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10/02/2022

Este mensaje es dirigido a todo y cada uno de los Quintanarroenses , Unidos mejoremos al lugar que nos abriga Blanca Buenfil

14/07/2021
14/07/2021

La Agenda Ciudadana para el Desarrollo Sustentable de Tulum que coordina el Instituto de Administración Pública del Estado de Quintana Roo, A.C. (IAPQROO) a petición del Presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum, David Ortiz Mena, ha abierto una ventana de oportunidad en México para todos aquellos Estados y Municipios que se ven envueltos en el problema más apremiante de nuestro sistema político y administrativo, que redunda en el desgaste y hartazgo social al momento en el que los ciudadanos no sienten que sus problemas sean resueltos.
Por ello, ante la imposibilidad de que en 2022, las nuevas autoridades electas diseñen el presupuesto público con la población, es vital iniciar cuanto antes ese proceso de identificación y definición de problemas públicos y así, aprovechar el bono democrático que les fue conferido en el proceso electoral.
La ciudadanía está dispuesta, participativa y necesitada de que sus autoridades les tomen en cuenta. Un ejemplo de ello, son los DIAGNÓSTICOS COMUNITARIOS que estamos haciendo en la zona urbana de Tulum, donde la población define por sí misma, cuáles son las prioridades a atender en su casa, cuadra, colonia y Municipio.
Este ejercicio inédito diseñado, convocado, organizado, planeado y ejecutado por la sociedad civil, es una muestra de que los ciudadanos estamos preparados para darle rumbo a la Agenda Institucional.
Los problemas públicos también son una actividad esencial en estos tiempos de Pandemia, no hay que olvidarlo.

https://bityl.co/7osh
13/07/2021

https://bityl.co/7osh

*El financiamiento será destinado a inversión pública productiva y las cantidades correspondientes al fondo de…

12/07/2021
12/07/2021

Raffaella Carrá, la herencia de una diva millonaria

La reina de la televisión italiana no tuvo hijos pero se hizo cargo de sus dos sobrinos a la muerte de su hermano

Los italianos se preguntan quiénes serán los herederos del patrimonio de Raffaella Carrá, icono del mundo del espectáculo en Italia, muy querida en todo el país. Terminado el funeral de Raffaella Carrá, celebrado el viernes en la iglesia de Santa María de Ara Coeli, en la plaza del Capitolio, con gran emoción y lágrimas en los asistentes al rito religioso, se plantean ya hipótesis sobre el destino de su herencia.

La reina de la televisión italiana, fallecida a los 78 años el pasado lunes en Roma, a causa de un cáncer de pulmón, no tenía hijos, pero se hizo cargo de dos sobrinos que ella consideraba como hijos y a los que podría ser destinado gran parte del patrimonio, al menos la legítima, la porción de herencia asignada por ley a los parientes más cercanos. Raffaella Carrá cuidó de Matteo y Federica tras la muerte de su hermano Renzo Pelloni (el nombre de la artista era Maria Roberta Pelloni; Raffaella Carrà era el pseudónimo), fallecido en el año 2001, a causa de un tumor cerebral, a la edad de 56 años. El sobrino Matteo, en los tres días de luto que el país dedicó para homenajear a Raffaella en la capilla ardiente del ayuntamiento de Roma, rompió el silencio para destacar la relación que él y su hermana Federica mantuvieron con su tía: «Ocupó el lugar de mi padre cuando falleció, siempre nos brindó el mejor cariño y educación».

Dos grandes amores

Raffaella Carrá tuvo dos grandes amores. Durante mucho tiempo mantuvo una relación con el realizador de televisión Gianni Boncompagni, autor de sus grandes éxitos en programas musicales, fallecido a los 84 años tras una larga enfermedad. Cuando se fue a convivir con él, hizo de madre de las tres hijas pequeñas de Boncompagni, cuya mujer se había marchado de la casa. Ellas podrían figurar también en el testamento. Bárbara, la mayor de las tres hijas de Boncompagni a las que crió Raffaella Carrá, se despidió de ella de forma muy emotiva en la capilla ardiente: De rodillas se detuvo en meditación con las manos en el ataúd. Además, le dedicó emocionadas palabras de agradecimiento y recuerdo: «Nos unía una condición especial: el abandono. Nosotras habíamos tenido el de la madre, ella el del padre. Fue una madre para nosotras; dentro de casa era un ciclón, como Mary Poppins. Su característica más evidente fue la sencillez, con matices de torbellino, nunca mediocre, nunca banal, capaz de divertirse de igual manera con un rey o con el inmigrante de su programa Carramba. Era muy empática».

No pudo tener hijos
Durante un periodo, Raffaella Carrá comentaba que le hubiera gustado tener hijos, pero no pudo, según recuerda ahora Bárbara Boncompagni: «No tuvo hijos porque, cuando era joven, solía decir que un niño no se puede empaquetar y llevar contigo por las plazas. Luego, en el entorno de los 40 años, cuando se sintió en una situación más idónea para la maternidad, la naturaleza le dijo que ya no era posible. Pero Raffaella aceptó esta condición, no se embarcó en una obsesiva terapia para tener hijos».

Segundo gran amor
Su segundo gran amor, que a buen seguro aparecerá en el testamento, fue Sergio Iapino, realizador de televisión, que fue su compañero de trabajo y de vida sentimental durante 17 años. Tras separarse, siguieron manteniendo una relación de amistad muy estrecha. Iapino fue quien hizo el anuncio de su muerte y ha aparecido siempre emocionado, recibiendo a los amigos y compañeros de la artista, durante los tres días en que estuvo abierta la capilla ardiente. Incluso fue citado por el capuchino que concelebró el funeral, al señalar que la urna con las cenizas de Raffaella Carrá será llevada al santuario del Padre Pio, santo del que era muy devota: «Raffaella venía a San Giovanni Rotondo [municipio del santuario] muy a menudo y era su deseo volver. Por eso, en cuanto sea posible, con Sergio Japino nos organizaremos para que su urna haga una etapa en la iglesia del Padre Pío».

Dada la generosidad de Raffaella Carrá, no sería extraño que en su testamento figure también algún recuerdo o asignación especial de tipo humanitario. Amaba a los niños. Por eso creó el programa 'Amore', de adopción a distancia.

«Ciertamente gano mucho dinero»

No se dan cifras sobre la valoración del patrimonio, pero se considera que es importante. Ella misma reconoció: «Ciertamente gano mucho dinero, pero el mío es un trabajo duro y pago muchos impuestos». Vendió millones de discos en Italia y en muchos países, sobre todo del mundo hispano, muy en particular en España, donde fue muy querida.

Raffaela Carrá hizo la historia de la televisión. Fue la estrella más cotizada de la RAI, en cuyos estudios pasó toda una vida, salvo un periodo en España y un pequeño paréntesis en Mediaset entre 1987 y 1989. Silvio Berlusconi, propietario de los tres canales de Mediaset, fue decisivo para ese cambio de rumbo, según contó la artista con una sorprendente anécdota: «En 1982 yo estaba haciendo 'Hola, Raffaella' y el Dr. Berlusconi me propuso hacer el mismo programa en Canale 5. Le dije: 'En tres años estaré lista'. Regresé a casa y vi un camión cargado de azaleas, iban acompañadas de una nota, en la que estaba escrito: 'Espero que no se olvide de mi hasta el próximo encuentro'».

Patrimonio inmobiliario
Aparte de los derechos televisivos y por sus canciones que seguirán en la memoria de sus millones de admiradores, está su patrimonio inmobiliario. La reina de la televisión italiana vivía en una residencia muy lujosa en vía Nemea 21 en Roma, en el barrio de Vigna Clara, una zona muy apreciada por las personalidades de la televisión porque es residencial y está llena de jardines, cerca del centro histórico, pero lejos del caos. Además de la espléndida casa romana, Raffaela tenía otra propiedad, igualmente muy lujosa, en la Toscana: Una villa inmersa en la exuberante vegetación de Cala Piccola, en el corazón de Monte Argentario, a tiro de piedra de Porto Santo Stefano, famosa localidad turística.

FUENTE: ABC GENTE

12/07/2021

Messi levanta su primer título con Argentina

Di María anotó el gol de la final contra Brasil que rompe una sequía de 28 años de la Albiceleste

Argentina, con Leo Messi como capitán del combinado y figura del torneo, se coronó en la final de la Copa América celebrada en el estadio de Maracaná ante la Brasil de Neymar. Veintiocho años han tenido que pasar para que la Albiceleste rompa una sequía de títulos que amargaba a un país que respira fútbol por sus cuatro costados. En el mítico recinto de Río de Janeiro, ante el mejor rival posible, la historia cambió para siempre. Di María anotó el único tanto de un partido áspero, tosco por momentos, con más de cuarenta faltas, y aún así, pese a todo, con destellos de la enorme calidad que había sobre el campo.

La final se decantó a los 22 minutos a partir de un pase profundo desde la mitad de la cancha de De Paul que sorprendió a Lodi. Di María recogió el balón, ganó en velocidad y bañó literalmente a Ederson cuando salía a cortar el balón, que terminó en el fondo de la red. Una vaselina preciosa que a la postre elevó a quince las conquistas de Argentina, igualando así a Uruguay en el palmarés histórico del torneo. Soberbio partido del 'Fideo', que fue una pesadilla constante para la defensa de Brasil. Tras perderse por lesión la final del Mundial de 2014, el gol cierra en parte aquella herida en su carrera.

Otro nombre propio fue De Paul, quien, por cierto, oficializará su fichaje por el Atlético en las próximas fechas. Si Simeone vio el partido, escenario más que probable, tuvo que relamerse viendo la exhibición de quien será su pupilo. De Paul, hasta ahora en el Udinese, trabajó sin descanso en defensa, facilitó la salida de balón desde atrás y asistió magistralmente a Di María en el gol. Además, estuvo a punto de sellar su actuación con una segunda asistencia a Messi, pero el rosarino falló ante Ederson.

Scaloni impone su ley
La Albiceleste impuso las condiciones durante todo el partido. Robó el balón y maniató a Brasil, que buscaba su décimo título, el segundo consecutivo con Tite en el banquillo. Neymar había sido el mejor hasta la fecha y no paró de intentarlo, pero chocó una y otra vez con la defensa de Argentina. Otamendi estuvo especialmente acertado, duro a la par que contundente. El jugador del PSG sigue sin levantar la Copa América, toda vez que no disputó por lesión la de 2019.

Prueba de lo que fue el partido es la amarilla a Fred nada más echar a rodar la pelota. Amarilla que pudo ser roja. Luego se sucederían una serie de faltas que, pese a su dureza, se quedaron sin castigo. Así, Argentina dominaba entre continuas interrupciones hasta que llegó el gol de Di María que abrió el marcador. Casemiro, de nuevo Di María y Messi rondaron la portería antes del descanso, aunque sus acercamientos apenas tuvieron peligro.

A la salida de los vestuarios se vio a un Brasil más ofensivo. Argentina fue a menos, tónica habitual durante esta Copa América. En el 53, Richarlison anotó, pero su gol fue anulado por fuera de juego. Luego, Emiliano Martínez, otro de los héroes en este torneo, le detuvo un disparo con una parada brillante. Scaloni movió el banquillo, sacó a Guido Rodríguez y Tagliafico y los suyos volvieron a tomar el control. También salió Vinicius, que lo único que hizo fue acumular errores. En el tramo final, Brasil lo intentó a la desesperada, en algo parecido a Neymar contra el mundo, batalla en la que ganaba siempre el mundo personificado en un Otamendi que se hizo gigante.

Por contra, el capitán Messi, neutralizado por una defensa que lo cercó con dos y hasta tres hombres, pudo sentenciar en el 88, pero falló ante Ederson. Aun así, termina el torneo con cuatro tantos en la cima de la clasificación de goleadores junto al colombiano Luis Díaz. El argentino repartió, además, cinco asistencias. Ante Brasil se dedicó más a tareas de contención, con algún que otro tímido intento de ofensiva. A punto estuvo, de hecho, de firmar una jugada de ensueño en la frontal del área, pero acabó enredándosele el balón entre las piernas.

El pitido final del árbitro no pudo ser más significativo. Messi, arrodillado, rompió a llorar, mientras que todos sus compañeros corrieron a abrazarle. Argentina tenía ganas de celebrar un título, y también, de que Messi lo levantara. El diez fue manteado, coreado y premiado hasta en dos ocasiones -mejor jugador del torneo y máximo goleador-. También fue abrazado por Neymar, quien interrumpió su llanto para ir a felicitar a su amigo. Gesto de crack.

Después, Messi se encargó de levantar al cielo de Brasil la Copa América, su primer trofeo con Argentina. Antes había logrado el Mundial sub20 y los Juegos Olímpicos, pero el éxito con la absoluta se le negaba. Las lágrimas reflejaron la importancia de esta victoria, sin duda uno de los mejores triunfos de la carrera de Messi, a quien, precisamente, triunfos no le faltan.

FUENTE: ABC DEPORTES

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