08/06/2026
Un día como hoy hace algunos años volví a nacer… estuve un tiempo en silla de ruedas por un daño en mi columna.
Mi umbral del dolor siempre ha sido altísimo pero esa vez nada podía calmarlo, calaba en los huesos y no lograba comer o peinarme por mí misma. Necesitaba ayuda para todo.
Tuve mucho tiempo para pensar porque la mente, la fe y la esperanza, esas sí seguían libres y se movían sin parar.
Una noche tuve una experiencia extraordinaria de encuentro con Dios mientras dormitaba un poquito, que me llenó de paz, platiqué con él y me dijo que todo estaría bien, que él estaba conmigo (sí, Dios con nosotros🥹).
Pensar en la cirugía no era tema facil, había que abrir mi espalda baja para liberar mi médula espinal que:
• Ya había estado comprimida y “empeorando” por varios años m
• Había llegado a más del 90% de obstrucción en la zona lumbar. Por eso es que el movimiento estaba casi imposibilitado
• No era solo una, eran 3. Más riesgo y más dolor.
El riesgo era claro, no volver a caminar. Tener daño irreversible al trabajar con la columna. Además de los riesgos intrínsecos a una cirugía en la zona lumbar. Era muy probable que un embarazo más adelante fuera complicado por el tema físico y que no pudiera hacer muchas cosas que antes hacía como correr, saltar, etc… recuerdo que yo quería asumir cualquier riesgo con tal de no sentir más aquel dolor.
Cuando desperté de la anestesia recuerdo que vi a mi papá y lo primero que me dijo fue: a ver, mueve los pies… no podía, no los sentía 😰sí había quedado una pequeña secuela pero con rehabilitación fue cediendo y empecé a caminar de nuevo poco a poco, como si hubiera vuelto a nacer.
Dios es tan grande y hoy estoy aquí, recuperada, sin secuelas, he hecho cosas que no hubiera imaginado, ajá, soy mamá, de un hijo maravilloso me ha elegido para seguir aprendiendo y trascendiendo y mi embarazo marchó excelente. Fue hasta varios años después que asimilé que lleva el nombre de esas palabras que Dios me dijo 😍 y que sin sospecharlo elegimos cuando supimos que venía… amo cantar con él y vivir aprendiendo y aprendiendo a vivir.
Lejos de lo dura que muchas veces soy conmigo misma, Si pudiera resumir en una palabra algo que sí me conforta de ser mamá, es poder acompañarlo con humildad, compasión y respeto.
Tener paciencia para acompañarlo, valor para defenderlo, lealtad para que vaya reconociendo su valor.
Me fascina platicar con él, de manera muy profunda pero en palabras sencillas. Poner límites tratando simplemente de dar el ancho a la labor que me asignó al elegirme como su mamá.
Hoy camino, nado, bailo, vivo, río y creo que siempre y todo tiene un sentido y que más que el fin o el resultado, es el proceso el que enseña, forja y enamora.
Y aquí estoy, con una cicatriz en la espalda que me recuerda que la vida es frágil y bella, que todos atravesamos una historia digna de contar y admirarse!
Y otra cicatriz en el vientre que le llaman cesárea 🤭. Ajá, tengo literal la cruz de mi nombre marcada haciéndole honor 💞🥹
No dejes nunca ese impulso e intuición para hacer o dejar de hacer algo. La vida es hoy, para comer aquí.
Déjale a tu yo del mañana el mejor pasado posible para seguirlo honrando…
Cada día es un milagro y un regalo.
Que Dios nos dé toda la sabiduría necesaria a ti y a mi, para acompañar a nuestros hijos 🙏🏼