23/01/2026
Francis Buchholz:
El pulso que marcó una era del rock, en silencio eterno a los 71 años.
Por Aleks Strauß, especial para nuestra sección de música y cultura.
El mundo del rock ha perdido hoy a una de sus voces más discretas pero esenciales: Francis Buchholz, bajista emblemático de la banda alemana Scorpions, falleció el jueves 22 de enero de 2026 a los 71 años, tras una batalla privada contra el cáncer, según confirmó su familia en un comunicado difundido en redes sociales.
Nacido el 19 de febrero de 1954 en Hannover, Alemania, Buchholz encontró su vocación musical desde muy joven. Su ingreso en Scorpions en 1973 marcó el inicio de casi dos décadas en las que su bajo se convirtió en columna vertebral del sonido que definiría a la banda a nivel internacional.
Si no era el miembro más visible bajo los reflectores, lo era sin duda en el corazón del ritmo: sus líneas de bajo firmes, melódicas y consistentes fueron el soporte que permitió a las guitarras gemelas y la voz de Klaus Meine elevarse en himnos inmortales. Canciones como “Rock You Like a Hurricane”, “Still Loving You” y “Wind of Change” —verdaderos estandartes del hard rock y la memoria colectiva de varias generaciones— no serían las mismas sin su contribución.
Durante su estancia con la banda, Buchholz participó en cerca de 12 álbumes de estudio y varios directos, cubriendo desde Fly to the Rainbow (1974) hasta Crazy World (1990), obras que consolidaron a Scorpions como una fuerza global en arenas, estadios y festivales por todo el mundo.
Pero más allá de cifras y registros, su legado artístico se articula en la exactitud con que su bajo se entrelazaba con cada composición, sosteniendo la intensidad del hard rock sin ostentación, siempre al servicio de la canción. Fue un músico que entendió que el poder a veces se encuentra en la sobriedad y la consistencia, no en la exhibición técnica.
Tras dejar Scorpions en 1992, Buchholz exploró otros caminos musicales, colaborando con proyectos como Temple of Rock de Michael Schenker, y se mantuvo activo en la escena hasta bien entrada la década de 2010. Su presencia en el bajo siguió siendo reverenciada por colegas y fans por igual.
La noticia de su fallecimiento generó una oleada de tributos en redes sociales y entre la comunidad del rock, con mensajes de admiración por su legado y agradecimiento por las décadas de música que ofreció al mundo. Para muchos, su obra no se limita a discos y conciertos, sino a la banda sonora de momentos personales e históricos compartidos por millones. �
parade.com
Hoy, con la confirmación de su partida “en paz y rodeado de amor”, su legado musical —y la influencia de su bajo en la historia del rock— queda como un testimonio duradero de una vida dedicada al arte sonoro.
Qué en paz descanse y gracias por su muisca.
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