16/09/2026
Aquellas madrugadas cuando nuestras madres y abuelitas iban al molino…
Todavía había estrellas en el cielo y el frío se sentía en las calles de tierra. Ellas, bien envueltas en su rebozo, caminaban con sus cubetas de nixtamal, acompañándose entre vecinas y alumbrándose con las pocas lámparas del pueblo. ❤️
Después de venir del molino, llegaban a casa a prender la lumbre y hacer las tortillas. Se escuchaba el suave palmear de sus manos mientras el comal se calentaba y el olor a leña comenzaba a llenar la cocina. Nosotros apenas despertábamos y ellas ya llevaban horas trabajando para que hubiera algo calientito en la mesa. 🪵🔥
¡Qué sabrosas aquellas tortillas recién salidas del comal! Bastaba ponerles un poquito de sal y hacerlas taquito para disfrutarlas. Con unos frijolitos de la olla y un café caliente, el desayuno sabía a hogar. ☕🫘
Ahora comprendemos cuánto esfuerzo había detrás de cada tortilla. Esas manos que cargaban las cubetas también nos abrazaban, nos cuidaban y nos daban de comer. Cuánto daríamos por volver a sentarnos junto al fogón y escuchar: «Ven, hijo, ya están las tortillas». 🥹❤️
Un abrazo hasta donde estén nuestras madres y abuelitas, que nos dejaron recuerdos que nunca se borran.
¿Te tocó acompañar a tu mamá o a tu abuelita al molino? 🌽