13/06/2026
Y la justicia para Leila para cuándo 🥹🤷🏽♀️
Leyla Monserrat Lares Becerra era una adolescente de 14 años. Vivía en el ejido El Desierto, en el municipio de General Plutarco Elías Calles a unos kilómetros de la frontera de México con Estados Unidos, precisamente en Sonoyta, Sonora. Estudiaba la secundaria y vivía con su madre como hija única.
Leyla era una adolescente normal, con situaciones y problemas normales hasta que sus dos mejores amigas “Karla” y “Nadia” (nombres ficticios) en las que confiaba mucho cambiaron de actitud con ella. Según los relatos de algunas personas que conocían a las chicas, el problema comenzó cuando sus amigas la acusaron de haber hablado mal de “Karla” con su novio, otro adolescente de 15 años.
En redes sociales era evidente la situación de las tres chicas ya que muchas veces dejaban mensajes tipo amenazas para Leyla, en la escuela le habían Bull.ying y provocaban que otros compañeros hicieran lo mismo. La madre de Leyla habló con las madres de Karla y Nadia pero la situación no cambió. La tensión subía a medida aumentaba el acoso cibernético y escolar. En todo esto Leyla si respondía los ataques pero llegó a un punto en el que decidió ignorarlas. Aún así siguieron acosándola.
El 25 de septiembre de 2025, Leyla y su madre se encontraban en una fiesta de unos familiares, a unas cuantas casas de su vivienda. Cerca de la noche Leyla decidió regresar a su casa pero cuando estaba en el camino, recibió un mensaje de Carla y Nadia, quienes le decían que querían verla, que le tenían una sorpresa y que ya habían pensado las cosas y que necesitaban que la situación de ellas terminara bien. Leyla simuló entrar a su casa, pero salió por una puerta donde su familia no se percató. Cuando su madre llegó a casa pensó que ella estaba en su habitación pero cuando entró, vio que ella no estaba.
Su madre, le aviso a su familia para que se comenzara a la búsqueda y desde el momento cero la familia se movilizó. Leyla no respondía su teléfono, los mensajes no le entraban y esto preocupó más a su madre.
Por su parte de las autoridades, en un inicio pensaron que se trataba de un caso de huida voluntaria y al ser fin de semana, no se inició inmediatamente la búsqueda. Pero los días pasaron y la ausencia de Leyla formaba ya un contrate gris para la familia y también para las autoridades.
Después de diversos testimonios de parte de las personas que conocían a las chicas, la policía decidió indagar más la relación con Karla y Nadia y fue aquí donde las sospechas hacia ellas crecieron. Entonces se obtuvo una orden para registrar las viviendas y finalmente el 2 de octubre de 2025, el cuerpo de Leyla fue encontrado enterrado en la casa de una de las chicas. Sobre él había cal para ocultar los olores de la descomposición. Aunque en un inicio la familia dijo no tener conocimiento de esto, la evidencia hablaba por sí misma.
Tras el hallazgo la familia y amigos comenzaron a exigir justicia ya que se temía que al ser menores de edad no hubiera un castigo justo. Mientras tanto a mediados del mes de Octubre de 2025, la madre de Leyla, Carmen Becerra recibió en su teléfono un video aterrador: estaba Leyla amarrada a una silla y vendada de ojos, mientras Nadia y Karla la asfixiaban con una soga. Es decir, la evidencia de que todo fue planeado.
El video era una muestra de la crueldad con la que Leyla fue engañada por Karla y Nadia. Planearon su muerte y la grabaron en video.
A pesar de las pruebas, en Marzo de 2026, Karla de 15 años recibió 2 años y 10 meses de internamiento y Nadia de 13 años recibió 11 meses de libertad asistida. Condenas que para la familia de Leyla no eran para nada justas.
Fue tras esta, que el video del as*****to de Leyla se hizo viral en redes sociales. La familia exige que el castigo sea más grande, ya que las acciones fueron como las de un adulto. Por su parte la familia de Karla interpuso una demanda contra la madre de Leyla pidiendo medidas de protección, cuando la señora Carmen ha denunciado en reiteradas ocasiones, amenazas a su persona de parte de las familias de las asesinas de su hija. Aún así, un juez se las otorgó. Y la demanda de la madre de la víctima por protección fue ignorada.
Dicen que los niños y los jóvenes no tienen maldad en su corazón, pero a Leyla dos personas de 13 y 15 años la asesinaron, personas en las que en su momento ella confío sus mayores secretos, le arrebataron la vida. La llevaron con engaños hacia un lugar abandonado, donde pusieron en marcha el plan de silenciarla para siempre, todo esto por celos, odio y crueldad. Un problema adolescente no debería terminar en tragedia, debería ser algo que se arregle con diálogo y con distancia, pero el resentimiento muchas veces lleva a una tragedia irreparable.
La señora Carmen Becerra perdió a su única hija, en un hecho que no debería de haber sucedido jamás. Sobre todo, porque nunca se comprobó que Leyla haya hablado mal de Karla con su novio, nunca existió una sola prueba de qué ella haya iniciado este problema, sin embargo se convirtió en la única víctima mortal de un problema sin sentimientos