15/10/2026
El maíz de México y la pelagra: la técnica ancestral que Europa tardó siglos en comprender❗️🌽🌽🌽
La pelagra, una enfermedad causada por la deficiencia de vitamina B3, provocó epidemias y miles de muertes en Europa. Mientras los médicos tardaron décadas en identificar su origen nutricional, en Mesoamérica los pueblos originarios ya preparaban el maíz mediante la nixtamalización, una técnica ancestral que mejora el aprovechamiento de sus nutrientes.
En Estados Unidos, entre 1906 y 1940, se registraron aproximadamente tres millones de casos de pelagra y alrededor de 100 mil muertes. En Europa, la enfermedad afectó especialmente a poblaciones pobres cuya alimentación dependía del maíz. El problema se agravaba cuando el cereal se consumía sin un tratamiento alcalino y dentro de dietas poco variadas.
La nixtamalización consiste en cocer el maíz con agua y cal, dejarlo reposar y después molerlo para preparar la masa. Este proceso aumenta la disponibilidad de la niacina, también conocida como vitamina B3, y aporta calcio. La técnica se desarrolló en Mesoamérica mucho antes de que la ciencia moderna pudiera explicar sus beneficios nutricionales.
Esta historia también tiene una conexión con la Sierra Tarahumara, donde el maíz forma parte de la alimentación y de la cultura de las comunidades rarámuri. Los conocimientos tradicionales sobre su cultivo y preparación son parte de una herencia transmitida entre generaciones. Para comprender su importancia, es necesario reconocer que estas prácticas no surgieron de manera improvisada, sino de una larga experiencia acumulada por los pueblos originarios.
Cuando el maíz llegó a Europa, su cultivo se extendió por distintas regiones, pero las técnicas mesoamericanas para procesarlo no se adoptaron de manera generalizada. La pelagra fue descrita en el siglo XVIII, y el papel de la niacina en la enfermedad se aclaró durante el siglo XX. No fueron exactamente dos siglos para comprender todos los beneficios de la nixtamalización, pero sí un largo proceso para identificar las causas nutricionales de una enfermedad que había afectado a poblaciones enteras.
La historia deja una lección para la Sierra Tarahumara y para México: los conocimientos ancestrales sobre el maíz también tienen valor nutricional y científico. Preservarlos y estudiarlos permite reconocer la aportación de los pueblos originarios a una práctica alimentaria cuyos beneficios hoy pueden explicarse desde la ciencia.