20/10/2026
100 años de luz: un siglo de fe, apostolado y comunidad
Un centenario se cuenta en años, pero también en hermosas memorias de los fieles que recuerdan su origen y trayectoria. Para la Luz del Mundo, conmemorar cien años del inicio de la Época de la Restauración de la Iglesia de Jesucristo profetizada (Hechos 3:21), es compartir con las nuevas generaciones una historia de la fidelidad de Dios: cien años de trabajo, desarrollo y crecimiento.
En este contexto, los días 16, 17 y 18 de octubre de 2026, el Velódromo Internacional de Xalapa albergó las celebraciones del “Centenario de la Iglesia la Luz del Mundo” en la región norte de Veracruz. El día 16, la conmemoración se inauguró con un concierto cultural, en el cual el Orfeón de Veracruz, cuyas armoniosas voces, al unísono, entonaron himnos de gratitud a Dios por un siglo de gracia, paz y amor.
La época de la Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana, tuvo lugar la mañana del 6 de abril de 1926, en Monterrey, Nuevo León, con el Llamamiento del Apóstol de Jesucristo, Aarón Joaquín González. En ese periodo de tiempo, la predicación se extendió en la República Mexicana, Costa Rica, El Salvador y Honduras. En el sur de Estados Unidos, tuvo lugar en California y Texas (1926-1964).
Posteriormente, bajo la dirección del Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores, cuyo llamamiento divino tuvo lugar en el Puerto de Veracruz —manifestado por Dios a la Iglesia el 9 de junio de 1964, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco—, el crecimiento y la expansión de la iglesia llegó a diferentes países en los cinco continentes del mundo (1964-2014).
El 8 de diciembre de 2014, Dios llamó al apostolado al hermano Naasón Joaquín, a quién, de manera clara, le dijo: “Naasón tu estarás al frente de este grande Pueblo, y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar aún más, tu razón y tu mente no alcanzarán a imaginar lo grande que crecerá este Pueblo”
A través de este acto soberano de Dios, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín inició su Ministerio Apostólico. El 20 de diciembre, en su primera carta a la Iglesia, escribió: “Dios me ha inspirado realizar una GIRA UNIVERSAL, para que donde estén dos o tres hermanos reunidos en cualquier país del mundo (...) allí esté con ellos. El 15 de enero de 2015 iniciaré en la ciudad de Talca, Chile, mis visitas apostólicas”. La primera etapa de su gira inició en Sudamérica. Durante este periplo visitó las iglesias de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Colombia —del 15 de enero al 14 de febrero de 2015—. La gira universal abarcó quince etapas y se desarrolló en 31 países. Desde el día de su llamamiento apostólico, el impulso misionero y de expansión universal en La Luz del Mundo ha sido categórico.
En este tenor, el cumplimiento de la promesa divina de expansión, crecimiento y multiplicación dada al Apóstol de Jesucristo, es notorio entre propios y extraños. En el continente africano, por mencionar un ejemplo, comenzó la predicación en diferentes países, entre ellos Sao Tome y Príncipe, Sudáfrica, Gabón, Guinea Ecuatorial y Mozambique, en donde se han inaugurado hermosas Casas de Oración. Asimismo, debido al sostenido crecimiento de La Luz del Mundo, las celebraciones de Santa Cena se han realizado en decenas de sedes alrededor del mundo. En suma, la Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana sigue adelante, hasta que se haya convertido el último de los hijos de Dios. Hoy, en el mismo lugar donde comenzó a escribirse esta sublime historia, los fieles celebran los triunfos alcanzados en esta centuria.
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“Durante este siglo, Dios ha confirmado su obra con señales de su gracia: ha levantado templos, ha multiplicado las almas, ha extendido su evangelio por muchas naciones y ha fortalecido la fe de generaciones enteras que han encontrado en su iglesia el camino de la salvación…”
“Por eso, este día no es solamente el recuerdo de un acontecimiento histórico; es la celebración de la fidelidad de Dios hacia su pueblo, es el testimonio vivo de que su obra permanece firme, sostenida por su poder y guiada por su voluntad…”.
Estos 100 años son el recuerdo del inicio de una magnífica historia de fe, pero también representan un siglo de la fidelidad de Dios hacia su pueblo. El centenario que celebra la Iglesia también es testimonio de que la obra de Dios continúa y permanece firme.
“¡Hoy han pasado cien años! ¡Cien años en los que la iglesia ha crecido de manera admirable! ¡cuántas almas! ¡Cuántos templos! ¡cuántas naciones! (…) Un siglo de predicación. Un siglo de autoridad apostólica. Un siglo de palabra revelada. Un siglo de reconciliación y justificación para millones de almas (…) Pero más importante aún: ¡cuánta gracia de Dios se ha manifestado! (…)”
Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, 6 de abril de 2026