06/06/2026
No fuimos héroes, "rompecabezas de la guerrilla mexicana"
Fredy Martín Pérez.
Comitán de Domínguez, Chis.-
En el penúltimo día de clases, el 17 de diciembre del 2024, el líder social, Juan Díaz Montejo regresaba de la escuela preparatoria de Comitán, donde había dejado sus hijos, pasó al mercado a hacer compras, pero cuando estaba a 300 metros de donde vive, fue interceptado por hombres armados vestidos de civil, que le cerraron el paso en dos vehículos, pero inmediatamente se sumó otra unidad de Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP). “¡Es él!”, “Es Juan Díaz Montejo”, dijeron los policías, mientras uno de ellos, le colocaba una toalla en el rostro, que le cortaba la respiración.
Un año y cinco meses después de su detención, Juan Díaz Montejo, contó el momento en que fue detenido, cuando regresaba de dejar sus hijos a la escuela preparatoria, mientras la Policía Estatal realizaba un operativo en Comitán de Domínguez, para detener a 92 agentes de la Policía Municipal y Vialidad, a los integrantes del grupo paramilitar Zorros, fue acusado de los delitos de atentados contra la paz y la colectividad y la colectividad del Estado, concretamente en esta ciudad, donde operaban más de una treintena de narcotienditas.
Por primera vez, Díaz Montejo contó públicamente, durante la presentación del libro No fuimos héroes, del excorresponsal de El Universal en Chiapas, Julio César López Arévalo, que fue militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), que formó parte de las filas del Ejército Popular Revolucionario (EPR), en el estado de Guerrero, pero cuando se da la división en 1999, deja la vida clandestina. “Cuando se da la división del EPR decido volver a la vida civil; fue un momento doloroso, de confusión, de frustración porque se aleja el triunfo de la revolución sociales de México”.
Originario del municipio de Tumbalá, Chiapas, Díaz Montejo (1974) se integra al Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), como estudiante del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuarios (CBTA) 44 del municipio de Yajalón, por invitación de su maestro Javier Ortega Villatoro, originario del ejido Sinaloa, del municipio de Frontera Comalapa. Ahí conoció al periodista José Antonio López Arévalo que militó en la Liga 23 de Septiembre y en el PROCUP, pero entra a la organización por invitación de su maestro. “Quien fuera mi maestro en el CBTA 44 y mi maestro en el estudio del marxismo-leninismo, que me llevó a participar en el PROCUP”.
Tres años permaneció en las montañas de Guerrero, pero fue hasta 1999, cuando ocurre la división del EPR, que decide dejar las filas, para llegar a asentarse a Comitán, para fundar el Frente Democrático Revolucionario de Obreros y Campesinos (FDROC), que agrupó a miles de comerciantes de los mercados y campesinos, en las regiones, Fronteriza, Altos, Selva y Norte de Chiapas, que demandaban espacios para vender y tarifas justas de luz. “Un movimiento abierto, democrático, que lucha por la defensa de los derechos humanos a favor de la población vulnerable y me ha llevado a estar en prisión en dos ocasiones”, narró.
La primera vez que fue detenido, fue en el marco de las movilizaciones contra la reforma educativa que realizó el magisterio de Chiapas, pero su proceso penal lo siguió en prisión domiciliaria, pero tenía unos meses de haber concluido el proceso, cuando fue detenido por elementos de la Policía Estatal, acusado de realizar bloqueos carreteros, en el marco del operativo que se realizó el 17 de diciembre del 2024, hasta alcanzar su libertad el 18 de marzo del 2025, después de permanecer preso 87 días en el penal de El Amate.
Durante la presentación del libro No fuimos héroes, de Julio César López Arévalo, en el Centro Cultural Rosario Castellanos, que recoge historias y entrevistas con líderes guerrilleros, Díaz Montejo rememoró que en el Chiapas “semifeudal”, los nativos tzotziles, choles, tzeltales y tojolabales tuvieron que organizarse, “para recuperar sus tierras en manos de terratenientes”, a la par de movimientos guerrilleros que también luchaban por la tierra, como Brigada Revolucionaria Lacandones, Liga 23 de Septiembre y PROCUP.
Julio César López Arévalo contó que hace 12 años, cuando su hermano José Antonio López Arévalo, que fue militante del PROCUP y de la Liga Comunista 23 de Septiembre, había sido sometido a una cirugía en un hospital de Ciudad de México, llegó a visitarlo Felipe Edgardo Canseco Ruiz, militante de ambas organizaciones, momento que decidió contar parte de la lucha revolucionaria. “Entonces fue que decidí publicar La Revolución Imposible, porque la información básica sobre las rupturas del Ejército Popular Revolucionario que yo tenía o sea, me las había dado el comandante Francisco, y ya había hecho entrevistas con algunos comandantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI)”.
Como corresponsal de Proceso entrevista a los comandantes del EPR, José Arturo, Francisco, Vicente, Antonio y la comandanta Victoria, en Hidalgo, Chiapas y Ciudad de México, declaraciones que recogió en La revolución imposible, que se ha presentado en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Ciudad de México, Puebla y otros lugares.
Cuando José Antonio cae preso entre 1978 y 1980, como parte de las movilizaciones en la que participaban como líderes de casas de estudiantes, en Ciudad de México, fortalece vínculos con otros militantes de la Liga Comunista y PROCUP, “entre ellos uno de los hermanos de Edgardo y la doctora Leticia, quienes fueron sus formadores militares”.
Rompecabezas de la guerrilla mexicana
No fuimos héroes, también se ha presentado en Tuxtla, la capital de Chiapas y San Cristóbal de las Casas.
El investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Sarely Martínez Mendoza, describió el libro como “el rompecabezas de la guerrilla mexicana”, donde López Arévalo, “continúa en una labor titánica: armar el rompecabezas de la guerrilla en México”.
“Lo hace con paciencia de investigador, con oído de periodista y con la libertad del narrador que sabe que la realidad, cuando se mirade cerca, también inventa sus propias ficciones. Si el periodismo también hace la revolución, como dice el comandante Antonio, entonces el juego entre ficción y realidad puede abrir torrentes de memorias y preguntas”, agregó.
En Comitán, San Cristóbal y Tuxtla participó como invitado David Cabañas Barrientos, hermano de Lucio, fundador del Partido de los Pobres, que aseguró que durante la guerra sucia, fueron detenidos por el Ejército, Policía y organismos de espionaje, 152 miembros de la familia Cabañas Barrientos, entre ellos, un niño de dos meses de edad, sin que tuvieran vínculos con la guerrilla y trasladados hacia el Campo Militar número 1.