31/05/2026
A la orilla del Lago de Catemaco, bajo un cielo despejado y rodeados por los cerros que abrazan el paisaje, decenas de pescadores y familias se reunían para celebrar una de las festividades más esperadas del año: el Día del Pescador, conocido en aquellos años también como parte de los festejos del Día de la Marina.
La imagen, captada por don Gerardo López Ixtepan, nos transporta probablemente a mediados de la década de 1950. Desde la orilla puede observarse una gran concentración de embarcaciones alineadas sobre el agua, mientras hombres vestidos de blanco y curiosos espectadores siguen de cerca las actividades de la jornada. El lago, que era sustento de muchas familias, se convertía ese día en escenario de convivencia, competencia y orgullo comunitario.
Las celebraciones comenzaban desde temprano. Los pescadores demostraban su habilidad en concursos de tiro de atarraya, donde cada lanzamiento era observado con atención por quienes se congregaban en la orilla. También se realizaban competencias para premiar la mojarra más grande, evaluando tanto su peso como su tamaño. Cada captura despertaba aplausos, comentarios y la admiración de quienes seguían el desarrollo de los torneos.
Pero la fiesta iba mucho más allá de la pesca. Equipos patrocinados por establecimientos como Restaurante La Luna, Restaurante La Ola, Restaurante Las Brisas y Restaurante Julita participaban en diversas pruebas que fortalecían el espíritu de compañerismo entre los habitantes. Había concursos de natación, carreras de lanchas que partían del embarcadero, rodeaban la isla de Agaltepec y regresaban al punto de salida, además de competencias de palo encebado, cerdo encebado y carreras de encostalados que provocaban risas entre grandes y pequeños.
Mientras tanto, en la orilla se preparaban alimentos para compartir, entre ellos el recordado caldo calador, cuyo aroma se mezclaba con el ambiente festivo que envolvía todo el lago.
Al observar esta fotografía, resulta inevitable imaginar las conversaciones, los saludos entre amigos, las apuestas amistosas sobre quién obtendría la mejor captura y la emoción de quienes participaban por primera vez. Cada lancha, cada grupo reunido en la playa y cada persona que aparece en la imagen formaba parte de una tradición que fortalecía los lazos entre la comunidad y el lago que daba sustento a la región.
Cuando el sol comenzaba a ocultarse detrás de los cerros, la celebración continuaba con un gran baile frente al Restaurante Julita, donde la música y la convivencia cerraban una jornada llena de entusiasmo. Eran días en los que la fiesta no pertenecía a unos cuantos, sino a todo el pueblo.
Hoy, esta antigua fotografía conserva mucho más que una escena festiva. Conserva la memoria de una generación de pescadores, el orgullo de una comunidad unida por el lago y el recuerdo de una tradición que durante muchos años llenó de vida las orillas de Catemaco.
©ACG • Catemaco Fotos — Foto: Gerardo López Ixtepan — Restauración y colorización digital