14/06/2026
😞
Lo llevó al mar para despedirlo…
y ese último gesto le rompió el corazón a todos.
Cuando entendió que el tiempo ya no alcanzaba…
no eligió un lugar frío.
No eligió paredes blancas.
No eligió lo fácil.
Eligió amor.
Lo llevó a ese sitio donde todo había sido felicidad.
Donde corrió, jugó…
donde fue libre.
El mar.
Ahí lo acomodó con cuidado.
Sobre sus cobijas.
Con una almohada suave…
y con las mismas manos que lo cuidaron toda la vida.
Sin prisa.
Sin ruido.
Solo el sonido de las olas…
y un corazón tratando de sostener lo inevitable.
No hicieron falta palabras.
Hablaron las caricias.
Los silencios largos.
Esa mirada que lo decía todo…
y esa tristeza que solo entiende quien ha amado de verdad.
Porque amar…
a veces también es esto.
Quedarse.
Acompañar.
Tener la fuerza de no soltar…
aunque por dentro todo se esté rompiendo.
Y ahí, frente al mar…
en ese lugar que tanto amaba…
se fue.
En paz.
Rodeado de calma.
Sintiéndose querido… hasta el último segundo.
Porque cuando el amor es real,
ni siquiera el adiós lo borra.
Hay despedidas que duelen para siempre…
pero también hay formas de amar
tan puras…
que convierten el dolor
en un último acto de ternura.