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06/06/2026
ALTO A LA GUERRA CONTRA LAS COMUNIDADES DE MICHOACÁN.Las organizaciones, colectivos, e individuos abajo firmantes expres...
05/06/2026

ALTO A LA GUERRA CONTRA LAS COMUNIDADES DE MICHOACÁN.
Las organizaciones, colectivos, e individuos abajo firmantes expresamos nuestra profunda indignación y nuestra solidaridad con la comunidad Nahua de Santa María Ostula y con su Guardia Comunal, quienes al menos desde 2009 han plantado la cara al capitalismo voraz y han defendido la vida y el territorio; expresamos también nuestra solidaridad con las comunidades de Pómaro, El Coire, San Miguel de Aquila, frente a la escalada de violencia que golpea a la Costa-Sierra de Michoacán y que ha cobrado la vida de autoridades comunitarias, profesores y comuneros comprometidos con la defensa de sus pueblos.

Los recientes ataques no pueden entenderse como hechos aislados. Forman parte de una larga historia de agresiones contra las comunidades indígenas que han decidido ejercer su derecho a la libre determinación, defender sus territorios y construir formas propias de gobierno y seguridad comunitaria.

La presencia y operación del crimen organizado en la Sierra-Costa de Michoacán es inadmisible. Particularmente preocupante es la actuación del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuya expansión al territorio nacional ha significado asesinatos, amenazas, desplazamientos forzados y terror contra las comunidades.

Estos grupos han operado bajo condiciones de impunidad que sólo pueden explicarse por la tolerancia, la omisión o la aquiescencia de distintos niveles del Estado mexicano y del gobierno de Michoacán.

La comunidad de Ostula ha denunciado durante años la existencia de una guerra de despojo contra los pueblos indígenas de la región. Una guerra que busca romper el tejido comunitario, expulsar a la población de sus territorios, destruir las instituciones comunales y someter al exterminio a quienes defienden la tierra y la autonomía.

Esta situación no es exclusiva de Michoacán. Forma parte de una crisis nacional que hoy se expresa también en Guerrero, donde comunidades enteras viven bajo el asedio de grupos armados y la impunidad; y en Chiapas, donde miles de personas han sido víctimas de desplazamiento forzado ante la violencia que se extiende por territorios indígenas. Los pueblos de México enfrentan una misma realidad: la guerra de despojo del capital, la expansión de poderes criminales que avanzan sobre los territorios comunitarios mientras las autoridades incumplen su obligación de garantizar la vida y la seguridad de la población.

Denunciamos las recientes declaraciones realizadas por el gobernador de Michoacán ante diversos medios de comunicación, en las que se pretende asociar a la Guardia Comunal de Santa María Ostula con actividades delincuenciales, constituyendo con ello un acto de criminalización contra una institución comunitaria cuya legitimidad emana de la asamblea comunal, de los sistemas normativos indígenas y del derecho de los pueblos a la libre determinación. Estas afirmaciones, emitidas en un contexto de violencia sostenida contra las comunidades nahuas de la Costa-Sierra, resultan particularmente graves, pues contribuyen al descrédito de quienes han defendido históricamente la vida y el territorio frente al crimen organizado. Advertimos que este tipo de señalamientos puede servir para justificar acciones de hostigamiento, persecución o eventuales operativos que pongan en riesgo la integridad de la comunidad de Ostula, de sus autoridades y de su Guardia Comunal. Por ello, responsabilizamos a los gobiernos estatal y federal de cualquier agresión, provocación o acto que vulnere el derecho de los pueblos indígenas a proteger su territorio, su organización comunitaria y su propia existencia.

Expresamos nuestra solidaridad con las familias del profesor asesinado, nuestra solidaridad con la profesora que lucha por vivir, gravemente herida en la emboscada que tomó la vida de las autoridades comunales de Pómaro. Ambos profesores son integrantes de comunidades purépechas, el ataque enluta no sólo a sus seres queridos sino también a los pueblos que han dedicado generaciones enteras a la defensa de la educación comunitaria y la dignidad indígena.

Por ello nos sumamos a la exigencia de la comunidad Nahua de Santa María de Ostula:

Respeto total e irrestricto a la Guardia Comunal de Santa María Ostula.

Justicia para las autoridades comunitarias de Pómaro y para los profesores Purépechas, castigo a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes.

Justicia para las víctimas de las agresiones contra las comunidades de Santa María Ostula, El Coire, Pómaro y San Miguel Aquila.

Respeto irrestricto a la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas reconocidas en la Constitución y en los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Reconocimiento y respeto a las autoridades comunitarias legítimamente nombradas por sus asambleas.

Respeto al derecho de las comunidades indígenas a organizar mecanismos comunitarios de protección y autodefensa conforme a sus sistemas normativos.

Desarticulación de las organizaciones criminales y garantías efectivas para la vida, la seguridad y la permanencia de las comunidades indígenas en sus territorios.

Frente a la violencia y política de muerte del actual gobierno y del capital, reafirmamos nuestra solidaridad con Santa María Ostula, la autonomía de los pueblos es una de las principales defensas de la vida.

Desde abajo y a la izquierda, desde los pueblos, barrios, colectivos y organizaciones solidarias, reiteramos nuestra convicción de que la defensa del territorio, la dignidad y la libre determinación de los pueblos indígenas es una causa justa que merece toda nuestra solidaridad.

¡Alto a la guerra contra Ostula!

¡Respeto a la Guardia Comunal de Santa María Ostula!

¡Respeto a la autonomía y libre determinación de los pueblos!

¡Alto a la guerra contra los pueblos indígenas de la Costa-Sierra de Michoacán!

¡Nuestra lucha es por la vida!

Congreso Nacional Indígena

Red de Enlace Nacional “Alto a la Guerra contra las Comunidades Zapatistas”

Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio

Asociación de Exploración Científica y Recreativa Brújula Roja

Brigada Callejera

Café “Zapata Vive”

Casa Tecmilco

Cátedra Jorge Alonso

Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas AC.

Colectividad Nuestra Alegre Rebeldía de la Red Morelense de Apoyo al CNI-CIG

Colectivo Criptopozol + DDHH

Colectivo Cuaderno Común

Colectivo de apoyo al CNI CIG y EZLN, Llegó la Hora de los Pueblo

Colectivo de Profes en la Sexta

Colectivo Gavilanas Colectivo de Trabajo Cafetos

Colectivo la Otra Justicia

Colectivo Luciérnagas que Siembran

Colectivo Panadero la Grieta

Colectivx Zapatista La Oveja Roja

Comunidad de Tlanezi Calli Resistencia

Comunidad de Xochitlanezi

Comunidad de Xochitlanezi del Común

Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX

Comunidad Indígena Nahua Milpa Alta

Concejo Autónomo de Santiago Mexquititlán Amealco Querétaro

Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ)

Consejo de Bienes Comunales Indígena Nahua Tlacotenco

El Bordado de Ramona

El Comité de Enlace Latinoamericano y Caribeño (CELC)

El Tekpatl Periódico crítico y de combate

Empalabrando colectivo

Enciende tu chispa a la defensa del territorio Milpa Alta

Escuela Comunal Casa del Arte Tlaixco

Espacio colectivo Construyendo el Común

Espacio Común El Amate

Espacio de Lucha contra el olvido y la represión (Elcor)

Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Morelos, Puebla, Tlaxcala

Frente por el Común y contra la Guerra

Geo-grafías comunitarias

Guardia Comunal Tlacotenco

Guardia Comunal Tona

Grupo Tlali Nantli

Hij@s del Maíz Pinto Tlaxcala

ILANCUEITL danza de las Tlacualeras

Juventud Comunista de México

La Flor de la Palabra, Medicina Originaria

Mazatecas por la Libertad de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca

Mexicali Resiste

Mínima Galería Íntima/Narraturgias de la memoria

MordaTropikal El Teatrito Yucatán

Mujeres Tierra

Mujeres y la Sexta – Abya Yala

Na Ch’ul Chan, Casa de Sanación

Nodo de Derechos Humanos

Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente

Partido de los Comunistas

Periódico la Flor In Xochitl in Cuicatl

Proceso de Articulación de la Sierra de Santa Marta

Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes

Raíces en Resistencia

Red de Apoyo Iztapalapa Sexta (RAIS).

Red de feminismos descoloniales

Red de Resistencia y Rebeldía Ajmaq

Red Movimiento y Corazón Zapatista

Red Universitaria Anticapitalista

Regeneración Radio

Sexta por la Libre Yucatán

Tejiendo Organización Revolucionaria

Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec. UCIZONI

Unión de Pueblos y Fraccionamientos contra el Basurero y en Defensa del Agua

Unión Popular Apizaquense Democrática e Independiente

UPREZ Benito Juárez

Vendaval, cooperativa panadera y algo más

Individuos:

Alberto Cortés, Director de cine

Ana Solares, Directora de arte en cine

Ana María Vera, Maestra en Sociología

Araceli Osorio Martínez, Activista Defensora de DDHH

Ariel García, Escritor

Bárbara Zamora, Abogada litigante

Bertha Navarro, Productora de cine

Camila Silva Arellano, Arquitecta

Carlos Fazio, Periodista

Carolina Coppel Urrea, Documentalista

Diana Itzu Luna, Defensora

Dolores Heredia, Actriz

Fernanda Navarro, Filósofa e Investigadora

Gabriela Jáuregui, Escritora

Gilberto López y Rivas, Antropólogo y periodista

Hermann Bellinghausen, Periodista y poeta

Juan Carlos Rulfo, Director y documentalista

Kyzza Terrazas, Director y guionista

Lila Avilés, Directora y guionista

Luis de Tavira, Director teatral

Luis Hernández Navarro, Periodista

Luisa Riley, Documentalista

Margara Millán, Profesora de la FCPyS de la UNAM

María Inés Roqué, Cineasta

Mariana Mora, Antropóloga e Investigadora

Maribel Portela, Artista

Mónica Meltiz Véjar, Defensora de derechos humanos

Natalia Beristain, Directora y guionista

Raúl Romero, Sociologo investigador

Servando Gajá, Artista visual

Sofía Arroyo,Comunicóloga

Sol Velásquez Suárez, Psicóloga y Pedagoga

Sophie Alexander-Katz, Curadora y crítica de arte

Stefanie Weiss, Actriz

Sylvia Marcos, Antropóloga e Investigadora

Ursula Pruneda, Actriz

Valentina Leduc, Cineasta

Valeria Gutiérrez Vega, Sociologa internacionalista

Vidal Ocampo, Artista

LA EXCEPCIÓN CHIAPANECA. ESCRITURAS EN LENGUAS ORIGINARIAS ANTE LA LENGUA DOMINANTE. Hermann Bellinghausen en Suplemento...
04/06/2026

LA EXCEPCIÓN CHIAPANECA. ESCRITURAS EN LENGUAS ORIGINARIAS ANTE LA LENGUA DOMINANTE. Hermann Bellinghausen en Suplemento Ojarasca

Existe un cierto consenso en que la nueva escritura literaria en lenguas mexicanas cobró impulso a principios de los noventa del siglo pasado. En poco más de tres décadas la producción literaria y la presencia cultural de poetas, narradores, intelectuales, artistas y activistas indígenas salió de los márgenes para conquistar un prestigio y ejercer una influencia insoslayables. A partir de 2018 ocupan una parte visible de la retórica y la propaganda oficiales, pero eso es resultado de sus esfuerzos y luchas. No se puede hablar de un fenómeno uniforme, ni siquiera único. Admite tantas lecturas como la variedad de lenguas y orígenes regionales de las obras que conforman este nuevo ámbito de la literatura mexicana, circunscrita hasta hace poco a la lengua oficial, herencia de la colonización española que durante cinco siglos ha intentado suprimir a más de setenta idiomas originarios.

Una de las expresiones más intensas y bienaventuradas ha sido la de los escritores mayas y zoques de Chiapas. Otras regiones y universos lingüísticos llevan adelante la creación literaria y la recuperación de la palabra original con brío, notablemente Oaxaca y el centro del país (nahua-otomí). La península maya y la Montana de Guerrero han cobrado impulso legítimo e independiente. En el área totonaca y nahua de Puebla y Veracruz parece crecer una nueva oleada de intentos literarios, no siempre bilingües.

Con el tiempo transcurrido ya se puede hacer un cierto corte de caja de lo creado en diversas manifestaciones de la nueva escritura en lenguas originarias. La experiencia chiapaneca aparece como única en varios aspectos.

LA AVENTURA DE UN IDEALISTA

José Antonio Reyes Matamoros, escritor y promotor independiente, jugó un papel cardinal en la excepción de la literatura maya y zoque en Chiapas. Escritor y activista radicado en San Cristóbal desde finales de los años ochenta, pronto se convirtió en impulsor del arte y la cultura al fundar, junto con su campanera Maura Fazi Pastorino, el Espacio Cultural Jaime Sabines, conocido como Los Amorosos. Suerte de pena, bar y restaurante, permitía el encuentro de artistas e intelectuales visitantes o radicados en la entidad. Iniciaba apenas sus seminales diplomados en creación literaria para escritores kaxlanes en ciernes cuando súbitamente, de ser un recinto “provinciano” y bohemio, pasó a receptáculo de un torrente que venía creciendo y estalló el año nuevo de 1994.

En un ensayo publicado en 2005, Reyes Matamoros señalaba: “El alzamiento hizo posible las condiciones de afirmación del ente étnico, ni supremacía ni racismo. Sencillamente, parte de los pueblos originales decidió hacer uso de la palabra por la vía armada y esa acción provocó que los sectores más ágiles intelectualmente se pusieran a la vanguardia del quehacer creativo” (“La literatura chiapaneca a raíz del levantamiento de 1994”, revista Replicante). Los Amorosos se convierte en amigable punto neurálgico para los políticos, activistas, periodistas e intelectuales que se lanzaron al Chiapas insurgente. A la vez crece la presencia de escritores y escritoras en ciernes provenientes de los pueblos mayas. Sin exagerar, algunos pasan de meseros a talleristas, y con el tiempo publican poemas y relatos de gran valor.

La primera organización de este tipo había sido la Unidad de Escritores Mayas Zoques (Unemaz), uncida al presupuesto de los gobiernos priístas. En 1993 José Antonio establece la Escuela de Escritores. No tardó en ver que el quehacer creativo resultaba problemático para los hablantes de idiomas mayas o zoque. “Las organizaciones de escritores e intelectuales indios en Chiapas apenas tenían cierta vida, contaminada de paternalismo y con métodos de trabajo artesanales, difusos, sin exigencias, estancados en la tradición oral”. Los talleres y “la visita de afamados escritores fueron insuficientes, y en no pocos casos resultaron utilizados los escritores mayas y zoques”. Apunta que es hasta la fundación del Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (CELALI) en 1997 y su acercamiento con la Escuela de Escritores fundada en 1993, que comienza la formación y capacitación de escritores “de manera más exigente y metodológica”.

Ya entonces logra percibir que la resonancia de los escritores e intelectuales mayas y zoques rebasa el ámbito local, “como extraña pieza literaria al nivel de difusión y competencia de la mejor literatura producida en México y en América Latina”. Los escritores “han pasado del peticionismo en su organización a la discusión de construcciones estéticas”. Esto le permite afirmar “que el proceso de organización de los escritores mayas y zoques está íntimamente ligado al grado de exigencia de los pueblos indios y a la discusión y el proceso fáctico del alzamiento de 1994”.

Maura Fauzi recapituló en 2023: “El periodo más fructífero de José Antonio fue su estancia en San Cristóbal de Las Casas, la fundación de su Espacio Cultural Jaime Sabines (Los Amorosos) y sus generaciones de escritores egresados. Aquí traduce los Acuerdos de San Andrés (con un equipo de hablantes de las lenguas tsotsil, tseltal, ch’ol, tojolabal, y con Andrés Aubry) en pleno alzamiento zapatista”. Alejandro Aldana Selshopp resume: “Su trabajo consistía en la formación de cuadros”.

No está de más mencionar el impacto literario de la expresión zapatista y la novedosa escritura del subcomandante Marcos, con su ágil fluir digamos que intercultural, en narrativa, análisis, polémica, poesía, sátira y denuncia. José Antonio fue muy receptivo a este aporte literario, lo mismo que los autores y autoras que trabajaban con él, que los acercó a la mejor escritura en castellano, lo que agrega valor a sus versiones en dicha lengua.



UN CLIMA GENEROSO

Destacan el desinteresado entusiasmo y el compromiso de Reyes Matamoros en la ebullición de Chiapas entonces, pues alumbra y explica la excepcionalidad del ámbito donde florece la literatura maya y zoque. Egresados tempranos de su escuela son Nicolás Huet, Josías López, Enrique Pérez López, Juana Peñate, Ruperta Bautista y Andrés López Díaz, entre otros. En los Altos de Chiapas, Armando Sánchez Gómez también ha ejercido un magisterio singular entre tsotsiles y tseltales. Fueron publicando y destacando Alberto Gómez Pérez, Juan Álvarez Pérez, Marceal Méndez, Diego Torres Sánchez, Manuel Bolom Pale, Enriqueta Lunez y Mikeas Sánchez.

Los torrentes siguieron creciendo. Ya entrado el nuevo milenio se dan a conocer Miguel Pérez Sántiz, Rosy Vázquez, Angelina Suyul, Adriana López, Canario de la Cruz, Antonio Guzmán López. También Xun Betan anima el clima literario en San Cristóbal. Tras un predominio de la poesía que nos ha dado un corpus admirable, resulta alentadora la escritura y la presencia de los nuevos prosistas Mikel Ruiz, Delmar Penka, Cristina Patishtán y Victoria Díaz.

Algo que suele no considerarse es la privilegiada cercanía que tuvieron los escritores y escritoras mencionados (y los que se me escapan) con figuras importantes de la literatura nacional y chiapaneca. No encuentro un parangón en otras regiones, ni siquiera en Oaxaca y el papel de Francisco Toledo. Piénsese que entre espacios como Los Amorosos, la efervescencia zapatista, la creatividad del Taller Leñateros impulsado por la poeta Ámbar Past y la acelerada visibilización de los pueblos tseltal, tsotsil ch’ol, tojolabal y zoque, dos o tres generaciones de creadores y promotores indígenas convivieron en igualdad y cercanía cotidiana con algunos poetas definitivos de Chiapas como Juan Bañuelos, Óscar Oliva y Javier Molina, así como los grandes historiadores Jan de Vos y Andrés Aubry, antropólogos como Arturo Lomelí González, la colaboración con Pablo González Casanova Henríquez y el importante lingüista Giles Polian, a más de la lección directa de Carlos Montemayor en Chiapas, Yucatán, Oaxaca y la Ciudad de México.

José Antonio fungió hasta su muerte en 2010 como pararrayos y facilitador de esta riqueza literaria e intelectual. Antepuso la formación y promoción de los autores emergentes a su propia obra, que apenas comienza a ser divulgada. Su huella se extiende a través de la muy activa asociación Abriendo Caminos “José Antonio Reyes Matamoros”, que reúne en plena horizontalidad a escritores de los pueblos mayas con los poetas y escritores no indígenas Alejandro Aldana Selshopp, Pedro Faro, Ulises Córdova, David Andrade, Liz Sénz, Luz Horita, Norma Vargas, Chary Gumeta, Roberto Rico y otros. En conjunto, y más allá de la moda centralista de las culturas y las artesanías indígenas en México, la experiencia chiapaneca en su epicentro en Jovel ha sido muy afortunada. Un work in progress colectivo.

https://ojarasca.jornada.com.mx/2026/05/08/la-excepcion-chiapaneca-escrituras-en-lenguas-originarias-ante-la-cultura-dominante-349-2847.html

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Selva. Por Angel Rodríguez (1944-1995), artista nonuya de la Amazonia colombiana

SABERES APACHURRADOS DETRÁS DE LA PUERTA, una sugerente reseña de la APOCALIPEDIA, por Ramón Vera-Herrera, en Ojarasca.A...
03/06/2026

SABERES APACHURRADOS DETRÁS DE LA PUERTA, una sugerente reseña de la APOCALIPEDIA, por Ramón Vera-Herrera, en Ojarasca.

Apocalipedia: Entre las publicaciones que promocionan los alcances de un lenguaje, y a la vez sus límites históricamente normados, institucionalizados o vociferados en aras de que no se transgredan, se hallan los diccionarios, las enciclopedias, que nos aclaran los usos, los sesgos, los significados y todo aquello que no deberíamos hacer con un lenguaje particular. Esto incide muchas veces en cómo se traduce a otros idiomas tomados como equivalentes, aunque no haya tales equivalencias —pues siempre estamos en puentes colgantes, atravesando precipicios de sentido o mal uso.

La Apocalipedia que presentamos es fruto del desquehaceramiento de Darren Allen, un personaje pleno de agencia, actividades y activismos que se adivinan anarcos, autogestionarios, profesadamente illichianos. Allen dice que trabajó en preparatorias japonesas, escuelas de negocio chinas, pozos petroleros sudaneses, espacios anarquistas okupas en España, escuelas de vuelo en Qatar y universidades para refugiados en Gran Bretaña. Y confiesa: “pero toda mi vida me la he pasado evitando trabajar, para poder escribir, dibujar, estudiar y componer ridículas canciones de amor”.

Entonces se imaginan que esta Apocalipedia es una enciclopedia que busca encontrarle la rendija al muro, lo partido al corazón, el ojo desaliñado, la sonrisa que no se pudo esconder, la silueta del criminal, en cada vocablo, en cada concepto o relato donde podamos discernir una cuestión de otra. A modo de presentación, podemos leer: “Muchas enciclopedias y diccionarios son aburridos, sin utilidad cuando llega el punto en que buscas en secreto llenar los vagones de un tren con globos subversivos, porque en realidad [estos diccionarios] nunca logran ofender a todo mundo. Los lexicógrafos asumen que el lenguaje es una gran máquina para la cual necesitas un manual de uso, más que un río de ribetes plateados que te estalle y salga de tu asombrada boca, o un espectacular árbol instantáneo que crezca entre la gente y que en colectivo nos haga rendir ante algo más grande que cualquiera de nosotros, o un leve relámpago cuyo golpe te cubra haciéndote aullar con deleite, hasta el cielo o a un estado, a medias entre duras y frías estructuras cristalinas y el lugar cambiante, revolucionario y álgido que estalla haciendo brotar flores con un gozo sin sentido”.

Y continúa cual canción dylañesca: “La gente que lee diccionarios rara vez resopla la sopa por su nariz, indignada, ni asiente con reconocimiento sereno ante ideas distantes y ajenas que de pronto se nos cuelgan juntas como misteriosas amistades; no siente la gentil inspiración de enamorarse esperando por siempre, ni considera seriamente que la única solución al corazón partido (que hay o que puede haber) es abandonar el trabajo para dominar el arte de montar a caballo o abandonar la escuela para comenzar nuestra educación. Esta gente no se engancha a un par de amantes ni se embarca con ellos en una semana de endiosamientos, no camina por fin, chiflando hacia el abismo. La Apocalipedia cambia todo esto”. Pueden imaginar que “las entradas” de cada uno de los vocablos seleccionados sean loquitas y sorpresivas, como ésta de apartamento, “piso”: garage para el almacenamiento nocturno de esclavos asalariados económicamente productivos, que son contratados con el fin de mejorar las mercancías.

O este otro, de diagnóstico: 1 [físico] medio para generar, a partir del dolor y la muerte, una “necesidad” para las terapias de mercado. 2 [mental] reetiquetado del disenso, de las emociones negativas, del egoísmo, de las quejas simuladas o indirectas contra la soledad y el estrés del crecimiento económico, para establecerlas dentro de un rango de enfermedades mentales curables (profesionalmente generadas) que requieren más narcóticos o más institucionalización correctiva.

digitalizar, por ejemplo, anota: reducir el infinito fractal pleno de sutilezas, de calidad analógica ultravívida, a caricaturas mentales o emocionales diferenciadas [discretas], relativas y pixeleadas. Léanse: estereotipos.

Toda la Apocalipedia resuma este aire de incredulidad o descreímiento de lo que la realidad “consensada y normalizada” nos propone, y en ocasiones las definiciones son transgresiones literales de lo que los medios nos tienen acostumbrados. Y lo hace de forma burlona y plena de sarcasmos.

Dice Darren Allen: “Este libro trata de la realidad; eso que a la vez es sutil y obvio, tanto cómico como trágico, despiadado y amistoso, real e irreal al instante y siempre chispeante, todo cohetes que salen disparados, todo sal en el ojo, un enorme cuerno de la abundancia ultravívido y pleno de deleite extraño que a la vez cabe y puede estar contenido en un pequeño espacio como estas páginas”.

“También tiene que ver con cómo encarar la tierna enormidad de lo desconocido, con cómo encontrar a la persona proba [como aquel filósofo griego], con cómo sobreponernos al instante a todos los pesares, con cómo conectarnos con todo el conocimiento humano con una agujeta transdimensional, con cómo atrapar esos momentos irrepetibles por los güevos, con cómo invocar ese estallido de gloria que nos sube desde el subconsciente, con cómo personificar a un árbol al punto de que los pájaros se paren en ti, con cómo experimentar ser centros del universo juntos, en un acto de amor apocalíptico (o de jardinería apocalíptica) e in cendiar el sistema para salir de la prisión que tiene la forma exacta de tu ser, para volver al Gran Salón”.

La Apocalipedia tiene apartados, o capítulos breves sobre asuntos o temas que a Darren Allen le merecen mayor atención, a saber por qué.

Por ejemplo, burocracia merece una página entera, la página 29. También se extiende sobre el aburrimiento y en la página 21 se registra la entrada “Cómo lavarles el cerebro a sus niños”, todo un capítulo. La página 47 nos relata y puntualiza el cómo “hay que morir”.

Imposible describir cada una de las entradas o capítulos más amplios donde profundiza conceptos particulares más controvertidos, divertidos o enfrentantes.

Me llaman la atención dos entradas en particular: conversación, que la Apocalipedia define como un relámpago lento y suave, árbol instantáneo que entrelaza silencios, sonidos y significados con ramificaciones que surgen del espacio de vibración entre dos humanos que se ofrecen comunidad. Ocurre cuando quienes participan escuchan el árbol del significado que hay entre ellos y asumen el fractal de interacciones hasta donde puede crecer este árbol en el flujo de ideas, gestos, juegos y silencios que conectan a la perfección. Es como si el árbol supiera que existe el siguiente comentario —que por supuesto existe.

Otra entrada interesante es democracia definida como 1. la dictadura del 51%. 2. el ritual cíclico de validación de la ilusión de participar. 3. permitir a los prisioneros votar desde sus celdas para evadir cualquier responsabilidad y distraerles de su cautiverio [sistémico]. 4. socialismo para los ricos, capitalismo para los pobres. 5. resumen eufemista para un mercantilismo totalitario patrocinado por los Estados. 6. un medio, ocasionalmente útil, de alcanzar un acuerdo o decisión grupal tolerada por el poder mientras no amenace el status quo, momento en el cual se le califica de “ley de la calle” o “desorden”.

Me he permitido traducir en extenso el siguiente apartado del colapso, de dos páginas, porque resume muy bien la filosofía de la Apocalipedia.

***************

Antes de que las sociedades colapsen: la caridad constituye una rectitud, el orgullo por la riqueza se inspira en las insignificantes posesiones (o aprobaciones) sobre los que todos basan su lujuria o sus anhelos. Tesoros acumulados se gastan en viviendas, y las vacas siguen gozando de la estima de las personas sólo en la medida en que proporcionan leche: la gente es siempre aprehensiva ante la escasez —por eso todo mundo mira al cielo. Antes de que la sociedades colapsen, las mujeres se vuelven hombres, los hombres se vuelven mujeres y el amor se confunde con el deseo, o con el miedo. El tiempo está ocupado a perpetuidad y se le observa, lo que conduce a una sensación inercial que es a la vez una aceleración y (mientras la cultura) se ha congelado. Los cultos religiosos florecen, a las palabras se les vigila y el lenguaje pierde significado. Se consulta a los científicos antes que a los artistas, y los artistas no dicen nada. Está prohibido acostarse en los lugares públicos, los suenos andan aproblemados y emprenden tareas imposibles entrando a edificios que se desploman, rumiando el amor que deambula por el mundo, la esperanza con la que llegan los salvadores o la esperanza de que haya pasillos. El s**o endurece los corazones de los codiciados y frustra el corazón de los esclavos. Hay ojos de mirada perdida por doquier y nadie en realidad reconoce al otro. Antes de que las sociedades colapsen cualquiera que tenga un elefante es un rajá y cualquiera que se sienta débil es un esclavo. El espectáculo, lo p***o, las deudas y las leyes proliferan, y con ellas hay un sentido reptante de miedo generalizado, que duerme por unos cuantos meses antes de despertar con cada nueva calamidad. Todos los edificios se funden en una casucha aislada, y las costumbres locales flaquean. Los cazadores-recolectores abandonan sus bosques y logran ganarse el sustento sirviendo en las fincas de poblados que los odian, los campesinos que siembran abandonan la agricultura y se ganan el sustento sirviendo en alguna fábrica de cepillos electrónicos para mascotas, y la clase trabajadora abandona sus herramientas y asiste a muchas muchas conferencias sobre productividad. Conforme el colapso progresa, el hielo se derrite, cesan las estaciones del año, los océanos suben, los bosques mueren, los pozos se secan, los ríos se desbordan, los desiertos se esparcen y al suelo se lo lleva el viento. No hay ya más pájaros, ni peces, ni ranas, ni mariposas o abejas. El maíz es lejano al oído y el grano es vano, hay poca savia. Los incontables millones comienzan a moverse y no hay fuerza policiaca que sea lo suficientemente poderosa, no hay muros lo suficientemente altos, para mantenerlos fuera. Así que los aniquilarán.

***************

De los apartados que se anotan, uno de los más reveladores de la imaginación tras esta enciclopedia de la transgresión conceptual que promueve Darren Allen, es utopía: ese lugar sin leyes, sin policía o control central, gobernado por la inteligencia y las tradiciones fluidas, sensibles y conscientes de las situaciones, donde los humanos se juntan en grupos plenos, libres de hacer lo que les plazca, pero atentos a los límites de tradiciones y cuidados fluidos, con naturalidad pero con pasión, gozo, sutilezas y sentido de lo obvio que permitan la diversión, en un ámbito sin propiedades, excepto lo que utiliza cada quien y que lleva consigo. Sin clases —y donde toda la plusvalía del trabajo productivo se reparte (y donde toda la actividad, todo lo que se hace aunque sea productivo es disfrutable); donde la gente está pendiente de no destruir la Naturaleza, lo silvestre, usando técnicas ya muy comprendidas (modos de vida con poco gasto de energía, restauración de suelos, una agricultura que equilibre, que permita volver a lo silvestre...).

Darren Allen sigue así nombrando rasgos que te imaginas que pueden caber en su relato: “sin ego”, “sin profesiones médicas”, “sin exceso de especialistas”, “sin la profesión de maestros”, “que de todos lados surjan genios”, “que las personas estén con la voluntad de hacerle caso a los diez mil años de técnica que podamos invocar”, “con hogares bio-fractales”, “donde toda sociedad que busque el bien pueda caber”, “donde se permita que ninas y ninos se hagan amigas y amigos del OTRO” y que mediante su experiencia física activa, compartan con amigos no especializados que cargan su propia naturaleza no esclavizada. Colectivos que compartan la vida en lugares de agricultura de traspatio sin grandes pretensiones, rodeados de personas que dominen sus oficios y sus cuidados en medio de las colinas circundantes, anidando junto “a extensos bosques de estudio civilizado”. Gente dispuesta a rebasar “los egos, las muertes, las sequías, los crímenes, las colisiones”. Donde sea posible “escuchar el llamado de los robles”, donde puedas admirar a los pájaros y nadie busque la perfección que de inmediato te lleva al sueño poco realista de intermediaciones sin fin, normado y controlador de las distopias tipo Orwell, Huxley o Philip K. Dick, que determinan lo que hoy configura “la locura distópica de la desintegración del ego —con sus crímenes, su guerra, el hambramiento masivo, los Estados policiacos-corporativos-genocidas— que hoy se tiende por todo el mundo y que continuará hasta que no sea posible ignorarla”.

Darren Allen:
The apocalypedia: a utopian guide
to what is and what isn’t.
Green Books, 2016,
UIT, Cambridge

https://ojarasca.jornada.com.mx/2026/05/08/saberes-apachurrados-detras-de-la-puerta-349-2706.html

*
Fotos: Jéssika Martínez y Ramón Vera-Herrera

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