27/08/2026
*HA CAIDO UN MINISTERIO*
No sonó una trompeta. Sonó un mensaje de WhatsApp.
"¿Ya viste? Cayó el pastor Daniel."
Y en 10 minutos, la iglesia se dividió sin reunirse.
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*En la primera fila, el dolor.*
Doña Marta no podía dejar de llorar. No por chisme, por amor. Ella vio al pastor Daniel cuando llegó sin nada, con una Biblia vieja y una guitarra desafinada. Él oró por su hijo cuando estaba en el hospital. Él le enseñó a perdonar a su esposo.
Para ella no cayó "un ministerio". Cayó un hijo. Cayó un padre espiritual.
Se encerró en su cuarto y oró entre lágrimas: "Señor, si él falló, levántalo. Porque si tú no levantas a los caídos, ¿quién queda de pie?"
*En la última fila, la alegría.*
En otro grupo de WhatsApp, otros escribían diferente.
"Te lo dije."
"Yo siempre supe que ese hombre no era de Dios."
"Se creía mucho."
"Ahora sí van a ver quién tenía la razón."
Brindaban sin vino. Su gozo no era por justicia, era por venganza. Por meses esperaron ese tropiezo para validar su amargura. La caída del otro se volvió su plataforma.
El murmullo del "te lo dije" sonaba más fuerte que el llanto del arrepentido.
*Y en el púlpito vacío, la verdad.*
El pastor Daniel sí cayó. No lo neguemos. Dejó de velar, se confió, abrió una puerta que no debió abrir. Y el enemigo, que no descansa, entró.
Pero mientras unos lloraban y otros se alegraban, Dios miraba diferente.
Los que se alegraron creyeron que había caído un ministerio.
Los que lloraron entendieron que había caído un hombre que necesita misericordia.
El ministerio no cae cuando un hombre cae. El ministerio es de Cristo y Él no cae.
Cae el hombre cuando deja de orar.
Cae la iglesia cuando en lugar de restaurar, apedrea.
Cae el testigo cuando convierte el dolor ajeno en su alegría.
Esa noche, en el mismo cielo, dos oraciones subieron:
Una decía: "Te lo dije que iba a caer."
La otra decía: "Padre, restáuralo."
Solo una fue escuchada.
Desafortunamane en estos tiempos,aun los propios ministros se regocijan cuando un ministerio cae.
Erick Gallegos.