23/06/2026
LOS ANTIGUOS BAÑOS DE V***R VICTORIA EN COATEPEC, VER.
Historiador. Luis Alejandro López Juárez
A mediados de la década de los años 30 en la segunda calle de Galeana, hoy Constitución, en la casa marcada con el No. 5 existieron unos baños públicos donde diariamente desde las 6:00 de la mañana se daban cita decenas de hombres, mujeres y niños para tomar un buen baño con agua caliente, un baño turco o de v***r. Fueron fundados por el cafeticultor don Antonio Maldonado y era un espacio destinado tanto para la limpieza personal como para la relajación, se caracterizaron en todo momento por ofrecer un servicio de primera, distinguiéndose por su impecable limpieza.
Los fines de semana; sábados y domingos, se podía ver llegar a familias enteras, acudían personas de trabajo como: Obreros, ingenieros, jornaleros, comerciantes, estudiantes, profesionistas, etc., cabe señalar que los baños no contaban con retretes o tazas sanitarias. El costo de la entrada general en los años 50s era de $2.00 pesos por persona, incluía un pequeño jabón y una toalla chica en caso de no llevarla. Posteriormente el cliente decidía si tomar un baño individual, donde únicamente salía agua caliente de la regadera o tomar un baño turco o de v***r.
Cada baño individual media aproximadamente dos metros cuadrados y se dividía en dos; el área para cambiarse y el área de regadera. Había familias que por ejemplo pedían un baño individual; primero se bañaban los niños y al final por separado los padres, era una época de mucho respeto y recato. Por otro lado, existían dos salas de v***r comunales; una para damas y otra para caballeros, en ellas, el v***r salía por unas tuberías alcanzando temperaturas de 40 a 60 grados Celsius.
Un personaje apodado – el chafis- es recordado por abrir todo el v***r, produciendo una nuble impenetrable que cegaba y quemaba la piel, cuando lo veían en la sala de caballeros, nadie quería entrar, salía tan rojo como un camarón. Otra de las anécdotas refiere que un conocido integrante de la adinerada Familia Torres, propietarios de la Casa de los Azulejos, acudía de vez en cuando pero como no era del agrado de las clases bajas, estos abrían a gran presión el v***r con la finalidad de molestarlo para que abandonara el lugar y mientras él les recordaba a su progenitora, la pandilla se reía de su fechoría. Mientras que en la sala de v***r para damas se lograban escuchaban historias propias del s**o femenino, ahí el ambiente era más cordial.
Había tanta agua en Coatepec que en ese entonces no era preocupación tomar un baño de larga duración, refieren los abuelos que se veía como salían hilos de mugre de entre los poros de la piel, quedando sorprendidos de tan eficaz y saludable que representaba tomar un baño de v***r. En la parte trasera del inmueble se encontraba un sistema de caldera que funcionaba a base chapopote crudo, cuando se encendía producía un enorme fogón que calentaba un gran contenedor de hierro que almacenaba cientos de litros de agua, ésta se dirigía por una extensa rama de tuberías y conexiones que llegaban directo a cada una de las regaderas, mientras que el v***r únicamente llegaba a las salas comunales.
Luego de haber salido del cuarto de v***r, existía una enorme regadera de cebolla que expulsaba agua muy fría con la finalidad de cerrar los poros, su cadena era tan gruesa y fuerte que al día de hoy recuerdan esa peculiaridad. Con $3.00 pesos adicionales los baños contaban con servicio de masaje, finalmente en la salida, ya bien aseados y relajados, con otro costo adicional había servicio de bolero para darle brillo a los zapatos. Los motivos del éxito de los Baños Victoria fueron en todo momento el trato amable y su impecable limpieza, desde la entrada y al interior, cuando un cliente se iba, inmediatamente entraban a supervisar que todo estuviera perfecto para recibir a la siguiente persona.
En aquellas décadas la mayoría de las familias no contaban con un baño equipado como lo conocemos actualmente por lo que se bañaban a jicarazos con agua fría, tenían cocinas con braceros de leña para cocinar. Por la noche utilizaban estufas con vitrolero de petróleo para calentar la comida que se había cocinado en el día, hacer café de olla o cosas sencillas.
Esto significa que para tomar un baño de agua caliente en sus domicilios, los coatepecanos tenían que calentar el agua de manera rudimentaria, a la leña, por lo que ir a los Baños Victoria era básicamente un lujo. Con el paso del tiempo aparecieron los primeros calentadores de leña, otra forma de combustible eran unos blocks que vendían en las tiendas o ferreterías, estaban hechos de aserrín, éste se conseguía en las madererías, se combinaba con periódico, lo prensaban y se creaban blocks que se introducían en los calentadores, se aplicaba un poco de petróleo y con cerillo encendido comenzaba la combustión, finalmente aparecieron los tanques de gas licuado y con ello todo se modernizó, poco a poco las familias introdujeron los nuevos calentadores de gas, representando el ocaso de los Baños Victoria.
Se habían construido 10 nuevos baños individuales, cuando de repente a finales del año 1968 posterior a las Olimpiadas de México 68, la Familia Maldonado decidió cerrar las puertas de los Baños Victoria, dejando al día de hoy gratos recuerdos entre un número reducido de personas que cuentan que generalmente los domingos después de salir de los baños, contentos se disponían; a ir a la iglesia con la familia, pasear con la pareja, esperar el danzón, las orquestas de la tarde y las nocturnas en los parques que existían como el Chapultepec o el Parque Miguel Hidalgo. Otros preferían acudir a los Teatros del momento como el Imperial o el Del Río, había una gran variedad de sitios de entretenimiento en los años dorados de un Coatepec muy lejano.