10/09/2026
*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*
10 de septiembre de 2026
*Día 253 de 365, la aventura continúa…*
Serie: CONOCIENDO NUESTRO MUNICIPIO.
*EL REINO DIMINUTO DE LAS 70 ESPECIES.*
Cuando hablamos de la riqueza natural de Atoyac pensamos inmediatamente en el río, las montañas, las grutas, los cafetales, los cañaverales, las aves, los venados, los armadillos o los innumerables insectos que habitan nuestra sierra.
Pero debajo de las hojas húmedas, entre piedras cubiertas de musgo, troncos podridos y rincones sombríos de nuestras grutas existe otro Atoyac.
*Un Atoyac diminuto.*
Un mundo que muchas veces cabe en la palma de la mano.
Es el reino de los caracoles terrestres.
Buscando entre miles de publicaciones científicas tuve la suerte de encontrar que en el vol. 84, núm. 3, septiembre de 2013, pp. 765–773, fue publicado en la Revista Mexicana de Biodiversidad, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el trabajo:
*“Lista sistemática de la malacofauna terrestre del municipio de Atoyac, Veracruz”,* elaborada por Victoria Araiza Gómez y Edna Naranjo-García.
No tuve la fortuna de saber si por el apellido *Araiza* la investigadora tenga algún parentesco con la familia Araiza descendientes del primer presidente municipal de nuestro municipio, pero haremos la investigación correspondiente y se las compartiré.
Las investigadoras recorrieron durante 2007 y 2008 un total de 21 localidades del municipio de Atoyac entre ellas: Boca del Monte, la Palma, Santa Elena, Boca del Monte, (jardín) Casa abandonada cerca de la antigua estación del ferrocarril, La Esperanza, Túneles, Camino a Vara Negra, Cruce Vara Negra, Vara Negra, Entrada a Boca del Monte, Rancho Mota, Nacimiento Chiquihuite, Arroyo Canaletas, Grutas, Manzanillo, Progreso, La Aurora, Colonia Guadalupe, La Charca y El Mirador estudiando los pequeños moluscos que viven sobre la tierra, entre la vegetación y la materia orgánica.
Unas de aquellas areas aparece identificada en el trabajo precisamente como:
*GRUTAS.*
Es decir, nuestro sistema de cavernas también formó parte de esta exploración científica.
El resultado fue extraordinario.
Se recolectaron 1,998 ejemplares y se reconocieron 57 especies y 21 subespecies de gasterópodos terrestres, pertenecientes a 19 familias.
Entre las familias con mayor diversidad se encontraron:
Spiraxidae, con 17 especies;
Subulinidae, con 11;
Euconulidae, con 8;
Helicinidae, con 7;
y Orthalicidae, con 6.
Entre los habitantes diminutos con mayor presencia en el territorio atoyaquense sobresalieron:
Hawaiia minuscula minuscula, localizada en 14 sitios;
Helicina (Tristamia) zephyrina zephyrina;
*Schasicheila (Atoyac) alata*;
y Leptopeas micra, estas últimas encontradas en alrededor de 12 localidades.
También destacó Chondropoma (Chondropomium) cordovanum, registrada en 11 lugares.
Pero aquí comienza una de las partes más interesantes de la historia.
El estudio reportó cinco especies que por primera vez se registraban para todo el estado de Veracruz:
*Pyrgodomus simpsoni.*
Pupisoma dioscoricola.
*Salasiella camerata.*
Pseudosubulina minuta.
*Punctum minutissimum.*
Cinco pequeños habitantes de nuestros montes que ayudaron a ampliar el conocimiento científico de la biodiversidad veracruzana.
Y todavía hubo una sorpresa mayor.
Entre los ejemplares recolectados, 19 taxones solamente pudieron determinarse hasta nivel de género, y dentro de ellos los investigadores encontraron 7 posibles especies nuevas para la ciencia.
*¡SIETE!*
Pequeñísimos organismos escondidos durante quién sabe cuántos miles de años bajo las hojas, las piedras y la humedad de nuestras montañas, que podrían representar formas de vida hasta entonces desconocidas científicamente.
No significa que desde aquel momento quedaran bautizadas oficialmente como especies nuevas.
Para ello sería necesaria su descripción taxonómica formal, comparación con material de otras colecciones y publicación científica correspondiente.
*Pero el solo hecho de que siete organismos provenientes de Atoyac fueran considerados candidatos a especies nuevas habla de la importancia biológica de nuestro territorio.*
*CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.*
10 de septiembre de 2026
*Día 253 de 365, la aventura continúa…*
Serie: CONOCIENDO NUESTRO MUNICIPIO.
*EL REINO DIMINUTO DE LAS 70 ESPECIES.*
Cuando hablamos de la riqueza natural de Atoyac pensamos inmediatamente en el río, las montañas, las grutas, los cafetales, los cañaverales, las aves, los venados, los armadillos o los innumerables insectos que habitan nuestra sierra.
Pero debajo de las hojas húmedas, entre piedras cubiertas de musgo, troncos podridos y rincones sombríos de nuestras grutas existe otro Atoyac.
*Un Atoyac diminuto.*
Un mundo que muchas veces cabe en la palma de la mano.
Es el reino de los caracoles terrestres.
Buscando entre miles de publicaciones científicas tuve la suerte de encontrar que en el vol. 84, núm. 3, septiembre de 2013, pp. 765–773, fue publicado en la Revista Mexicana de Biodiversidad, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el trabajo:
*“Lista sistemática de la malacofauna terrestre del municipio de Atoyac, Veracruz”,* elaborada por Victoria Araiza Gómez y Edna Naranjo-García.
No tuve la fortuna de saber si por el apellido *Araiza* la investigadora tenga algún parentesco con la familia Araiza descendientes del primer presidente municipal de nuestro municipio, pero haremos la investigación correspondiente y se las compartiré.
Las investigadoras recorrieron durante 2007 y 2008 un total de 21 localidades del municipio de Atoyac entre ellas: Boca del Monte, la Palma, Santa Elena, Boca del Monte, (jardín) Casa abandonada cerca de la antigua estación del ferrocarril, La Esperanza, Túneles, Camino a Vara Negra, Cruce Vara Negra, Vara Negra, Entrada a Boca del Monte, Rancho Mota, Nacimiento Chiquihuite, Arroyo Canaletas, Grutas, Manzanillo, Progreso, La Aurora, Colonia Guadalupe, La Charca y El Mirador estudiando los pequeños moluscos que viven sobre la tierra, entre la vegetación y la materia orgánica.
Unas de aquellas areas aparece identificada en el trabajo precisamente como:
*GRUTAS.*
Es decir, nuestro sistema de cavernas también formó parte de esta exploración científica.
El resultado fue extraordinario.
Se recolectaron 1,998 ejemplares y se reconocieron 57 especies y 21 subespecies de gasterópodos terrestres, pertenecientes a 19 familias.
Entre las familias con mayor diversidad se encontraron:
Spiraxidae, con 17 especies;
Subulinidae, con 11;
Euconulidae, con 8;
Helicinidae, con 7;
y Orthalicidae, con 6.
Entre los habitantes diminutos con mayor presencia en el territorio atoyaquense sobresalieron:
Hawaiia minuscula minuscula, localizada en 14 sitios;
Helicina (Tristamia) zephyrina zephyrina;
*Schasicheila (Atoyac) alata*;
y Leptopeas micra, estas últimas encontradas en alrededor de 12 localidades.
También destacó Chondropoma (Chondropomium) cordovanum, registrada en 11 lugares.
Pero aquí comienza una de las partes más interesantes de la historia.
El estudio reportó cinco especies que por primera vez se registraban para todo el estado de Veracruz:
*Pyrgodomus simpsoni.*
Pupisoma dioscoricola.
*Salasiella camerata.*
Pseudosubulina minuta.
*Punctum minutissimum.*
Cinco pequeños habitantes de nuestros montes que ayudaron a ampliar el conocimiento científico de la biodiversidad veracruzana.
Y todavía hubo una sorpresa mayor.
Entre los ejemplares recolectados, 19 taxones solamente pudieron determinarse hasta nivel de género, y dentro de ellos los investigadores encontraron 7 posibles especies nuevas para la ciencia.
*¡SIETE!*
Pequeñísimos organismos escondidos durante quién sabe cuántos miles de años bajo las hojas, las piedras y la humedad de nuestras montañas, que podrían representar formas de vida hasta entonces desconocidas científicamente.
No significa que desde aquel momento quedaran bautizadas oficialmente como especies nuevas.
Para ello sería necesaria su descripción taxonómica formal, comparación con material de otras colecciones y publicación científica correspondiente.
*Pero el solo hecho de que siete organismos provenientes de Atoyac fueran considerados candidatos a especies nuevas habla de la importancia biológica de nuestro territorio.*
En el apéndice taxonómico del trabajo se reportan como 7 posibles especies nuevas para la ciencia las siguientes: *Cecilioides sp. 1*, encontrada en la Palma, Progreso, La Aurora, La Charca y El Mirador; *Cecilioides sp. 2*, registrada en Boca del Monte, Palmera, Casa abandonada y Grutas; *Leptinaria sp. 1*, localizada en La Esperanza; *Leptinaria sp. 2*, en Rancho Mota; *Leptinaria sp. 3*, en La Aurora; *Leptinaria sp. 4*, en Palmera; y *Pallifera sp*., hallada en Boca del Monte, Palmera, Casa abandonada, La Esperanza y Cruce Vara Negra.
Los investigadores también revisaron los registros históricos.
El estudio de los caracoles de Atoyac no comenzó ayer.
Naturalistas europeos y estadounidenses habían recolectado ejemplares de nuestro municipio desde el siglo XIX.
Entre 1870 y 1902, Fischer y Crosse mencionaron algunas de las primeras especies.
Posteriormente llegaron los trabajos de Martens, Pilsbry y, especialmente, H. B. Baker, quien recolectó ejemplares alrededor de Atoyac en 1926 durante exploraciones realizadas en Veracruz y otras regiones de México, donde ambién destaca Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis (Baker, 1940), cuyo epíteto atoyacensis hace referencia directamente a Atoyac
Más tarde otros especialistas continuaron estudiando aquel material.
Al reunir aquellas investigaciones antiguas con los descubrimientos modernos, el conocimiento de la malacofauna de Atoyac aumentó considerablemente.
El estudio incorporó 21 especies, 10 subespecies y 7 familias adicionales a lo que anteriormente se conocía del municipio.
De esta manera, considerando también los registros históricos, la riqueza conocida alcanzaba aproximadamente:
*70 ESPECIES Y 26 SUBESPECIES DE GASTERÓPODOS TERRESTRES.*
para nuestro municipio.
Y existe otro detalle que para los atoyaquenses resulta particularmente hermoso.
Entre aquellos nombres científicos aparece:
*Schasicheila (Atoyac) alata.* y
*Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis.*
Nuestro nombre, ATOYAC, quedó incorporado a la nomenclatura científica de dos de estos pequeños habitantes de la región.
Así, mientras nosotros caminamos sobre la sierra mirando árboles, ríos y montañas, debajo de nuestros pies existe una ciudad diminuta.
Un universo de co**has espirales.
Algunas del tamaño de una moneda.
Otras apenas visibles.
Seres que avanzan lentamente sobre una hoja húmeda mientras llevan literalmente su casa sobre la espalda.
Y quizá ahí radica una de las grandes enseñanzas de este estudio.
La riqueza natural de Atoyac no solamente está en aquello que podemos observar desde lejos.
También se encuentra en lo pequeño.
En una hoja caída.
En una piedra cubierta de musgo.
En la entrada oscura de una gruta.
En unos cuantos gramos de tierra húmeda.
Porque mientras durante generaciones nosotros hemos llamado a este lugar simplemente Atoyac, científicos de distintas épocas han encontrado aquí uno de esos pequeños rincones del planeta donde la evolución escribió historias extraordinarias.
Historias de millones de años…
grabadas en una co**ha de apenas unos milímetros.
ATOYAC, VERACRUZ:
*DONDE HASTA LOS CARACOLES TIENEN HISTORIA.*
Los investigadores también revisaron los registros históricos.
El estudio de los caracoles de Atoyac no comenzó ayer.
Naturalistas europeos y estadounidenses habían recolectado ejemplares de nuestro municipio desde el siglo XIX.
Entre 1870 y 1902, Fischer y Crosse mencionaron algunas de las primeras especies.
Posteriormente llegaron los trabajos de Martens, Pilsbry y, especialmente, H. B. Baker, quien recolectó ejemplares alrededor de Atoyac en 1926 durante exploraciones realizadas en Veracruz y otras regiones de México, donde ambién destaca Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis (Baker, 1940), cuyo epíteto atoyacensis hace referencia directamente a Atoyac
Más tarde otros especialistas continuaron estudiando aquel material.
Al reunir aquellas investigaciones antiguas con los descubrimientos modernos, el conocimiento de la malacofauna de Atoyac aumentó considerablemente.
El estudio incorporó 21 especies, 10 subespecies y 7 familias adicionales a lo que anteriormente se conocía del municipio.
De esta manera, considerando también los registros históricos, la riqueza conocida alcanzaba aproximadamente:
*70 ESPECIES Y 26 SUBESPECIES DE GASTERÓPODOS TERRESTRES, y 7 especie posiblemente nuevas para la ciencia.*
para nuestro municipio.
Y existe otro detalle que para los atoyaquenses resulta particularmente hermoso.
Entre aquellos nombres científicos aparece:
*Schasicheila (Atoyac) alata.* y
*Volutaxis (Volutaxis) sulciferus atoyacensis.*
Nuestro nombre, ATOYAC, quedó incorporado a la nomenclatura científica de dos de estos pequeños habitantes de la región.
Así, mientras nosotros caminamos sobre la sierra mirando árboles, ríos y montañas, debajo de nuestros pies existe una ciudad diminuta.
Un universo de co**has espirales.
Algunas del tamaño de una moneda.
Otras apenas visibles.
Seres que avanzan lentamente sobre una hoja húmeda mientras llevan literalmente su casa sobre la espalda.
Y quizá ahí radica una de las grandes enseñanzas de este estudio.
La riqueza natural de Atoyac no solamente está en aquello que podemos observar desde lejos.
También se encuentra en lo pequeño.
En una hoja caída.
En una piedra cubierta de musgo.
En la entrada oscura de una gruta.
En unos cuantos gramos de tierra húmeda.
Porque mientras durante generaciones nosotros hemos llamado a este lugar simplemente Atoyac, científicos de distintas épocas han encontrado aquí uno de esos pequeños rincones del planeta donde la evolución escribió historias extraordinarias.
Historias de millones de años…
grabadas en una co**ha de apenas unos milímetros.
ATOYAC, VERACRUZ:
*DONDE HASTA LOS CARACOLES TIENEN HISTORIA.*
Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales