16/04/2026
No, la hamburguesa no es el villano final.
Ni los tacos son el apocalipsis nutricional.
El problema empieza cuando sacamos ejemplos extremos de contexto extremo… y queremos aplicarlos a una vida completamente distinta.
Sí, Michael Phelps podía consumir una cantidad brutal de calorías.
Pero también era Michael Phelps: un atleta fuera de serie, con un cuerpo privilegiado para su disciplina y una carga de entrenamiento que parece castigo de emperador romano.
Nosotros no vivimos así.
La mayoría pasamos muchas horas sentados, con menos gasto físico, más estrés y menos margen de maniobra.
Entonces no se trata de satanizar la comida.
Se trata de entender que el contexto importa. Mucho.
Porque copiar la dieta de un atleta de élite mientras llevas una vida sedentaria… es como ponerle alas a una silla y esperar que despegue.
¿Qué opinas tú: hemos satanizado alimentos que en realidad dependen del contexto?