01/10/2025
Hoy me tocó dar una cápsula educativa en BNI, y ahorita que veia estas fotos, no pude evitar recordar a esa niña a la que le decían que hablaba demasiado, que mejor se quedara callada, que no opinara.
Durante años pensé que había algo malo en mí por querer expresarme. Aprendí a callar y a guardar lo que sentía, aunque por dentro me llenaba de frustración.
Con el tiempo entendí que no había nada malo en mí. Lo que había eran programas y creencias heredadas que yo adopté como si fueran verdad.
El día que descubrí que esos programas podían cambiar, que podía reprogramar mi mente y volver a conectar con mi esencia, todo cobró sentido.
Hoy sé que mi voz no es rebeldía ni venganza. Mi voz es amor, es conexión, es autenticidad. Y cuando eliges ser tú mismo desde el amor, no solo encuentras paz y satisfacción, también inspiras a otros a atreverse a serlo.
Por eso hoy hablo. Y lo hago con gratitud, porque cada palabra me recuerda que ser yo misma es mi mayor libertad.