Revista Arenilla

Revista Arenilla Arenilla es una revista cultural que nace en la ciudad de Comitán de Domínguez, Chiapas, México, tier

11/05/2026
El grupo editorial Arenilla felicita a Roberto Carlos Espinosa, nuestro director de arte y mercadotecnia, por su cumplea...
10/05/2026

El grupo editorial Arenilla felicita a Roberto Carlos Espinosa, nuestro director de arte y mercadotecnia, por su cumpleaños.

Gracias por compartir tu creatividad, talento y entusiasmo.

¡Feliz cumpleaños!

ARENILLACARTA A MARIANA, CON UN PISO COMO DE NUBESQuerida Mariana: en casa había una tarima. Las tablas estaban colocada...
10/05/2026

ARENILLA

CARTA A MARIANA, CON UN PISO COMO DE NUBES

Querida Mariana: en casa había una tarima. Las tablas estaban colocadas en forma precisa. Ahí jugábamos los niños. Los carritos, acostumbrados a trepar en montañas de arena, se deslizaban gráciles. Nunca supe para qué era la tarima. Cuando crecí ya estaba en el sitio. No tenía una utilidad práctica. La habían construido en algún momento y ahí quedó, expuesta a las inclemencias del tiempo. Los amiguitos y yo casi estuvimos seguros que la habían construido para que jugáramos carritos. ¿Cuánta distancia del piso? No más de treinta centímetros. Los niños subíamos con rapidez y absoluta seguridad. Mi mamá jamás dudo de la dureza de esa estructura. Eso fue hasta el día que nosotros sentimos que la tarima se inclinó hacia un lado, hacia el lado que estaba cerca de la barda divisoria. Una pata se enterró. Alguien de los amigos dijo que la pata había encontrado un hueco y se había enterrado; alguien más dijo que ahí estaba el tesoro; mi mamá corrió ante el grito que dimos unánime, vio la tarima un tanto inclinada y nos dijo que bajáramos. Lo hicimos. Jugamos en el piso de tierra. Los carritos dejaron de deslizarse uniformes, la arena y las piedritas eran obstáculos para el libre tránsito. El juego cambió su vocación, en la tarima jugábamos carreras, como si estuviéramos en uno de esos circuitos donde la velocidad imprime emoción a los cuerpos; en la tierra regresamos a los juegos de salto de montañas.
Ayer, como a las siete de la mañana, entré al Facebook y leí una desagradable noticia: falleció la presidenta del DIF de La Trinitaria. Lamenté enterarme de ello. Conocí a distancia a la presidenta del DIF de aquel hermoso municipio, era una mujer sencilla, agradable, muy cariñosa; era una mujer linda. Tres días antes había saludado a la directora de esa institución y pregunté por la salud de la presidenta, la directora me dijo que estaba delicada, que estaba cansadita, por eso no había acudido a la reunión de directoras de la región que se realizó en La Independencia. Sabía de la enfermedad de la presidenta del DIF de La Trinitaria, pero pensé que podía superarla. No fue así. Me dio tristeza. Le pedí a Dora Patricia Espinosa, editora ejecutiva de Arenilla, que, por favor, hiciera una etiqueta donde el equipo editorial manifestara su pesar. Así lo hizo. Subimos la etiqueta de condolencia a las redes sociales.
Mi mamá nos advirtió que ya no subiéramos a la tarima, que si queríamos jugar lo hiciéramos en el lado opuesto del sitio, nos advirtió que la tarima podía caerse por completo, nos podía lastimar en su caída. Nosotros, niños obedientes, obedecimos sus indicaciones. La tarde siguiente fuimos al extremo del sitio y desde ahí vimos la tarima, algo nos estrujaba el ánimo, había sido tan placentero jugar ahí, ver cómo se deslizaban los carritos con facilidad sobre los planchones de madera. ¿Qué había pasado? ¿Cómo la pata se había sumido? Nosotros éramos cuatro o cinco niños, no pesábamos tanto. Habíamos jugado muchas tardes sobre la tarima, pero una mañana la tarima se dobló y se inclinó. Ya no podíamos jugar ahí. Había la incertidumbre, podía asentarse. Alguien de nosotros dijo que nada pasaría, porque si la tarima se asentaba, no pasaría del piso de tierra, bajaría no más de cinco centímetros, pero alguien más dijo que si una de las patas había encontrado un hueco, podía ser que el hueco fuera enorme, un hueco enorme y profundo, profundísimo. Mi mamá escuchó ese posible desenlace. Días después mandó a quitar la tarima. Los niños suspendimos el juego, dejamos los carritos olvidados sobre la montaña de arena, nos sentamos sobre ésta y vimos cómo tres empleados de la casa desmontaban la tarima de madera. Los lienzos los fueron apilando en diferentes mazos. Al final, se los llevaron, los subieron a un camión y los pedazos de la tarima fueron a dar a una carpintería, lugar donde mi papá había hecho trato. Cuando dos empleados cargaban el último lienzo de madera, corrí con mi mamá y le dije: “que nos quede este, que nos quede”. Mi mamá me vio con sus ojos de colibrí iluminado que siempre tenía y ordenó que colocaran la tabla en el lugar donde estaban nuestros carritos. Los niños bajaron de la montaña de arena y vieron, con satisfacción, que un pedazo de madera volvía a ser una pista para que los carritos se deslizaran en forma veloz, como si estuvieran en el gran circuito de Le Mans. Eso fue todo lo que nos quedó de la tarima.
Posdata: el sábado, Dora Patricia y yo fuimos a dar el pésame, a acompañar a la familia del profe Denis y de la maestra Rocío. Ahí estaban sus hijos: el chico de veintitantos años de edad y la niña de dieciséis años, ahí estaba la mamá de la maestra. Recordé la tarima y cómo, sin advertirlo, una tarde una pata se inclinó hacia un lado porque se había sumido. En el velorio, mientras escuchábamos los murmullos en voz baja y entraban personas con ramos de flores, con coronas, una amiga dijo: además de la ausencia para siempre, tienen el dolor de enterrarla el diez de mayo, los hijos enterrarán a su mamá y la mamá enterrará a su hija.
El recuerdo es la única tabla. Pedí, con todas mis fuerzas: ¡que nos quede este, que nos quede este!
¡Tzatz Comitán!

El grupo editorial de Arenilla Revista envía un abrazo respetuoso al profe Denis Gabriel Solís Alvarado y a la familia G...
09/05/2026

El grupo editorial de Arenilla Revista envía un abrazo respetuoso al profe Denis Gabriel Solís Alvarado y a la familia Gordillo Villar, por el lamentable fallecimiento de la maestra Rocío Gordillo Villar. Que Dios Todopoderoso brinde pronto consuelo. ¡Descanse en paz!

ARENILLA(Publicada en el DIARIO DE COMITÁN - NOTICIAS A DIARIO). CARTA A MARIANA, CON RAMAS DE UN GRAN ÁRBOLQuerida Mari...
09/05/2026

ARENILLA
(Publicada en el DIARIO DE COMITÁN - NOTICIAS A DIARIO).

CARTA A MARIANA, CON RAMAS DE UN GRAN ÁRBOL

Querida Mariana: el otro día fui a la estación radiofónica Extremo 99.1 F.M. Dicha radio está actualmente en el Pasaje Morales. Anteriormente fue la famosa XEUI, que transmitía en A.M. Fue la primera estación radiofónica que hubo en Comitán.
En el vestíbulo encontré una galería de personajes de la radio. Quienes vivimos en el pueblo en los años sesenta tenemos los nombres de estos personajes en la memoria y en el espíritu; asimismo tenemos recuerdo de las voces más recientes. Como ya me conocés, al principio no me di cuenta que todos ya fallecieron, el famoso Charal (actual locutor de Extremo 99.1), Darinel López Hernández, me dijo que es como un altar, donde se les brinda un homenaje permanente, esto es así, porque todos los que llegan a la radio ven dicho mural.
Vos sos muy joven, tal vez tu abuelita reconoce algunos de los acá mencionados. Llama la atención que todos son varones. El que está hasta arriba en la izquierda es “El Pikingles”; al centro está la fotografía de José Luis Cancino, quien fue gerente de la emisora; luego, con lentes, Romeo Torres Ventura, a quien el Colegio Mariano N. Ruiz honró con un librito donde contó gran parte de su vida y la aderezó con anécdotas de su paso por la radio, él tuvo un programa infantil, donde se llamó El tío Romeín; en la cuarta fotografía aparece don Panchito Suasnávar, uno de los famosos compadres, grupo de locutores que comenzó a hacer las posadas en el parque central; en la quinta fotografía, la central, aparece la fotografía de Amín Zimán, el mero mero del grupo radiofónico, poderoso empresario; en la sexta fotografía, Jorge Ricardo Saborío, quien, además de ser locutor de la XEUI, fue el proyeccionista del Cine Comitán, él, todas las mañanas, trepaba a un carrito con altavoces y distribuía volantes con la programación de los cines, el Comitán y el Montebello; abajo del dueño de la radio está Ramón Irecta, quien viste una camisa roja; a continuación, con reflejo en el cristal el famoso Puma, Juan Manuel González Tovar, quien también fue catedrático en la Escuela Preparatoria de Comitán; en la fila de abajo está José Antonio Domínguez Monzón, quien junto con Ramón y Panchito, formaron el grupo de los tres compadres. Panchito, me cuentan, fue el campanero en el concurso de canto, el que se encargaba de tocar la campana cuando el concursante cantaba muy mal, debía ponerse una máscara para que no lo reconocieran, porque, cuentan, en una ocasión alguien que fue eliminado del concurso supo que el juez de la campana era Panchito y luego lo andaba buscando para madrearlo; luego, con pantalón de mezclilla, está Arturo Aguilar Lira, quien fue gerente de la radio; y por último, Rafael Escandón Solís. Once personajes de la radio. Si aprovecháramos estos tiempos, donde México será mini sede del Mundial de Fútbol, diríamos que acá, en esta pared, está una selección de personajes relacionados con la radio.
¿Se sigue escuchando la radio? Digo que sí. Claro, los jóvenes ya no son asiduos radioescuchas, ahora le entran al Spotify. Los jóvenes de los años sesenta y setenta sí escuchábamos la estación del pueblo, conocimos algunas de las voces que he mencionado. Ahora, parece, la audiencia de las estaciones radiofónicas está concentrada en las comunidades rurales y acá en el pueblo con adultos mayores.
Posdata: la gente vaticinó la desaparición del correo, sin embargo, sigue vivito y coleando; la gente vaticinó la desaparición del libro impreso, no obstante, sigue orondo; la gente vaticinó la desaparición de la radio y sigue sonando, sigue informando, programando música. El otro día me sorprendió la famosa Alexa, dijo que si yo contrataba tal servicio tendría a mi disposición más de cien millones de canciones. Leíste bien, escuché bien: más de ¡cien millones de canciones! Padre eterno revuelto con María Callas y Pedro Infante. ¿Imaginás tan alto número de canciones? Pobres de nosotros, porque en los años setenta, mis compas llevaban serenata a sus novias y les dedicaban doce canciones, “despierta, dulce amor de mi vida…” Doce cancioncitas, qué codos, qué miserables. Nunca supimos que había más de cien millones de canciones en el mundo. Y acá, la XEUI no pasaba de una de Julio Iglesias: “tiré tu pañuelo al río, para mirar…”, o una de Leo Dan: “Mary es mi amor, sólo con ella…” Con estas canciones crecimos la mayoría de escuchas de la radio comiteca.
¡Tzatz Comitán!

08/05/2026

Programa 18. Homenaje a dos voces, desde el corazón de Comitán. 2026 año de Armando Alfonzo Alfonzo y de Jaime Sabines Gutiérrez.

¡Nos vemos en un ratito!
08/05/2026

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¡Una gran noticia para Comitán!
08/05/2026

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08/05/2026

PLATICATORIO. Alejandro Molinari platica con el escritor Óscar Palacios, Premio Chiapas, quien recientemente participó en las mesas literarias del Festival de Arte, Cultura y Ecología Balún Canán, en La Independencia.

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