11/06/2026
📚 Edad recomendada de lectura:
Recomendado para niños y niñas de 6 años en adelante, acompañado de la lectura y guía de mamá, papá o un adulto, para fomentar el diálogo sobre el respeto, la empatía y la convivencia entre hermanos.
Mamá... hay cosas que nunca te conté.
Autoria: Lili y su Pandilla.®
En una casita donde siempre olía a sopa calientita y a ropa recién lavada, vivían dos hermanitos muy distintos.
El mayor se llamaba Gus. Era inquieto, fuerte de carácter y siempre parecía traer una travesura escondida entre las manos.
El pequeño se llamaba Fred. Tenía un corazón noble, le gustaba imaginar historias mientras jugaba y podía pasar horas enteras construyendo mundos con sus juguetes.
Pero había algo que hacía sentir triste a Fred.
Gus, casi todos los días, lo molestaba.
—¡Muévete, Fred! —le decía de mala manera.
—¡Ay, qué llorón eres!
—¡Cabeza de nube!
—¡Todo lo haces mal!
Y no solo eran las palabras. A veces escondía sus juguetes, le cambiaba las cosas de lugar, lo hacía enojar a propósito y luego se reía cuando Fred terminaba con los ojos llenos de lágrimas.
Fred intentaba defenderse, pero era pequeño.
Cuando ya no podía más, iba con su abuelita, que los cuidaba mientras su mamita trabajaba mucho para sacar adelante el hogar.
—Abuelita… Gus me volvió a molestar —decía con la voz bajita.
Pero la abuelita, mientras doblaba ropa o preparaba comida, casi siempre respondía:
—Ay, mi niño, arréglenlo ustedes… son cosas de niños.
Y aunque la abuelita los quería muchísimo, no alcanzaba a ver lo pesadas que podían sentirse algunas palabras en un corazón pequeño.
Entonces Fred volvía a jugar.
Y como los niños tienen la magia de distraerse con una pelota, un dibujo o un carrito, el tiempo pasaba… y cuando llegaba su mamita cansada del trabajo, él ya había olvidado contarle.
Hasta que llegó un sábado.
Un sábado tranquilo.
La mamita estaba en casa, acomodando cosas, limpiando cajones y cantando bajito mientras el sol entraba por la ventana.
Fred la observó un ratito.
Su corazón latía fuerte.
Tenía algo atorado dentro desde hacía mucho tiempo.
Algo que pesaba.
Se acercó despacito.
—Mami… ¿te puedo contar algo?
Ella dejó lo que estaba haciendo.
Porque las mamás, aunque estén cansadas, saben reconocer cuando una vocecita necesita ser escuchada.
—Claro, mi amor —le dijo, arrodillándose para verlo a los ojos—. ¿Qué pasa?
Y entonces, como si se abriera una cajita guardada por mucho tiempo, Fred comenzó a contar.
Le habló de los apodos.
De las burlas.
De las veces que Gus lo hacía enojar.
De cuando se sentía chiquito por dentro.
De cómo había querido decirlo muchas veces… pero se le olvidaba jugando.
La mamita no interrumpió.
No dijo: “No es para tanto”.
No dijo: “Son cosas de niños”.
Solo lo abrazó fuerte.
Muy fuerte.
Y le dijo algo que Fred jamás olvidaría:
—Lo que te duele importa. Y si algo te hace sentir triste o pequeño, siempre puedes contármelo.
Ese día, pasó algo inesperado.
La mamita llamó a Gus.
Pero no para regañarlo solamente.
Se sentó con él.
Le explicó que las palabras pueden convertirse en piedritas dentro del corazón de alguien.
Que un hermano no está para lastimar, sino para cuidar.
Que hacer reír no es lo mismo que hacer llorar.
Y entonces le hizo una pregunta:
—Gus… si alguien te hablara así todos los días, ¿cómo te sentirías?
Por primera vez, Gus guardó silencio.
No porque estuviera castigado.
Sino porque estaba pensando.
Mucho.
Muy bajito dijo:
—Creo que… triste.
Y algo comenzó a cambiar.
No fue magia de cuentos con varitas brillantes.
Fue una magia más poderosa.
La magia de escuchar.
La magia de hablar.
La magia de aprender a pedir perdón.
Desde ese día, Gus no se volvió perfecto.
A veces todavía se equivocaba.
Pero cuando lo hacía, intentaba corregirse.
Y Fred aprendió algo muy importante:
Que quedarse callado no siempre ayuda.
Que pedir ayuda no es acusar.
Y que cuando algo duele en el corazón… merece ser escuchado.
Porque hay cosas que no son solo “cosas de niños”.
Hay corazones pequeños aprendiendo a ser valientes.
Y esos corazones también necesitan quien los cuide.
𝐏𝐨𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞: "𝐏𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬"
Con cariño: 🌸 Lili y su Pandilla 🌸👩👧👦