17/10/2022
FRIEDRICH. NIETZSCHE
Me parece que los artistas ignoran muchas veces sus verdaderas aptitudes, porque son demasiado vanidosos y tiene puestos los ojos en algo más soberbio que esas plantitas nuevas, lindas y raras que se dan en el terreno de su espíritu con gran perfección. Aprecian superficialmente lo mejor que produce su propio jardín, su propia viña, y sus aficiones van por camino distinto del de su inteligencia. Ved aquel músico, que supera a todos en el arte de hallar acentos que expresen sus dolores, las opresiones y tormentos del alma y en dar al desconocido mudo un lenguaje. No tienen igual cuando quiere dar una colaboración de fin de otoño, cuando quiere expresar la dicha conmovedora hasta lo indecible de una última alegría, muy íntima y muy breve. Sabe el acento que conviene a esos instantes secretos e intranquilos del alma en que parece que van a disociarse la causa y el efecto, y en que cada momento se espera que va a surgir alguna cosa de la nada. Como nadie, sabe llegar al fondo de la felicidad humana, y librar en su copa ya vacía, en que las más amargas gotas acaban por confundirse con las más dulces. Conoce las cansadas oscilaciones del alma que no acierta a saltar ni a volar, ni siquiera a moverse, y tiene la mirada temerosa del dolor oculto, la comprensión que no consuela, los adioses que no se pronuncian. Como Orfeo de todas las miserias íntimas, es superior a cualquier otro artista, y ha añadido al arte cosas que hasta ahora parecían inefables y aun indignas del arte, y a las cuales hacían huir, en vez de aislarlas, las palabras, pues en el arte de lo infinitamente pequeño ha sido un verdadero maestro. Mas no era ésa la maestría que él buscaba. Las aficiones de su carácter pedían grandes lienzos, la osa pintura mural. No comprendía que los gustos y las inclinaciones de su inteligencia eran otras, que gustaba de acurrucarse en los rincones de las casas en ruinas para componer allí escondido, oculto de todos, hasta de sí mismo, sus obras maestras verdaderas, que son muy cortas, como que a veces no tienen más que una sola medida musical. Entonces es cuando resulta superior, grande, perfecto. Pero no lo comprende. Es demasiado vano para comprenderlo.
Traducción: PEDRO GONZÁLEZ BLANCO
La gaya ciencia. Madrid. SARPE. 1984. Pág. 83.