libertad de Expresión señaló expresamente que, aunque comunicadores han mencionado una posible vinculación con áreas políticas o de comunicación, no existen pruebas públicas que identifiquen a los responsables.
Pero la ausencia de una prueba pública tampoco elimina las preguntas.
En las últimas semanas, distintos comunicadores de Acayucan han denunciado amenazas, hostigamiento digital, señalamientos y campañas de desprestigio después de publicar contenidos críticos hacia el gobierno municipal. APLE incluso emitió un pronunciamiento solicitando garantías para el ejercicio periodístico y el cese de este tipo de agresiones.
Ahora el alcalde sostiene que no tiene relación alguna con esas publicaciones, condena los ataques, llama a sus seguidores a no participar en ellos, pide respeto para la prensa y reconoce que las observaciones periodísticas pueden servirle a su administración para corregir y mejorar.
Ese posicionamiento es importante, pero también abre una interrogante inevitable: si desde el principio la crítica periodística era entendida como una herramienta para mejorar, ¿por qué días antes se impulsaba públicamente la idea de un “Quién es quién en las mentiras” local?
No se trata de adjudicarle una página anónima sin pruebas. Se trata de exigir congruencia a quien ejerce el poder.
Un gobierno puede desmentir información que considere incorrecta. Puede mostrar documentos, cifras, fotografías y ofrecer conferencias para responder. Lo que resulta preocupante es que alrededor de la discusión pública aparezcan cuentas anónimas, memes y publicaciones destinadas no a refutar información, sino a desacreditar personalmente a quienes cuestionan a la autoridad.
La investigación sobre quién está detrás de “Antecedentes Noticias Acayucan” debe sustentarse en evidencia digital y no en especulaciones. Pero políticamente, el alcalde tiene una oportunidad para despejar cualquier sospecha: sostener en los hechos el respeto a la prensa que hoy expresó públicamente y permitir que cualquier cuestionamiento hacia su administración pueda realizarse sin que el periodista termine convertido en objetivo de campañas anónimas.
Porque el verdadero “Quién es quién” que hace falta no debería ser entre periodistas “buenos” y “malos”, sino entre los hechos comprobables, las versiones oficiales y aquello que las autoridades todavía tienen pendiente explicar.