12/09/2026
HOY 12 DE SEPTIEMBRE, CELEBRAMOS EL "DULCE NOMBRE DE MARÍA"
La memoria del Santísimo o Dulce Nombre de la Santísima Virgen María se celebra en la Iglesia Católica el 12 de septiembre. Esta festividad no solo conmemora la palabra «María», sino todo el significado espiritual, la protección y el consuelo que su nombre evoca para los creyentes.
¿Por qué se celebra su nombre?
* Su significado divino y espiritual: La tradición cristiana ve en el nombre de María un designio divino. Diversas interpretaciones etimológicas le otorgan significados profundos como «Señora», «Princesa», «Estrella del Mar» (Stella Maris) o «La amada de Dios». Para los fieles, invocar su nombre es invocar la luz que guía en medio de la tempestad.
* Símbolo de amparo y refugio: En la tradición litúrgica y contemplativa, los Padres de la Iglesia y los santos (como San Bernardo de Claraval o San Ambrosio) han resaltado que el nombre de la Madre de Dios es medicina para el alma, bálsamo en la aflicción y refugio ante la tentación. Pronunciarlo con fe se considera un acto de filial confianza en su intercesión.
* Respuesta a la devoción al Nombre de Jesús: Así como existe una veneración especial al Santo Nombre de Jesús, la devoción popular impulsó la creación de una festividad simétrica para honrar el nombre de su Madre.
Origen e historia de la festividad
* Primeros permisos (Siglo XVI): La celebración comenzó formalmente en España cuando la diócesis de Cuenca obtuvo la autorización de la Santa Sede en 1513 para conmemorar esta fiesta.
* Extensión a la Iglesia universal (1683): En el siglo XVII, Europa sufría la amenaza de la invasión del Imperio Otomano. Ante el sitio de Viena en 1683, las fuerzas cristianas, encomendadas a la protección e intercesión de la Virgen María, obtuvieron la victoria el 12 de septiembre. En agradecimiento por el auxilio divino, el Papa Inocencio XI extendió la festividad del Dulce Nombre de María a toda la Iglesia universal.
Celebrar el Dulce Nombre de María es, en definitiva, un acto de amor y gratitud hacia la mujer elegida para el plan de la Salvación, reconociendo la ternura de su presencia en la vida de la fe.