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H. Ayuntamiento de Atoyac informa:       𝐑𝐞𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚𝐬🔹 El pasado sábado 5 de septiembre, se llevó a cabo...
13/09/2026

H. Ayuntamiento de Atoyac informa:
𝐑𝐞𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚𝐬

🔹 El pasado sábado 5 de septiembre, se llevó a cabo el certamen para elegir a la Reina de las Fiestas Patrias Atoyac 2026, en el que se eligió a Sahet Lucatero Hernández como la Reina, a Amelia Aurora Cortés Trujillo como Señorita Patria y a Grisell Guadalupe Gutiérrez Mejía como Señorita Libertad. 👸🏻✨

Durante este evento, el alcalde Juan Carlos Rojas Castro y su esposa, la Doctora Miriam Velázquez Rojas , felicitaron a las jóvenes por su participación y el talento que mostraron durante este certamen lleno de alegría y emoción. 👏🏼👏🏼

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H. Ayuntamiento de Atoyac informa:             𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚𝐬 📣 ¡Ya está lista la cartelera para este 15 y 16 de septie...
13/09/2026

H. Ayuntamiento de Atoyac informa:
𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐏𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚𝐬

📣 ¡Ya está lista la cartelera para este 15 y 16 de septiembre! 🇲🇽

Disfrutaremos de grandes bailes en Potrero Nuevo y Atoyac con Los Cumbion, , Tania Ortiz y los Roberts, Grupo Quintanna, Grupo Aroma Mx y El PULPO Alfredo y sus Teclados.

Consulta los lugares en nuestra cartelera y acompáñanos a celebrar nuestras fiestas patrias. ¡Los esperamos! ✨

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13/09/2026

‼️🚨 SOLD OUT 🚨‼️

❤️‍🔥 ¡SE AGOTARON! ❤️‍🔥

Gracias por elegir Fresh Berry y hacer de este día todo un éxito. 🥹🍓♥️

¡Gracias por su preferencia y por ser parte de Fresh Berry! 🍓♥️

12/09/2026
H. Ayuntamiento de Atoyac informa:                𝐂𝐎𝐌𝐔𝐃𝐄⚾ ¡Ven este domingo para seguir disfrutando de los playoffs en A...
10/09/2026

H. Ayuntamiento de Atoyac informa:
𝐂𝐎𝐌𝐔𝐃𝐄

⚾ ¡Ven este domingo para seguir disfrutando de los playoffs en Atoyac! Este 13 de septiembre continúa la emoción del Torneo de Béisbol. 🔥

👇🏽 Te compartimos los partidos y los horarios. Acompáñanos y ven a apoyar a tu equipo favorito. ¡Te esperamos!

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*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*10 de septiembre de 2026*Día 253 de 365, la aventura continúa…*Serie: CONO...
10/09/2026

*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*

10 de septiembre de 2026

*Día 253 de 365, la aventura continúa…*

Serie: CONOCIENDO NUESTRO MUNICIPIO.

*EL REINO DIMINUTO DE LAS 70 ESPECIES.*

Cuando hablamos de la riqueza natural de Atoyac pensamos inmediatamente en el río, las montañas, las grutas, los cafetales, los cañaverales, las aves, los venados, los armadillos o los innumerables insectos que habitan nuestra sierra.

Pero debajo de las hojas húmedas, entre piedras cubiertas de musgo, troncos podridos y rincones sombríos de nuestras grutas existe otro Atoyac.

*Un Atoyac diminuto.*

Un mundo que muchas veces cabe en la palma de la mano.

Es el reino de los caracoles terrestres.

Buscando entre miles de publicaciones científicas tuve la suerte de encontrar que en el vol. 84, núm. 3, septiembre de 2013, pp. 765–773, fue publicado en la Revista Mexicana de Biodiversidad, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el trabajo:

*“Lista sistemática de la malacofauna terrestre del municipio de Atoyac, Veracruz”,* elaborada por Victoria Araiza Gómez y Edna Naranjo-García.

No tuve la fortuna de saber si por el apellido *Araiza* la investigadora tenga algún parentesco con la familia Araiza descendientes del primer presidente municipal de nuestro municipio, pero haremos la investigación correspondiente y se las compartiré.

Las investigadoras recorrieron durante 2007 y 2008 un total de 21 localidades del municipio de Atoyac entre ellas: Boca del Monte, la Palma, Santa Elena, Boca del Monte, (jardín) Casa abandonada cerca de la antigua estación del ferrocarril, La Esperanza, Túneles, Camino a Vara Negra, Cruce Vara Negra, Vara Negra, Entrada a Boca del Monte, Rancho Mota, Nacimiento Chiquihuite, Arroyo Canaletas, Grutas, Manzanillo, Progreso, La Aurora, Colonia Guadalupe, La Charca y El Mirador estudiando los pequeños moluscos que viven sobre la tierra, entre la vegetación y la materia orgánica.

Unas de aquellas areas aparece identificada en el trabajo precisamente como:

*GRUTAS.*

Es decir, nuestro sistema de cavernas también formó parte de esta exploración científica.

El resultado fue extraordinario.

Se recolectaron 1,998 ejemplares y se reconocieron 57 especies y 21 subespecies de gasterópodos terrestres, pertenecientes a 19 familias.

Entre las familias con mayor diversidad se encontraron:

Spiraxidae, con 17 especies;
Subulinidae, con 11;
Euconulidae, con 8;
Helicinidae, con 7;
y Orthalicidae, con 6.

Entre los habitantes diminutos con mayor presencia en el territorio atoyaquense sobresalieron:

Hawaiia minuscula minuscula, localizada en 14 sitios;

Helicina (Tristamia) zephyrina zephyrina;

*Schasicheila (Atoyac) alata*;

y Leptopeas micra, estas últimas encontradas en alrededor de 12 localidades.

También destacó Chondropoma (Chondropomium) cordovanum, registrada en 11 lugares.

Pero aquí comienza una de las partes más interesantes de la historia.

El estudio reportó cinco especies que por primera vez se registraban para todo el estado de Veracruz:

*Pyrgodomus simpsoni.*

Pupisoma dioscoricola.

*Salasiella camerata.*

Pseudosubulina minuta.

*Punctum minutissimum.*

Cinco pequeños habitantes de nuestros montes que ayudaron a ampliar el conocimiento científico de la biodiversidad veracruzana.

Y todavía hubo una sorpresa mayor.

Entre los ejemplares recolectados, 19 taxones solamente pudieron determinarse hasta nivel de género, y dentro de ellos los investigadores encontraron 7 posibles especies nuevas para la ciencia.

*¡SIETE!*

Pequeñísimos organismos escondidos durante quién sabe cuántos miles de años bajo las hojas, las piedras y la humedad de nuestras montañas, que podrían representar formas de vida hasta entonces desconocidas científicamente.

No significa que desde aquel momento quedaran bautizadas oficialmente como especies nuevas.

Para ello sería necesaria su descripción taxonómica formal, comparación con material de otras colecciones y publicación científica correspondiente.

*Pero el solo hecho de que siete organismos provenientes de Atoyac fueran considerados candidatos a especies nuevas habla de la importancia biológica de nuestro territorio.*

*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*

10 de septiembre de 2026

*Día 253 de 365, la aventura continúa…*

Serie: CONOCIENDO NUESTRO MUNICIPIO.

*EL REINO DIMINUTO DE LAS 70 ESPECIES.*

Cuando hablamos de la riqueza natural de Atoyac pensamos inmediatamente en el río, las montañas, las grutas, los cafetales, los cañaverales, las aves, los venados, los armadillos o los innumerables insectos que habitan nuestra sierra.

Pero debajo de las hojas húmedas, entre piedras cubiertas de musgo, troncos podridos y rincones sombríos de nuestras grutas existe otro Atoyac.

*Un Atoyac diminuto.*

Un mundo que muchas veces cabe en la palma de la mano.

Es el reino de los caracoles terrestres.

Buscando entre miles de publicaciones científicas tuve la suerte de encontrar que en el vol. 84, núm. 3, septiembre de 2013, pp. 765–773, fue publicado en la Revista Mexicana de Biodiversidad, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el trabajo:

*“Lista sistemática de la malacofauna terrestre del municipio de Atoyac, Veracruz”,* elaborada por Victoria Araiza Gómez y Edna Naranjo-García.

No tuve la fortuna de saber si por el apellido *Araiza* la investigadora tenga algún parentesco con la familia Araiza descendientes del primer presidente municipal de nuestro municipio, pero haremos la investigación correspondiente y se las compartiré.

Las investigadoras recorrieron durante 2007 y 2008 un total de 21 localidades del municipio de Atoyac entre ellas: Boca del Monte, la Palma, Santa Elena, Boca del Monte, (jardín) Casa abandonada cerca de la antigua estación del ferrocarril, La Esperanza, Túneles, Camino a Vara Negra, Cruce Vara Negra, Vara Negra, Entrada a Boca del Monte, Rancho Mota, Nacimiento Chiquihuite, Arroyo Canaletas, Grutas, Manzanillo, Progreso, La Aurora, Colonia Guadalupe, La Charca y El Mirador estudiando los pequeños moluscos que viven sobre la tierra, entre la vegetación y la materia orgánica.

Unas de aquellas areas aparece identificada en el trabajo precisamente como:

*GRUTAS.*

Es decir, nuestro sistema de cavernas también formó parte de esta exploración científica.

El resultado fue extraordinario.

Se recolectaron 1,998 ejemplares y se reconocieron 57 especies y 21 subespecies de gasterópodos terrestres, pertenecientes a 19 familias.

Entre las familias con mayor diversidad se encontraron:

Spiraxidae, con 17 especies;
Subulinidae, con 11;
Euconulidae, con 8;
Helicinidae, con 7;
y Orthalicidae, con 6.

Entre los habitantes diminutos con mayor presencia en el territorio atoyaquense sobresalieron:

Hawaiia minuscula minuscula, localizada en 14 sitios;

Helicina (Tristamia) zephyrina zephyrina;

*Schasicheila (Atoyac) alata*;

y Leptopeas micra, estas últimas encontradas en alrededor de 12 localidades.

También destacó Chondropoma (Chondropomium) cordovanum, registrada en 11 lugares.

Pero aquí comienza una de las partes más interesantes de la historia.

El estudio reportó cinco especies que por primera vez se registraban para todo el estado de Veracruz:

*Pyrgodomus simpsoni.*

Pupisoma dioscoricola.

*Salasiella camerata.*

Pseudosubulina minuta.

*Punctum minutissimum.*

Cinco pequeños habitantes de nuestros montes que ayudaron a ampliar el conocimiento científico de la biodiversidad veracruzana.

Y todavía hubo una sorpresa mayor.

Entre los ejemplares recolectados, 19 taxones solamente pudieron determinarse hasta nivel de género, y dentro de ellos los investigadores encontraron 7 posibles especies nuevas para la ciencia.

*¡SIETE!*

Pequeñísimos organismos escondidos durante quién sabe cuántos miles de años bajo las hojas, las piedras y la humedad de nuestras montañas, que podrían representar formas de vida hasta entonces desconocidas científicamente.

No significa que desde aquel momento quedaran bautizadas oficialmente como especies nuevas.

Para ello sería necesaria su descripción taxonómica formal, comparación con material de otras colecciones y publicación científica correspondiente.

*Pero el solo hecho de que siete organismos provenientes de Atoyac fueran considerados candidatos a especies nuevas habla de la importancia biológica de nuestro territorio.*

En el apéndice taxonómico del trabajo se reportan como 7 posibles especies nuevas para la ciencia las siguientes: *Cecilioides sp. 1*, encontrada en la Palma, Progreso, La Aurora, La Charca y El Mirador; *Cecilioides sp. 2*, registrada en Boca del Monte, Palmera, Casa abandonada y Grutas; *Leptinaria sp. 1*, localizada en La Esperanza; *Leptinaria sp. 2*, en Rancho Mota; *Leptinaria sp. 3*, en La Aurora; *Leptinaria sp. 4*, en Palmera; y *Pallifera sp*., hallada en Boca del Monte, Palmera, Casa abandonada, La Esperanza y Cruce Vara Negra.

Los investigadores también revisaron los registros históricos.

El estudio de los caracoles de Atoyac no comenzó ayer.

Naturalistas europeos y estadounidenses habían recolectado ejemplares de nuestro municipio desde el siglo XIX.

Entre 1870 y 1902, Fischer y Crosse mencionaron algunas de las primeras especies.

Posteriormente llegaron los trabajos de Martens, Pilsbry y, especialmente, H. B. Baker, quien recolectó ejemplares alrededor de Atoyac en 1926 durante exploraciones realizadas en Veracruz y otras regiones de México, donde ambién destaca Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis (Baker, 1940), cuyo epíteto atoyacensis hace referencia directamente a Atoyac

Más tarde otros especialistas continuaron estudiando aquel material.

Al reunir aquellas investigaciones antiguas con los descubrimientos modernos, el conocimiento de la malacofauna de Atoyac aumentó considerablemente.

El estudio incorporó 21 especies, 10 subespecies y 7 familias adicionales a lo que anteriormente se conocía del municipio.

De esta manera, considerando también los registros históricos, la riqueza conocida alcanzaba aproximadamente:

*70 ESPECIES Y 26 SUBESPECIES DE GASTERÓPODOS TERRESTRES.*

para nuestro municipio.

Y existe otro detalle que para los atoyaquenses resulta particularmente hermoso.

Entre aquellos nombres científicos aparece:

*Schasicheila (Atoyac) alata.* y

*Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis.*

Nuestro nombre, ATOYAC, quedó incorporado a la nomenclatura científica de dos de estos pequeños habitantes de la región.

Así, mientras nosotros caminamos sobre la sierra mirando árboles, ríos y montañas, debajo de nuestros pies existe una ciudad diminuta.

Un universo de co**has espirales.

Algunas del tamaño de una moneda.

Otras apenas visibles.

Seres que avanzan lentamente sobre una hoja húmeda mientras llevan literalmente su casa sobre la espalda.

Y quizá ahí radica una de las grandes enseñanzas de este estudio.

La riqueza natural de Atoyac no solamente está en aquello que podemos observar desde lejos.

También se encuentra en lo pequeño.

En una hoja caída.

En una piedra cubierta de musgo.

En la entrada oscura de una gruta.

En unos cuantos gramos de tierra húmeda.

Porque mientras durante generaciones nosotros hemos llamado a este lugar simplemente Atoyac, científicos de distintas épocas han encontrado aquí uno de esos pequeños rincones del planeta donde la evolución escribió historias extraordinarias.

Historias de millones de años…

grabadas en una co**ha de apenas unos milímetros.

ATOYAC, VERACRUZ:

*DONDE HASTA LOS CARACOLES TIENEN HISTORIA.*

Los investigadores también revisaron los registros históricos.

El estudio de los caracoles de Atoyac no comenzó ayer.

Naturalistas europeos y estadounidenses habían recolectado ejemplares de nuestro municipio desde el siglo XIX.

Entre 1870 y 1902, Fischer y Crosse mencionaron algunas de las primeras especies.

Posteriormente llegaron los trabajos de Martens, Pilsbry y, especialmente, H. B. Baker, quien recolectó ejemplares alrededor de Atoyac en 1926 durante exploraciones realizadas en Veracruz y otras regiones de México, donde ambién destaca Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis (Baker, 1940), cuyo epíteto atoyacensis hace referencia directamente a Atoyac

Más tarde otros especialistas continuaron estudiando aquel material.

Al reunir aquellas investigaciones antiguas con los descubrimientos modernos, el conocimiento de la malacofauna de Atoyac aumentó considerablemente.

El estudio incorporó 21 especies, 10 subespecies y 7 familias adicionales a lo que anteriormente se conocía del municipio.

De esta manera, considerando también los registros históricos, la riqueza conocida alcanzaba aproximadamente:

*70 ESPECIES Y 26 SUBESPECIES DE GASTERÓPODOS TERRESTRES, y 7 especie posiblemente nuevas para la ciencia.*

para nuestro municipio.

Y existe otro detalle que para los atoyaquenses resulta particularmente hermoso.

Entre aquellos nombres científicos aparece:

*Schasicheila (Atoyac) alata.* y

*Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis.*

Nuestro nombre, ATOYAC, quedó incorporado a la nomenclatura científica de dos de estos pequeños habitantes de la región.

Así, mientras nosotros caminamos sobre la sierra mirando árboles, ríos y montañas, debajo de nuestros pies existe una ciudad diminuta.

Un universo de co**has espirales.

Algunas del tamaño de una moneda.

Otras apenas visibles.

Seres que avanzan lentamente sobre una hoja húmeda mientras llevan literalmente su casa sobre la espalda.

Y quizá ahí radica una de las grandes enseñanzas de este estudio.

La riqueza natural de Atoyac no solamente está en aquello que podemos observar desde lejos.

También se encuentra en lo pequeño.

En una hoja caída.

En una piedra cubierta de musgo.

En la entrada oscura de una gruta.

En unos cuantos gramos de tierra húmeda.

Porque mientras durante generaciones nosotros hemos llamado a este lugar simplemente Atoyac, científicos de distintas épocas han encontrado aquí uno de esos pequeños rincones del planeta donde la evolución escribió historias extraordinarias.

Historias de millones de años…

grabadas en una co**ha de apenas unos milímetros.

ATOYAC, VERACRUZ:

*DONDE HASTA LOS CARACOLES TIENEN HISTORIA.*

Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales

10/09/2026

Rockola de los Recuerdos

09/09/2026

¡El próximo 10 de octubre llegan las leyendas del futbol a Potrero Nuevo!

*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*9 de septiembre de 2026.*Día 252 de 365, la aventura continúa…*serie: UN D...
09/09/2026

*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*

9 de septiembre de 2026.

*Día 252 de 365, la aventura continúa…*

serie: UN DÍA COMO HOY.

*9 DE SEPTIEMBRE DE 1906.*

*LAS GRUTAS DE ATOYAC SON DADAS A CONOCER A MÉXICO Y AL MUNDO.*

Hay lugares que permanecen durante siglos frente a nuestros ojos y, sin embargo, parecen empeñados en guardar sus secretos.

La montaña estaba allí.

El río corría desde tiempos inmemoriales por el fondo de la barranca.

La cascada permanecía mostrando su velo desde tiempos inmemorables.

Los trenes del Ferrocarril EL Mexicano atravesaban diariamente aquellos túneles rumbo a las montañas de Veracruz.

Pero allá abajo, entre la vegetación tropical, escondida entre peñascos y precipicios, permanecía una enorme cavidad cuya existencia todavía era prácticamente desconocida para el resto del país.

*Era la Gruta de Atoyac.*

Muchos vecinos la conocían, habían recorrido semis salas, habían saqueado la cerámica dejada por las culturas prehispánicas.

Y su historia, según la tradición que ha llegado hasta nosotros, comenzó de la manera más inesperada:

con un hombre, un animal herido y una persecución montaña abajo.

Aquel día, un trabajador del ferrocarril llamado Julio Sánchez se encontraba realizando sus labores en las inmediaciones de la vía cuando apareció aquel tepezcuintle.

El animal fue herido.

Pero en vez de caer, huyó.

Se lanzó entre la maleza.

*Julio fue tras él.*

Quizá en aquellos primeros metros pensó que sería una persecución corta.

No lo fue.

El tepezcuintle descendió por la ladera.

Julio continuó detrás.
Las ramas comenzaron a cerrarse.

Los bejucos se atravesaban entre las piernas.

Las piedras se desprendían bajo sus botas y rodaban hasta perderse muchos metros abajo.

El terreno comenzó a inclinarse cada vez más.

Pero el animal seguía avanzando.

Y Julio también, siguiendo aquel rastro de sangre que dejaba el animalillo.

De pronto ya no caminaba por un sendero.

Descendía prácticamente por un precipicio.

A un lado se levantaba la montaña.

Al otro se abría el vacío.

Abajo, muy abajo, se veía la cascada y corría el río.

El tepezcuintle desapareció nuevamente entre la vegetación.

Julio apartó unas ramas.

Avanzó unos metros.

Y entonces ocurrió.

El animal se metió entre las rocas…

y desapareció.

Julio llegó hasta aquel punto.

Probablemente esperaba encontrar una madriguera.

Pero frente a él no había una simple madriguera.

*La montaña estaba abierta.*

Ante sus ojos apareció una enorme boca oscura, semejante a un gigantesco portal natural.

Julio Sánchez se quedó frente a ella.

El aire que salía desde el interior era distinto.

La luz del exterior apenas conseguía penetrar unos metros.
Más allá…

todo era oscuridad.

Aquella persecución había terminado.

Pero acababa de comenzar otra historia.

La historia de las Grutas de Atoyac.

La noticia despertó interés y poco tiempo después el fotógrafo Juan N. Vasallo, que se encontraba en la región fotografiando los sitios de interés escucho la noticia y llegó hasta aquel impresionante lugar.

No era una excursión sencilla.

Para alcanzar la entrada había que abandonar la vía del Ferrocarril Mexicano, internarse entre la vegetación y descender decenas de metros por la abrupta ladera de la barranca.

Vasallo realizó ocho placas fotográficas.

Aquellas imágenes tendrían una importancia extraordinaria.

Porque unas semanas después las Grutas de Atoyac dejarían de ser solamente un secreto conocido por los habitantes y trabajadores de aquellos rumbos.

El 9 de septiembre de 1906, hace 120 Años, la revista *El Mundo Ilustrado, Año XII, Tomo II, publicó en su sección “Nuestro País*” dedico un amplio reportaje dedicado a la extraordinaria caverna veracruzana.

La publicación describía así el camino:

> A poco menos de un kilómetro al oriente de la estación de Atoyac, sobre la línea del Ferrocarril Mexicano, después de pasar el túnel número 2 y antes de penetrar al número 1, se abría un angosto sendero.

Desde allí comenzaba un descenso verdaderamente peligroso.

Una rústica escalera construida con palos sin labrar, amarrados con bejucos y jonotes, permitía bajar por la pendiente casi vertical.

El cronista calculaba que la entrada de la caverna se encontraba entre ochenta y cien metros por debajo del nivel de la vía.

Y alrededor…

la exuberancia tropical.

Árboles.
Lianas.
Peñascos.
Humedad.
El precipicio.

Y en el fondo, la cascada y el cauce del Río Atoyac.

El visitante descendía teniendo constantemente el abismo bajo sus pies.

Por eso aquella publicación resumía la experiencia en pocas palabras:

*el paisaje, la altura y el peligro causaban una impresión intensa.*

Pero lo más impresionante aparecía al terminar el descenso.

Según la descripción publicada en 1906, al llegar prácticamente no había terreno firme donde apoyar los pies.

Frente al visitante se levantaba una enorme abertura en la roca.
Un gigantesco arco natural parecía abrirse en el costado mismo de la montaña.

Del techo descendían estalactitas.

Y desde aquella entrada podía contemplarse un enorme agujero oscuro que conducía hacia las entrañas de la sierra.

Después de siglos de oscuridad…

Atoyac mostraba uno de sus grandes tesoros naturales.

Las ocho imágenes tomadas por Juan N. Vasallo permitieron que lectores situados a cientos de kilómetros contemplaran aquella maravilla.

De esa manera, aquel 9 de septiembre de 1906, las Grutas de Atoyac saltó de la montaña a las páginas de una de las publicaciones ilustradas más importantes de México.

*Y TODO COMENZÓ CON UN TEPEZCUINTLE…*

Resulta extraordinario pensar cómo pueden comenzar algunos capítulos de nuestra historia.

No hubo una expedición científica buscando cavernas.

No llegaron primero geólogos cargando instrumentos.

No existía un grupo de exploradores con planos y brújulas.

Hubo simplemente un trabajador del ferrocarril llamado Julio Sánchez.

Un tepezcuintle herido.
Una persecución.
La montaña.
El precipicio.

Y una sombra enorme abriéndose entre las rocas.

Aquel animal buscaba refugio.
Julio buscaba al animal.

Y sin saberlo…

encontró una puerta hacia las entrañas de Atoyac.

Han transcurrido 120 años desde aquel 9 de septiembre de 1906.

Los hombres han cambiado.
Los trenes han cambiado.
Los caminos han cambiado.

Pero allí continúa la Gruta.

Silenciosa.
Oscura.
Majestuosa.

Como si todavía conservara entre sus paredes de piedra el eco de aquellos pasos desesperados bajando por la montaña…

*los del tepezcuintle que huía…*

y los de Julio Sánchez, que sin imaginarlo corría detrás de una página de nuestra historia.

*Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales.*

09/09/2026

Potrero Nuevo.- esta mañana de miércoles, la jurisdicción sanitaria envio al grupo de vectores a fumigar varias casas de la Av. Juchipila en la colonia emiliano zapata, debido al reporte de casos de posible dengue, por lo tanto recomiendan reportar cualquier sospecha de ser infectado por el mosquito trasmisor, ya que estamos en temporada de este tipo de infecciones virales.....

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94965

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Martes 9am - 5pm
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