25/06/2026
NIÑOS USADOS PARA ALIMENTAR EL EGO POLÍTICO DE MARY HERNÁNDEZ.
EL sol quema, pero la burla de Mary Hernández quema más:
La inauguración del campo de fútbol de la colonia Leona Vicario quedará registrada no como un logro deportivo, sino como un monumento a la manipulación y a la falta de escrúpulos. En un intento desesperado por simular un arrastre popular que ya no tiene, la presidenta municipal, Mary Hernández, recurrió a la estrategia más baja: utilizar la ilusión de los niños para llenar un evento.
La convocatoria fue engañosa desde el origen. Prometieron a los padres que a cada niño asistente se le obsequiaría un balón y una playera de la selección. Con esa ilusión a cuestas, decenas de familias acudieron. Lo que encontraron, sin embargo, no fue un apoyo al deporte, sino una emboscada política bajo el ardiente sol del mediodía.
Mientras el calor del mediodía caía implacable sobre niños de entre 6 y 11 años, el presídium y sus aplaudidores de turno se dedicaron a lo único que saben hacer: el autoelogio. Obligaron a la infancia local a escuchar discursos de alabanza para la presidencia de la república, la gobernadora y, por supuesto, para la alcaldesa. Todo para alimentar un ego político que parece no tener llenadero.
El colmo del cinismo lo puso la gobernadora del estado Mara Lezama, quien ni siquiera se dignó a pararse en el lugar. Prefirió enlazar una videollamada desde la comodidad de su oficina con aire acondicionado, viendo a través de una pantalla cómo los hijos de las familias de los carriportenses se asaban bajo el sol para cumplirle la cuota de audiencia.
¿Y los regalos?
Quedaron en promesas vacías. A los niños les robaron el tiempo, la ilusión y la dignidad, entregándoles a cambio discursos políticos que no les interesan ni les benefician.
Cabe preguntarse si los asesores de Mary Candelaria Hernández Solís son incapaces de advertirle el tamaño de estos errores, o si a la presidenta simplemente le vale sorbetes la opinión pública.
Si esta es la empatía y la capacidad organizativa que ofrece, el futuro de Quintana Roo corre un grave peligro. De mal en peor. Así no se construye una candidatura al estado; así solo se construye el rechazo ciudadano.