17/12/2025
Las Pitayas vivieron una noche especial y cargada de emociones al conseguir su primera victoria del torneo, rompiendo una racha negativa que ya comenzaba a pesar en lo anímico. Con marcador de 15 carreras por 12, las Pitayas superaron al equipo de Mesers en un encuentro que tuvo de todo: inicio cuesta arriba, reacción inmediata, rallies oportunos y un cierre lleno de carácter que terminó por inclinar la balanza a su favor.
Desde el arranque del juego, el duelo se presentó muy cerrado y disputado. Mesers tomó la ventaja en los primeros episodios, aprovechando su ofensiva tempranera y obligando a las Pitayas a remar contracorriente. Durante ese arranque, el pitcheo y la defensa de Mesers parecían tener control del ritmo, pero la diferencia nunca fue definitiva.
La respuesta de las Pitayas llegó en la segunda entrada, cuando el equipo mostró paciencia y enfoque en la caja de bateo. Los imparables oportunos comenzaron a aparecer, destacando el contacto de Jacqueline Amaya, quien volvió a ser un punto de arranque clave, así como el de Giselle López, una de las nuevas adquisiciones, que no tardó en hacerse sentir dentro del lineup. En ese mismo episodio, Luli Rodríguez encendió la ofensiva con un extrabase, y gracias a los batazos oportunos de Naomi Núñez y Xenia Morales, pudo cruzar el plato, decretando el empate en la pizarra y cambiando por completo la inercia del encuentro.
Sin embargo, Mesers no se quedó de brazos cruzados y en la tercera entrada volvió a tomar el control del marcador, construyendo un rally que les dio una ventaja de cinco carreras. Ese momento parecía ser el punto más complicado del encuentro para las Pitayas, que nuevamente se veían obligadas a reaccionar ante la presión del resultado.
Lejos de desmoronarse, las Pitayas respondieron con carácter y determinación. La ofensiva volvió a carburar con otro rally importante, encabezado por Giselle López, seguida por Rojas, Rodríguez y Berrelleza, quienes mantuvieron el orden ofensivo en constante movimiento. A la producción se sumaron García y Rubio, quienes con batazos oportunos lograron reducir la diferencia a una sola carrera, manteniendo el juego totalmente abierto y devolviendo la confianza al equipo.
Conforme avanzaron las entradas, las Pitayas fueron encontrando mejores turnos al bat, ajustando su estrategia y aprovechando cada error o descuido defensivo. La constancia terminó dando frutos en los momentos decisivos. Fue en la quinta y sexta entrada, las últimas del encuentro, cuando las Pitayas terminaron por inclinar definitivamente la balanza.
En esos episodios finales, la ofensiva explotó con ocho carreras, resultado de una combinación perfecta entre paciencia, contacto y poder. Volvieron a aparecer los batazos de extrabase, destacando nuevamente Jacqueline Amaya, así como Dulce Miranda y Diana Miranda, quienes se convirtieron en auténticas piezas clave para iniciar y detonar los rallies, manteniendo presión constante sobre la defensiva de Mesers.
Más allá de las cifras ofensivas, el triunfo de las Pitayas también se construyó a partir de una defensa sólida y concentrada, que supo cerrar entradas importantes y evitar que Mesers retomara el control en los momentos de mayor tensión. Cada out conseguido en las últimas entradas se celebró como una carrera más, reflejando la unión y el deseo del equipo por cambiar su historia dentro del torneo.
Finalmente, con el último out del encuentro, las Pitayas sellaron una victoria tan valiosa como emotiva, no solo por el marcador de 15-12, sino por lo que representa a nivel anímico: confianza renovada, cohesión de equipo y la certeza de que, con este nivel de juego, pueden competir de tú a tú contra cualquier rival.
Una victoria que puede marcar un antes y un después para las Pitayas en el resto de la temporada.