05/09/2026
EL OCASO…DEL GIGANTE DE MÉXICO
Lo que pasó ayer en Aguascalientes, en ocasión del Segundo Informe de la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, no fue un asunto menor, ni mucho menos, una simple nota periodística.
Ayer, el Foro de las Estrellas fue el escenario de un espectáculo masivo diferente. Las y los asistentes no quisieron escuchar la “bienvenida”de su mandataria a la presidenta de México.
Tal vez la gobernadora de Aguascalientes, hubiera preferido mil veces la indiferencia que los gritos de rechazo de su propio pueblo.
La ciudadanía no deja de creer en sus gobiernos de un día para otro; primero dejan de aplaudir, después dejan de escuchar y finalmente comienzan a protestar.
Durante décadas el PRIAN presumió un Aguascalientes próspero, ordenado y ejemplar, donde todo marchaba bien porque así lo decían las encuestas y los medios de comunicación al servicio del gobierno. Así construyeron al “Gigante de México“ y “La mejor ciudad para vivir” .
Pero ese gigante ayer enmudeció para escuchar los sonoros abucheos de un pueblo harto de promesas incumplidas y de propaganda gubernamental que chocaba con la realidad. Este suceso enmarcado en segundo informe del Gobierno de México merece una reflexión profunda: Frente a la presidenta de México hubo abucheos y tuvo que intervenir para pedir respeto y permitir que la gobernadora pudiera continuar. Nadie puede celebrar que una gobernante sea abucheada, pero tampoco ignorar lo que eso significa; un abucheo no gobierna, pero sí comunica.
Y aquí está el ocaso del llamado Gigante de México, que sigue confundiendo propaganda con aceptación y mayoría legislativa con consenso, porque el verdadero ocaso de un gobierno no comienza cuando pierde una elección, sino cuando deja de escuchar a su propio pueblo. Bajo este contexto, no le queda otra a Teresa Jiménez que hacer algo muy sencillo: bajar la voz del poder y escuchar la voz del pueblo.