17/04/2026
Colima requiere un liderazgo real en el campo: no más improvisación ni apatía en la SADER
La reciente separación del cargo de la señora Esmeralda López, quien fungía como titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en el estado, no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de años de ineptitud, apatía y desconexión total con las necesidades del sector primario.
Durante casi cinco años, la dependencia federal encargada de impulsar el desarrollo del campo colimense permaneció estancada, sin rumbo claro, sin gestión efectiva y sin resultados tangibles para las y los productores. Lo que debió ser una institución promotora del crecimiento agrícola, pecuario y rural, terminó por convertirse en un espacio burocrático sin impacto real, donde se ocupó una silla, pero no se asumió una responsabilidad.
Hoy, el campo de Colima enfrenta grandes desafíos que exigen capacidad, conocimiento y compromiso. Por ello, productores de distintos sectores coinciden en que el nuevo titular de la SADER debe contar con un perfil sólido, con reconocimiento dentro del sector y, sobre todo, con entendimiento profundo de la problemática actual.
No se puede permitir nuevamente que llegue alguien a improvisar, a aprender sobre la marcha o a administrar la inercia. El campo necesita liderazgo, gestión activa y resultados. Se requiere una persona que trabaje de la mano con los productores, que impulse programas, que toque puertas y que logre aterrizar apoyos reales para fortalecer la productividad y la economía rural.
Si bien el contexto de seguridad representa un reto para el desarrollo del campo, también es fundamental garantizar condiciones que permitan a las y los productores seguir generando riqueza, empleo y sustento para miles de familias colimenses.
En este sentido, se hace un respetuoso llamado a la gobernadora, Indira Vizcaíno Silva, para que, en el ámbito de sus atribuciones y mediante la coordinación con el Gobierno de México, gestione la designación de un perfil verdaderamente capacitado, con experiencia comprobada y compromiso real con el campo colimense.
Hoy más que nunca, es momento de devolverle la vida a la Secretaría de Agricultura en Colima. De convertirla nuevamente en un motor de desarrollo y no en un espacio de simulación.
El campo no puede esperar más.