29/05/2026
¡ALBARRANZO EN QUINTANA ROO! Congreso aprueba en 'fast track' reforma judicial y Yensunni entrega el transporte por 15 años
ÚLTIMA HORA. Mientras usted lee esto, la aplanadora guinda en el Congreso de Quintana Roo está aplicando un auténtico "madruguete" legislativo a plena luz del día. Sin debate profundo, sin escuchar a la oposición y bajo la opacidad que ya se volvió costumbre, los diputados locales están aprobando —de manera fast track— las reformas constitucionales enviadas desde el centro del país.
¿La prisa? Asegurar el control absoluto. Con esta votación exprés que ocurre en estos momentos, Quintana Roo formaliza el aplazamiento de la elección de jueces y magistrados hasta el año 2028, alineándose perfectamente al plan nacional de la presidencia de la república. Pero eso no es todo: entre letras chiquitas y aprobaciones hechas al v***r, están metiendo la polémica reforma que permite cancelar elecciones bajo el argumento de "intervencionismo extranjero". Una cláusula ambigua que, a decir de expertos, bien podría utilizarse en el futuro como un traje a la medida para anular cualquier triunfo de la oposición que incomode al régimen actual.
La consigna es clara: obedecer rápido y sin chistar. En Quintana Roo, la división de poderes pasó a ser un bonito mito decorativo.
El negocio del transporte: Yensunni dobla las manos ante el IMOVEQROO
Y si en el Congreso del Estado andan apurados, en el Ayuntamiento de Othón P. Blanco las cosas no son muy distintas.
En un movimiento simultáneo que ha levantado suspicacias, la alcaldesa Yensunni Martínez prácticamente está "entregando" las facultades del transporte público al Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo (IMOVEQROO) por un periodo de quince años.
Bajo la promesa —tantas veces escuchada— de modernizar el pésimo servicio que padece Chetumal y las comunidades rurales, el municipio cede el control operativo y de recaudación. Quince años de concesión invisible para los ciudadanos, pero altamente redituable para la centralización del poder estatal. ¿Es este el rescate que tanto prometieron para la capital del estado, o simplemente la entrega de un negocio millonario en bandeja de plata?
El centralismo avanza con prisa en el Caribe mexicano. Entre diputados que levantan la mano sin leer y alcaldesas que ceden los activos del municipio, Quintana Roo vive una jornada de menos autonomía, más control político y las mismas promesas de siempre.
Usted, ¿qué opina? Lo leemos en los comentarios.