08/02/2022
Más allá de las causas y razones del incremento de la violencia delincuencial en el estado, lo que genera un clima de incertidumbre y miedo es la ausencia del gobierno, pues las balaceras y asesinatos se dan con total impunidad.
Desde los hechos violentos registrados en el Cereso de Colima hasta las balaceras en las madrugadas y la exhibición de cuerpos en vía pública, ante todo esto no hay una sola acción del gobierno de Indira Vizcaíno, quien es la responsable por jerarquía institucional y la que coordina la estrategia de seguridad del gobierno federal.
En ese sentido, los gobiernos municipales, sin excepción, han manifestado que se suman a esta estrategia que impulsa el gobierno de López Obrador y que respalda el gobierno de Indira, pese a los terribles resultados en cuatro años, tiempo en que ya se superó las estadísticas de la violencia durante los mismos periodos de los gobiernos neoliberales.
Y es que el incremento de la militarización en todo el país, no sólo en la esfera de la seguridad pública, lo único que ha conseguido es exacerbar el clima de violencia en todo el país y, ahora, en el estado de Colima, pareciera alcanzar niveles inéditos.
Sin embargo, la gobernadora Indira pareciera estar ajena esta problemática que afecta la calidad de vida de todas y todos, pues en lugar de coordinar el trabajo de seguridad y girar instrucciones se le ve en actos políticos en otros estados de la república.
Así se le ve tomándose fotos con Claudia Sheinbaum que anda haciendo gira de campaña –fuera de la reglamentación electoral—y con el presidente López Obrador, en actos que en nada benefician a Colima y que fueron tan duramente criticados como turismo político, durante el gobierno de Nacho Peralta.
Pareciera ser que la gobernadora está totalmente rebasada por esta situación, y que ante este vacío de poder los grupos criminales comienzan a empoderarse al amparo de la impunidad y la inacción de las autoridades.
Y es que la gobernadora no ha tomado ni una sola decisión ni emprendido acción alguna para contrarrestar este clima de violencia imparable. Lo que ha hecho es replicar una estrategia fallida que, en su momento, se criticó durante los gobiernos neoliberales, pero que ahora se apuntala desde los gobiernos de Morena.
La gobernadora, en ese sentido, pareciera estar cómoda con esta situación, pues no ha hecho ninguna modificación a la estrategia, ni removido a ninguno de sus colaboradores, pese a los malos resultados y al incremento de la violencia.
Luego, si no hay cambios ni replanteamientos de la estrategia en seguridad, consecuentemente los resultados serán los mimos: el incremento de la violencia en todo el estado, así como en las extorciones y otras variantes del crimen, que pululan en la impunidad y el desgobierno.