22/01/2026
En Caborca, hemos batallado mucho con un drenaje que vierte su fétidas aguas al costado de un kinder, mismas que duran semanas, sin que la autoridad correspondiente haga algo, aunado la inconciencia de un vecino que tapa con una barda un arrollo, el cual obstruye el libre oso del agua, exactamente al lado del kinder, la Secretaría de Salud , Alfonso Durazo y ni que decir de la autoridad municipal. Es desagradable para los que vivimos frente al arrollo de aguas negras, pero es mucho más peligroso que más de un centenar de niños de kinder caminen por esa a desagradable mezcla. Calle 29 y avenida Pedro Gastelum. Por si a alguien se le ofrece.
Dengue en Sonora: la epidemia que brotó de la omisión gubernamental
En un informe de la Dirección General de Epidemiología se colocó a Sonora como la entidad que encabeza el brote nacional de dengue con una incidencia récord. El reporte indica que en México se registraron 18,893 casos de dengue en 2025 y que nuestra entidad lidera la incidencia con 93.15 casos por cada 100 mil habitantes.
Esta es una noticia que debemos digerir con cuidado porque en nuestra entidad, caracterizada por un clima árido y escaso de lluvias, el caldo de cultivo predilecto del mosquito Aedes aegypti se ha propagado hasta llegar a la cima récord del problema. ¿Qué nos dice esto? Que el dengue no se propagó en Sonora solo por esas condiciones climáticas, sino, sobre todo, por la negligencia estructural de los gobiernos municipales y del gobierno estatal, que durante años han permitido la proliferación de fugas de agua potable, derrames de aguas negras y un sistema de drenaje colapsado, que han convertido a las principales ciudades de la entidad en verdaderos caldos de cultivo para el mosquito transmisor.
Por citar una cifra, ya denunciada hasta la saciedad, en Hermosillo se ha señalado que el 55% del agua que llega al sistema municipal de distribución, Agua de Hermosillo, se fuga por el pésimo estado en que se encuentra la red. Esta situación se ha mantenido, e incluso incrementado, pese a las denuncias ciudadanas a través de las redes sociales.
Esas condiciones han arrojado un resultado que nadie puede esconder: más de 4,400 casos confirmados de dengue y al menos cinco muertes al cierre de 2025 e inicios del presente año. Claro, no se trata de una fatalidad producto de la naturaleza, sino de una crisis que ha sido denunciada por la misma ciudadanía, pues tenemos a la vista municipios enteros convertidos en focos de infección.
Cifras que confirman el fracaso
De acuerdo con los datos proporcionados por las mismas autoridades de salud de la entidad, Sonora pasó en breve tiempo —meses quizás— de una incidencia marginal a liderar los contagios de dengue en el ámbito nacional.
Veamos el crecimiento exponencial: en el primer semestre de 2025 los casos aumentaron más de 1,600% respecto al año anterior. Para noviembre del año pasado ya se contabilizaban más de 2,600 contagios. Semanas después, la cifra superó los 4,400 casos.
Estos resultados no salieron como un conejo de la chistera. Surgieron de condiciones urbanas deterioradas, conocidas y denunciadas desde hace años. El resultado también nos habla de una política cargada de negligencia porque las autoridades municipales, en lugar de diseñar estrategias de atención y solución al problema de drenajes, fugas de agua y baches esparcidos como arena en la playa, optaron por obras de relumbrón, como si su intención fuera atender exclusivamente a las colonias pudientes.
El caldo de cultivo perfecto para el Aedes aegypti
Veamos el caso de la capital sonorense, gobernada por Antonio Astiazarán, de extracción pluripartidista (PAN, PRI y PRD), quien ha ignorado las denuncias ciudadanas. Las fugas de aguas negras forman parte del paisaje urbano cotidiano de la capital del estado. Existen colonias enteras donde se han denunciado, una y otra vez, escurrimientos permanentes de drenaje, registros colapsados y alcantarillas desbordadas que permanecen meses o incluso años sin reparación.
Estas aguas estancadas no solo representan un problema ambiental o un paisaje antiestético; son verdaderos criaderos del mosquito transmisor. Sin mayor retórica hay que decirlo: la responsabilidad es directa del gobierno municipal y del organismo operador del agua, quienes han sido incapaces de resolver un problema estructural pese a contar con los constantes reportes ciudadanos.
Guaymas: drenaje colapsado y rezago histórico
El puerto de Guaymas es el que encabeza las cifras de contagio; es de los más golpeados por el dengue y cuenta con un sistema de drenaje sanitario con fallas crónicas. Las quejas ciudadanas sobre calles inundadas de aguas negras, escurrimientos hacia patios y espacios públicos, y la falta de mantenimiento urbano son un problema recurrente.
No es casualidad que Guaymas concentre más de 1,400 casos. Esta cifra récord es consecuencia de años de abandono de infraestructura básica, sumada a la responsabilidad compartida entre administraciones sucesivas y, por qué no decirlo, del gobierno del estado, quienes no dieron prioridad al saneamiento urbano como medida de salud pública, pese a las fuertes inversiones para modernizar el puerto y su capacidad de carga internacional.
El caso más grave de omisión institucional
Si tratáramos de encontrar al municipio donde el colapso del drenaje ha sido ampliamente documentado, no tardaríamos ni tres segundos en localizarlo: es Cajeme.
En la cabecera municipal, Ciudad Obregón, existen tramos enteros de drenaje inservible. Los escurrimientos de aguas negras que permanecen a cielo abierto se detectan a cientos de metros de distancia. Los canales, lotes baldíos y calles se han convertido en depósitos de agua contaminada.
Este lamentable panorama ha sido denunciado de manera constante por ciudadanos mediante las redes sociales. Aun así, las soluciones han sido parciales, tardías o inexistentes. Estas condiciones urbanas han causado que Cajeme sea el segundo municipio con más casos de dengue. Y aquí vale la pena resaltar algo: esta situación no se ha generado por una ciudadanía negligente ante las campañas de salud. Nada de eso. Ha sido producto de una omisión institucional prolongada.
Las campañas de prevención y los boletines oficiales
Desde la perspectiva del discurso oficial se habla de campañas de descacharrización, fumigaciones y educación comunitaria. Pero la realidad de las colonias es otra: durante los últimos años, no solo en este municipio, las campañas masivas y visibles de descacharre prácticamente desaparecieron.
La fumigación llegó tarde —si es que llegó—, cuando los mosquitos transmisores ya estaban desatados. Además, cuando se aplicaron, fue de manera intermitente y limitada, sin continuidad ni seguimiento en zonas de alto riesgo.
Les ha fallado la comunicación social, tanto municipal como estatal. La educación preventiva hacia la población se redujo a comunicados oficiales a través de medios que la gente no lee. Se hicieron llamados genéricos, sin un trabajo directo con la comunidad. No ha habido presencia constante en las colonias y el gobierno se ha distinguido por la ausencia de estrategias específicas para cada municipio.
Este conjunto de ausencias ha generado que tanto el estado como los municipios no lograran (y a lo mejor ni lo intentaron) construir una cultura preventiva. Ahora tratan de responsabilizar implícitamente a la ciudadanía de un problema que nace en la infraestructura urbana, con drenajes colapsados e inundaciones de aguas negras.
Responsabilidad gubernamental
Es pertinente decirlo con claridad: el dengue no se combate con exhortos ni decretos oficiales. No se puede pedir a la población eliminar criaderos cuando el propio gobierno mantiene las calles inundadas de aguas negras. No hay corresponsabilidad ciudadana cuando el Estado incumple con su obligación básica de garantizar saneamiento y salud pública.
Los gobiernos municipales fallaron a sus comunidades en su obligación de mantener drenajes funcionales; el gobierno estatal falló en coordinar, supervisar y prevenir, limitándose a reaccionar cuando la crisis sanitaria ya estaba presente.
La epidemia que pudo evitarse
La propagación del dengue en Sonora no fue inevitable. La información de la Dirección General de Epidemiología nos habla de miles de sonorenses que enfermaron. Debido a las fallas gubernamentales, podemos decir con claridad que el dengue no solo se debió a las picaduras del mosquito, sino a la irresponsabilidad de gobiernos que no atendieron lo elemental: el agua, el drenaje y la salud pública.
En otras palabras, duras pero necesarias: el dengue no surgió como una maldición azarosa. Brotó de la omisión gubernamental.