01/09/2026
¿Qué tiene Francia que hace que mirar una película pueda convertirse en una forma de descubrir una cultura?
QUIZÁ FRANCIA NO SEA LO QUE CREES.
Y QUIZÁ EL CINE FRANCÉS TAMPOCO. 🇫🇷
Por Dulce Alós Art of Living.
30º Tour de Cine Francés · 2026
A partir del 10 de septiembre · México
Hay países que exportan películas.
Francia exportó, además, una manera de mirar.
Mucho antes de que habláramos de cine de autor, los franceses ya discutían qué podía ser el cine: si una película debía simplemente contar una historia o también revelar una mirada; si el director podía escribir con una cámara; si una calle, un rostro, un silencio o una conversación podían tener tanto peso como una gran producción.
De ahí vendría, entre muchas otras cosas, la Nouvelle Vague.
Una revolución que cambió para siempre la historia del cine.
Pero hay algo todavía más interesante.
No necesitas saber nada de eso para disfrutar una película francesa.
No necesitas ser cinéfilo.
No necesitas conocer a Truffaut, Godard, Varda o Rohmer.
Ni haber pisado una cineteca.
Puedes simplemente tener curiosidad.
Porque debajo de las etiquetas —cine de autor, cine independiente, cine europeo— hay algo mucho más sencillo:
historias sobre nosotros.
Sobre enamorarnos.
Sobre equivocarnos.
Sobre empezar de nuevo.
Sobre la familia.
Sobre el deseo.
Sobre la amistad.
Sobre las decisiones que tomamos y las que no nos atrevemos a tomar.
Y quizá ésa sea una de las grandes virtudes de la cultura francesa: tomarse en serio la experiencia humana sin dejar de disfrutarla.
La conversación.
La mesa.
El arte.
La literatura.
La arquitectura.
La moda.
El cine.
La vida cotidiana.
Todo puede convertirse en una forma de expresión.
Por eso el cine francés no se entiende solamente desde una pantalla.
Se entiende también desde una cultura que históricamente ha defendido el derecho a crear, a cuestionar, a mirar desde otro ángulo.
Y México lleva treinta años teniendo una puerta extraordinaria hacia ese universo.
Desde 1997, el Tour de Cine Francés trae a nuestro país una selección del cine francés contemporáneo y la lleva mucho más allá de la capital: a ciudades de todo México, creando nuevos públicos y acercando a personas que quizá nunca habrían buscado por sí mismas una película francesa.
En 2026 cumple 30 años.
Siete películas.
Más de 80 ciudades.
Treinta años de un encuentro entre dos culturas.
Y aquí está mi invitación:
No vayas porque seas cinéfilo.
Ve precisamente si nunca has volteado a mirar el cine francés.
Ve si normalmente eliges otra cosa.
Ve si crees que “cine de autor” no es para ti.
Ve porque tienes curiosidad.
Porque quizá una película te descubra una historia.
O una actriz.
O una ciudad.
O una conversación.
O una parte de ti que no habías mirado de esa manera.
Quizá no salgas del cine convertido en cinéfilo.
Pero tal vez salgas mirando Francia —
y la vida—
con otros ojos.
Y eso, para mí, ya es una experiencia cultural.
Dulce Alós
Art of Living · Art of Thinking
PARA QUIENES NUNCA HAN ESCUCHADO ESTOS NOMBRES
¿Qué es la Nouvelle Vague?
Literalmente, “Nueva Ola”. Fue un movimiento cinematográfico francés que surgió a finales de los años cincuenta y transformó la manera de hacer y de mirar el cine. Sus películas rompieron con muchas convenciones de la época y defendieron algo que hoy nos parece natural: que una película también puede llevar la mirada personal de quien la dirige.
¿Y quiénes son Truffaut, Godard, Varda y Rohmer?
François Truffaut —director de Los 400 golpes— hizo del cine una forma profundamente humana de hablar de la infancia, el amor, la memoria y la vida.
Jean-Luc Godard —Sin aliento— llevó la experimentación mucho más lejos. Cortes inesperados, diálogos, silencios, referencias culturales: el cine podía ser también pensamiento.
Agnès Varda fue una de las grandes voces del cine francés y una figura fundamental para las mujeres directoras. Su obra mezcló ficción, documental, fotografía y una mirada profundamente sensible sobre las personas y la vida cotidiana.
Éric Rohmer hizo de algo aparentemente sencillo —una conversación— una materia cinematográfica extraordinaria. Sus películas exploran el amor, el deseo, las decisiones y las contradicciones humanas con una elegancia casi literaria.
No hace falta haber visto ninguna de sus películas para acercarse al cine francés.
De hecho, ésta puede ser la parte más bonita: empezar sin saber.
Porque conocer de cine no es el requisito.
La curiosidad sí.