15/03/2026
Tal vez hoy
sentiste que tu oración
fue muy sencilla.
Apenas un
“Señor, ayúdame”.
Un suspiro
antes de cerrar los ojos.
Una lágrima
que cayó en silencio.
Y quizá en algún momento
pensaste dentro de ti:
“¿Será que mi oración
realmente vale algo?”
“¿Dios de verdad
estará escuchando?”
Pero hay una verdad
que muchos aún
no han comprendido.
Para Dios ninguna oración
es insignificante.
Cada oración es como una semilla
que se deposita en sus manos.
Tal vez hoy solo sembraste:
Una oración breve.
Una oración cansada.
Una oración que nació
en medio del dolor.
Pero cuando esa semilla
llega delante de Dios…
algo comienza a suceder.
Porque Dios tiene el poder
de hacer crecerlo que
parece pequeño.
Lo que para nosotros
parece apenas una semilla…
Dios puede transformarlo
en un árbol lleno de vida.
Más grande de lo que imaginabas.
Más abundante de lo que pediste.
Por eso no dejes de orar.
Ni siquiera cuando sientas
que tus palabras son pocas.
Porque una sola oración
entregada a Dios…
puede convertirse
en la cosecha más grande
de tu vida.
Y Dios mismo
nos dejó esta promesa:
📖
“Clama a mí, y yo te responderé,
y te enseñaré cosas grandes
y ocultas que tú no conoces.”
Jeremías 33:3
Dios te bendiga 🙌🏻❤️🔥