16/01/2026
Los Dodgers y la era del béisbol sin límites financieros.
El conjunto de Los Ángeles acaba de contratar a Kyle Tucker con un pacto de cuatro años y US$240 millones.
Si antes de este contrato los Dodgers ya tenían la nómina más alta de toda la MLB, ahora lo son aún más, superando los US$300 millones proyectados para 2026.
No se ha dado a conocer cómo se le pagará a Tucker; lo que sí es una realidad son los US$1,064,500,000 hasta 2047 en contratos diferidos a pagar a Edwin Díaz, Shohei Ohtani, Mookie Betts, Blake Snell, Freddie Freeman, Will Smith, Tommy Edman, Tanner Scott y Teóscar Hernández. Esta es una nueva forma de acuerdos con jugadores, donde una fracción de su salario se pospone y se paga en el futuro, prácticamente fuera del período del contrato. Esto ayuda a los clubes a reducir su nómina actual y les beneficia en el pago de impuestos.
Este poder económico parece no tener límites, encareciendo año con año el mercado de contratos. Basta recordar el contrato de Shohei Ohtani, quien firmó en 2023 por 10 años y 700 millones de dólares, una cifra histórica que, sin él, estoy seguro de que a Juan Soto jamás le hubieran ofrecido los Mets 765 millones por 15 años.
Esto va más allá de jugar o de asegurar tu futuro; es más bien el ego de recibir contratos históricos, dinero que jamás podrán gastar ni viviendo diez vidas.
Los dueños compiten por mostrar su poderío económico, haciendo que la competencia sea cada vez más dispareja. Urge una regulación, urge un tope salarial, ya que la balanza se está inclinando únicamente hacia Dodgers, Mets, Yankees y Toronto; pero incluso dentro de este grupo, los Los Ángeles Dodgers, actuales bicampeones, están por encima de todos.
Lamentablemente, el año pasado Tony Clark, ejecutivo de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas, reiteró su oposición a la implementación de un límite salarial, mientras que el comisionado Rob Manfred ha solicitado cada vez más cambios en el sistema económico del deporte para mejorar el equilibrio competitivo.
Mientras más se cumplan los caprichos de jugadores y agentes que cada año elevan más sus precios y, mientras se sigan pagando cantidades tan abultadas, mayor será el número de decepciones de jugadores dentro de los terrenos de la MLB.
Cada vez se ven menos peloteros que juegan con corazón y garra; y si lo hacen, a muchos de ellos la ambición, la soberbia y el glamour los consumen, dejando de ser los jugadores talentosos y efectivos por los cuales recibieron esas cifras monstruosas.
Sin tope ni límites, como jugador siempre será la primera opción quien te pueda pagar más y te ofrezca una gran posibilidad de cumplir el sueño de ser campeón de la Serie Mundial.
Es claro que, con ese presupuesto, no ser campeón sería un gran fracaso; pero aun siéndolo, no sería un gran mérito, ya que el dinero está haciendo la mayor parte del trabajo.
Waldir Castaños