El Giocondo

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Columna: La Palabra del Giocondo.Por: Alejandro Flores de la Parra.La CNTE y la factura de las promesas.En política mexi...
05/06/2026

Columna: La Palabra del Giocondo.
Por: Alejandro Flores de la Parra.

La CNTE y la factura de las promesas.

En política mexicana existe una costumbre tan vieja como el café recalentado de las oficinas públicas: prometerlo todo en campaña… y después administrar las decepciones desde el gobierno. El problema aparece cuando quienes escucharon las promesas sí toman nota, sí se organizan y sí tienen capacidad para paralizar calles, aeropuertos y, eventualmente, hasta un Mundial de futbol.

Eso es exactamente lo que hoy enfrenta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en medio de un paro nacional que ya dejó claro que el magisterio disidente no piensa conformarse con discursos de buena voluntad, mesas eternas de diálogo ni comunicados redactados con aroma a burocracia solidaria.

La propuesta presentada por el gobierno federal —fortalecer PENSIONISSSTE y explorar la creación de una aseguradora pública para administrar pensiones— intenta venderse como un paso histórico hacia la recuperación del carácter social del sistema pensionario. En teoría, suena bien. En narrativa política, todavía mejor: rescatar lo público, corregir las reformas “neoliberales” de Ernesto Zedillo y Felipe Calderón y construir un modelo más justo para los trabajadores del Estado.

El detalle incómodo es que la CNTE no está reclamando imaginación administrativa. Está exigiendo cumplimiento político.

Durante la campaña presidencial de 2024, Claudia Sheinbaum prometió dos cosas particularmente sensibles para el magisterio: homologar el salario docente al salario promedio registrado en el IMSS —hoy cercano a los 20 mil pesos mensuales más prestaciones— y avanzar hacia la derogación de las reformas pensionarias de 1997 y 2007, precisamente las que instauraron el modelo de cuentas individuales manejadas por Afores.

Ahora, desde el poder, la narrativa cambió del “vamos a revertir” al mucho más prudente “vamos a fortalecer”, que en el lenguaje político mexicano suele significar: no hay dinero suficiente para cumplir lo prometido, pero sí para intentar administrar el enojo.

Y ahí aparece la verdadera contradicción del oficialismo. Durante años, Morena construyó buena parte de su legitimidad política respaldándose en sindicatos, movimientos sociales y organizaciones inconformes con las reformas estructurales del pasado. La CNTE fue, en muchos momentos, aliada táctica, fuerza de movilización y símbolo de resistencia contra gobiernos priistas y panistas.

Pero el romance político cambia radicalmente cuando los aliados dejan de ser oposición y se convierten en presión presupuestal.

Hoy, desde algunos sectores del oficialismo, a los integrantes de la CNTE ya no se les llama luchadores sociales. Ahora aparecen etiquetados como “porros”, “radicales” o incluso “prianistas infiltrados”. La transformación semántica resulta fascinante: el mismo movimiento que antes era pueblo organizado, hoy es acusado de desestabilizador cuando exige que se cumpla lo prometido en campaña.

El problema para el gobierno es que la CNTE entiende perfectamente el valor político del momento. Sabe que México está a las puertas del Mundial de 2026, que la imagen internacional importa y que cualquier amenaza de bloqueos masivos genera más presión mediática que cien conferencias mañaneras.

Por eso el mensaje de “podemos paralizar el Mundial” no es solamente una amenaza sindical; es una advertencia política cuidadosamente calculada.

Mientras tanto, la Secretaría de Gobernación condena la violencia, los bloqueos y las afectaciones a la movilidad en la Ciudad de México. Y tiene razón. Ninguna causa social debería convertirse en permiso automático para afectar derechos de terceros, comerciantes o ciudadanos atrapados en avenidas cerradas. El problema es que la autoridad también enfrenta una contradicción delicada: durante años, buena parte del movimiento gobernante defendió exactamente ese tipo de protestas cuando eran útiles para erosionar a gobiernos anteriores.

En política, las hemerotecas suelen ser más crueles que la oposición.

El fondo del conflicto revela algo todavía más profundo: el enorme choque entre las promesas ideológicas y las limitaciones financieras del Estado mexicano. Desmantelar de golpe el sistema de cuentas individuales implicaría costos multimillonarios que difícilmente podrían absorberse sin afectar finanzas públicas, deuda o gasto social. El gobierno lo sabe. Hacienda lo sabe. Los mercados lo saben. Y probablemente la CNTE también.

Pero las campañas electorales tienen una característica peligrosa: generan expectativas reales en personas reales.

La gran pregunta es si el gobierno de Sheinbaum logrará convertir esas expectativas en acuerdos graduales o si terminará atrapado en el mismo laberinto que durante años criticó desde la oposición: prometer transformaciones históricas mientras la realidad presupuestal apenas alcanza para administrar crisis.

Porque al final, la política mexicana tiene una ironía permanente: todos prometen acabar con el viejo régimen… hasta que descubren cuánto cuesta hacerlo.

Columna: La Palabra del Giocondo.Por: Alejandro Flores de la Parra.¿Y si ni México está pudiendo, presidenta?La relación...
04/06/2026

Columna: La Palabra del Giocondo.
Por: Alejandro Flores de la Parra.

¿Y si ni México está pudiendo, presidenta?

La relación entre México y Estados Unidos siempre ha sido una mezcla extraña entre matrimonio por conveniencia, pleito vecinal y terapia de pareja obligatoria. Se necesitan, se contradicen, se culpan mutuamente y, aun así, ninguno puede simplemente levantarse de la mesa e irse. Por eso, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum le recordó al embajador estadounidense Ronald Johnson que “los embajadores deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países”, el mensaje no solo fue diplomático: también fue político, electoral y profundamente simbólico.

Johnson había señalado que convertir la lucha contra los cárteles en una discusión política representa “una oportunidad perdida” para proteger a la población. Y aunque la respuesta de Sheinbaum apeló a la soberanía nacional y a la doctrina histórica de no intervención, la pregunta inevitable terminó flotando en el aire como humo incómodo en conferencia mañanera: si los asuntos internos le corresponden exclusivamente a los mexicanos… ¿por qué tantos siguen sin resolverse?

Porque la realidad nacional hoy parece un tablero lleno de focos rojos simultáneos. El país enfrenta conflictos crecientes con agricultores que reclaman mejores condiciones y precios para sus cosechas; protestas magisteriales que han escalado hasta enfrentamientos con fuerzas de seguridad; regiones enteras donde la violencia criminal dicta horarios, rutas y silencios; y una inflación que, aunque oficialmente moderada en comparación con años anteriores, sigue golpeando el bolsillo de millones de familias con el aumento persistente en alimentos, vivienda y servicios.

Y ahí es donde el discurso soberanista empieza a chocar con una realidad menos épica y más incómoda.

Porque defender la soberanía es legítimo. Lo es históricamente y lo es políticamente. México tiene razones de sobra para desconfiar del intervencionismo estadounidense: invasiones, operaciones encubiertas, presiones económicas y una larga tradición de “ayuda” que casi siempre llega acompañada de intereses estratégicos. Pero una cosa es defender la soberanía y otra muy distinta utilizarla como escudo retórico cuando los problemas internos se acumulan sin solución visible.

El problema no es que Washington opine. Washington siempre opina. El problema es que cada vez que lo hace, deja al descubierto las grietas que el gobierno mexicano no ha logrado cerrar.

Ahí está el caso de la violencia ligada al narcotráfico. Oficialmente, el discurso insiste en que México actúa en su territorio y Estados Unidos en el suyo. Suena impecable en términos diplomáticos. El detalle es que los cárteles tampoco respetan fronteras, constituciones ni discursos patrióticos. Operan como corporaciones multinacionales del crimen mientras ambos gobiernos siguen discutiendo quién invade políticamente a quién.

Y en medio de esa discusión, los ciudadanos siguen pagando derecho de piso, desapareciendo en carreteras, viviendo bajo amenazas o viendo cómo ciertas regiones del país parecen administradas más por grupos criminales que por autoridades civiles.

Por eso el debate real no es si Ronald Johnson se excedió —probablemente sí— ni si Sheinbaum tenía derecho a responder —por supuesto que lo tenía—. El debate de fondo es otro: ¿qué ocurre cuando un gobierno exige respeto absoluto a su soberanía mientras amplios sectores de la población sienten que el Estado ha perdido control, capacidad o eficacia para resolver problemas esenciales?

Porque entonces aparece la contradicción incómoda: “los asuntos de México les corresponden a los mexicanos”, sí… pero muchos mexicanos comienzan a preguntarse quién se hará cargo cuando ni el gobierno, ni los estados, ni las instituciones parecen poder hacerlo plenamente.

La paradoja es brutal. México rechaza con firmeza cualquier insinuación de intervención extranjera, pero al mismo tiempo depende económicamente de Estados Unidos, coordina estrategias de seguridad con agencias estadounidenses, negocia permanentemente temas migratorios, comerciales y energéticos con Washington y comparte con ese país una crisis binacional de narcotráfico que ningún discurso patriótico puede encapsular dentro de una frontera.

En política, la soberanía sigue siendo un poderoso combustible emocional. Y Sheinbaum entendió perfectamente el valor simbólico de decir que “México no es piñata de nadie”. La frase conecta, emociona y cohesiona. Pero gobernar exige algo más complejo que frases memorables: exige resultados.

Porque cuando un ciudadano no puede salir tranquilo a carretera, cuando un productor agrícola no encuentra rentabilidad, cuando un maestro toma calles porque no encuentra respuestas institucionales, o cuando una familia siente que el salario alcanza cada vez menos, la discusión diplomática sobre los límites del embajador estadounidense deja de ser el centro del problema.

Y entonces surge la pregunta más delicada de todas:

Si ni México puede resolver completamente sus propios asuntos… ¿a quién le corresponde hacerlo?

🌾🤝🏼 Entre productores y Noel Fernández logran ampliar acopio de frijol a 48 mil toneladas en Durango.El diputado Noel Fe...
03/06/2026

🌾🤝🏼 Entre productores y Noel Fernández logran ampliar acopio de frijol a 48 mil toneladas en Durango.

El diputado Noel Fernández Maturino informó que, tras gestiones realizadas junto a productores duranguenses ante autoridades federales, se acordó ampliar el acopio de frijol hasta alcanzar las 48 mil toneladas, manteniendo el precio de 27 pesos por kilo.

📊 ¿Qué se logró?
➡️ Ampliación de captación hasta 48 mil toneladas
➡️ Precio garantizado de 27 pesos por kilo
➡️ Instalación de una mesa permanente de trabajo
➡️ Búsqueda de nuevos mercados nacionales e internacionales

🌱 Contexto productivo:
Durango produjo más de 130 mil toneladas de frijol en el ciclo agrícola anterior, consolidándose como uno de los estados estratégicos en este cultivo.

⚖️ Objetivo central:
✔️ Dar salida comercial a cerca de 40 mil toneladas almacenadas
✔️ Evitar pérdidas económicas para productores
✔️ Frenar afectaciones por importaciones y “coyotaje”
✔️ Generar mayor certidumbre para el próximo ciclo agrícola

💬 Mensaje del legislador:
“Los productores nunca pidieron privilegios; pidieron justicia”.

📉 Problemática de fondo:
• Excedentes sin comercializar
• Dependencia de intermediarios
• Riesgo de caída de precios
• Necesidad de fortalecer la autosuficiencia alimentaria

📍 En perspectiva:
El acuerdo representa un alivio inmediato para miles de familias del campo, pero también evidencia la necesidad de construir esquemas permanentes de comercialización y planeación agrícola que den estabilidad al sector rural duranguense.

Columna: La Palabra del Giocondo.Por: Alejandro Flores de la Parra.¿Y si ni México está pudiendo, presidenta?La relación...
03/06/2026

Columna: La Palabra del Giocondo.
Por: Alejandro Flores de la Parra.

¿Y si ni México está pudiendo, presidenta?

La relación entre México y Estados Unidos siempre ha sido una mezcla extraña entre matrimonio por conveniencia, pleito vecinal y terapia de pareja obligatoria. Se necesitan, se contradicen, se culpan mutuamente y, aun así, ninguno puede simplemente levantarse de la mesa e irse. Por eso, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum le recordó al embajador estadounidense Ronald Johnson que “los embajadores deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países”, el mensaje no solo fue diplomático: también fue político, electoral y profundamente simbólico.

Johnson había señalado que convertir la lucha contra los cárteles en una discusión política representa “una oportunidad perdida” para proteger a la población. Y aunque la respuesta de Sheinbaum apeló a la soberanía nacional y a la doctrina histórica de no intervención, la pregunta inevitable terminó flotando en el aire como humo incómodo en conferencia mañanera: si los asuntos internos le corresponden exclusivamente a los mexicanos… ¿por qué tantos siguen sin resolverse?

Porque la realidad nacional hoy parece un tablero lleno de focos rojos simultáneos. El país enfrenta conflictos crecientes con agricultores que reclaman mejores condiciones y precios para sus cosechas; protestas magisteriales que han escalado hasta enfrentamientos con fuerzas de seguridad; regiones enteras donde la violencia criminal dicta horarios, rutas y silencios; y una inflación que, aunque oficialmente moderada en comparación con años anteriores, sigue golpeando el bolsillo de millones de familias con el aumento persistente en alimentos, vivienda y servicios.

Y ahí es donde el discurso soberanista empieza a chocar con una realidad menos épica y más incómoda.

Porque defender la soberanía es legítimo. Lo es históricamente y lo es políticamente. México tiene razones de sobra para desconfiar del intervencionismo estadounidense: invasiones, operaciones encubiertas, presiones económicas y una larga tradición de “ayuda” que casi siempre llega acompañada de intereses estratégicos. Pero una cosa es defender la soberanía y otra muy distinta utilizarla como escudo retórico cuando los problemas internos se acumulan sin solución visible.

El problema no es que Washington opine. Washington siempre opina. El problema es que cada vez que lo hace, deja al descubierto las grietas que el gobierno mexicano no ha logrado cerrar.

Ahí está el caso de la violencia ligada al narcotráfico. Oficialmente, el discurso insiste en que México actúa en su territorio y Estados Unidos en el suyo. Suena impecable en términos diplomáticos. El detalle es que los cárteles tampoco respetan fronteras, constituciones ni discursos patrióticos. Operan como corporaciones multinacionales del crimen mientras ambos gobiernos siguen discutiendo quién invade políticamente a quién.

Y en medio de esa discusión, los ciudadanos siguen pagando derecho de piso, desapareciendo en carreteras, viviendo bajo amenazas o viendo cómo ciertas regiones del país parecen administradas más por grupos criminales que por autoridades civiles.

Por eso el debate real no es si Ronald Johnson se excedió —probablemente sí— ni si Sheinbaum tenía derecho a responder —por supuesto que lo tenía—. El debate de fondo es otro: ¿qué ocurre cuando un gobierno exige respeto absoluto a su soberanía mientras amplios sectores de la población sienten que el Estado ha perdido control, capacidad o eficacia para resolver problemas esenciales?

Porque entonces aparece la contradicción incómoda: “los asuntos de México les corresponden a los mexicanos”, sí… pero muchos mexicanos comienzan a preguntarse quién se hará cargo cuando ni el gobierno, ni los estados, ni las instituciones parecen poder hacerlo plenamente.

La paradoja es brutal. México rechaza con firmeza cualquier insinuación de intervención extranjera, pero al mismo tiempo depende económicamente de Estados Unidos, coordina estrategias de seguridad con agencias estadounidenses, negocia permanentemente temas migratorios, comerciales y energéticos con Washington y comparte con ese país una crisis binacional de narcotráfico que ningún discurso patriótico puede encapsular dentro de una frontera.

En política, la soberanía sigue siendo un poderoso combustible emocional. Y Sheinbaum entendió perfectamente el valor simbólico de decir que “México no es piñata de nadie”. La frase conecta, emociona y cohesiona. Pero gobernar exige algo más complejo que frases memorables: exige resultados.

Porque cuando un ciudadano no puede salir tranquilo a carretera, cuando un productor agrícola no encuentra rentabilidad, cuando un maestro toma calles porque no encuentra respuestas institucionales, o cuando una familia siente que el salario alcanza cada vez menos, la discusión diplomática sobre los límites del embajador estadounidense deja de ser el centro del problema.

Y entonces surge la pregunta más delicada de todas:

Si ni México puede resolver completamente sus propios asuntos… ¿a quién le corresponde hacerlo?

FECCED detiene a dos exfuncionarios por presunto peculado en Durango ⚖️🚨La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrup...
03/06/2026

FECCED detiene a dos exfuncionarios por presunto peculado en Durango ⚖️🚨

La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción del Estado de Durango informó la detención de dos exservidores públicos vinculados presuntamente al delito de peculado.

📌 Uno de los detenidos habría trabajado en la Secretaría General de Gobierno
📌 El otro, identificado como exfuncionario de la pasada administración estatal
⚠️ Ambos son señalados por presunta disposición irregular de recursos públicos provenientes de cuentas de la Hacienda estatal

Según las investigaciones, habría retiros en efectivo realizados por funcionarios de la Secretaría de Finanzas y Administración… sin justificación oficial que acreditara el destino de esos recursos.

Las autoridades aseguran que ya fueron cumplimentadas las órdenes de aprehensión y que los implicados quedaron a disposición judicial.

El caso vuelve a poner bajo la lupa el manejo del dinero público en administraciones pasadas…
y revive la pregunta de siempre: ¿cuántos más faltan por caer? 🎯

Columna: La Palabra del Giocondo.Por: Alejandro Flores de la Parra.Democracia en oferta: La austeridad y el hilo negro.E...
02/06/2026

Columna: La Palabra del Giocondo.
Por: Alejandro Flores de la Parra.

Democracia en oferta: La austeridad y el hilo negro.

En México hay algo que siempre vende políticamente: prometer austeridad. Y si además se hace señalando salarios elevados de funcionarios públicos, el aplauso suele venir incluido sin necesidad de preguntar demasiado por las consecuencias. El problema comienza cuando la lógica del ahorro empieza a confundirse con la lógica del debilitamiento institucional.

Esta semana, la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) conoció el informe que plantea una profunda reestructuración salarial y administrativa rumbo al ejercicio 2027. La propuesta incluye reducción de compensaciones, eliminación de seguros médicos privados y de separación individualizada para más de 3 mil plazas directivas, ajustes salariales en áreas técnicas y directivas, así como la homologación de percepciones conforme al artículo 127 constitucional, que establece que ningún servidor público puede ganar más que la titular del Ejecutivo Federal.

En términos políticos, el movimiento era inevitable. El discurso de la austeridad republicana lleva años construyendo una narrativa en la que cualquier organismo autónomo con salarios altos es presentado como una especie de club de privilegios financiado por ciudadanos que apenas sobreviven entre inflación, impuestos y créditos eternos. Y claro, en un país donde el salario promedio ronda los 17 mil pesos mensuales, resulta difícil convencer al electorado de que un consejero electoral necesita ganar más de 250 mil pesos brutos al mes.

El problema no es la reducción salarial en sí misma. El problema es lo que puede venir después.

Porque detrás del aplauso fácil al “ya les bajaron el sueldo”, aparece una pregunta mucho más delicada: ¿cuánto cuesta realmente una democracia profesional y técnicamente sólida?

El propio informe del INE reconoce que el ajuste busca “racionalizar” el gasto y alinear las percepciones al nuevo marco constitucional. La reducción estimada sería de 375.9 millones de pesos respecto al presupuesto 2026. La cifra luce enorme en conferencia mañanera, aunque en realidad representa una fracción mínima del gasto federal total. Dicho de otro modo: financieramente el Estado mexicano no se salva por recortar prestaciones al INE. Pero políticamente el mensaje es potentísimo.

La discusión de fondo es otra. Diversos especialistas y exconsejeros electorales han advertido que la combinación entre recortes presupuestales, presión política y disminución de incentivos laborales puede traducirse en fuga de perfiles técnicos altamente especializados. (El Economista)

Y ahí es donde la democracia empieza a abaratarse.

Porque organizar elecciones en un país como México no es exactamente coordinar una kermés escolar. Implica instalar más de 170 mil casillas, capacitar millones de funcionarios ciudadanos, blindar cadenas de custodia, fiscalizar recursos de partidos, operar sistemas informáticos complejos y enfrentar la creciente presión del crimen organizado sobre procesos electorales locales.

Paradójicamente, mientras aumentan los riesgos políticos y de seguridad, la tendencia institucional apunta a disminuir capacidades técnicas y márgenes de autonomía. Algunos consejeros incluso han advertido posibles conflictos constitucionales y laborales derivados de estos ajustes. (La Jornada)

La ironía mexicana aparece sola: queremos elecciones impecables, rápidas, confiables y baratas… como si la democracia pudiera operar bajo el modelo de “todo incluido” de una aplicación de descuentos.

En el fondo, el debate no trata únicamente sobre salarios. Trata sobre autonomía.

Los organismos autónomos nacieron precisamente para crear contrapesos frente al poder político. Y los contrapesos, por definición, suelen ser incómodos. Lorenzo Córdova advertía desde años atrás que los riesgos para estos organismos incluían asfixia presupuestal, ataques políticos y reformas orientadas a reducir márgenes de independencia. (Reddit) Más recientemente, exconsejeras como Dania Ravel y Claudia Zavala han insistido en que la presión política y presupuestal sobre el INE puede terminar erosionando su capacidad técnica y su autonomía real. (El País)

Y aquí aparece el dato incómodo para todos los bandos: una democracia barata suele salir carísima después.

América Latina tiene suficientes ejemplos de instituciones electorales debilitadas que terminaron abriendo espacio a conflictos postelectorales, polarización extrema o pérdida de confianza ciudadana. Cuando los árbitros se perciben frágiles, subordinados o técnicamente disminuidos, los partidos dejan de aceptar resultados y la sospecha sustituye a la certeza.

Por supuesto, tampoco puede defenderse un esquema de privilegios ilimitados bajo el argumento de la autonomía. El INE cometió durante años el error político de encapsularse en una lógica burocrática poco sensible frente a la realidad económica del país. Esa desconexión alimentó la narrativa oficialista que hoy justifica los recortes con enorme respaldo popular.

Pero entre el privilegio y el debilitamiento institucional debería existir un punto de equilibrio.

Porque si la democracia mexicana entra en modo “versión económica”, quizá descubramos demasiado tarde que los ahorros presupuestales terminan cobrando intereses políticos altísimos.

Y en México ya sabemos algo: cuando las instituciones se abaratan, el poder casi siempre se encarece.

🌾💰 Buscan acopiar 5 mil toneladas de frijol para productores de DurangoEl diputado Noel Fernández Maturino anunció que e...
02/06/2026

🌾💰 Buscan acopiar 5 mil toneladas de frijol para productores de Durango

El diputado Noel Fernández Maturino anunció que encabezará una gestión ante la Secretaría de Alimentación para el Bienestar para solicitar el acopio de 5 mil toneladas de frijol destinadas a productores duranguenses.

📊 ¿Qué se busca?
➡️ Garantizar un precio de 27 pesos por kilo
➡️ Dar certidumbre al cierre del ciclo agrícola
➡️ Frenar pérdidas por “coyotaje”
➡️ Respaldar la economía de familias campesinas

🌱 El contexto:
Durango enfrenta dificultades para comercializar parte de su producción, mientras que en estados como Nayarit y San Luis Potosí existen excedentes de acopio no utilizados.

⚖️ La petición central:
✔️ Redireccionar toneladas disponibles hacia Durango
✔️ Dar un trato equitativo frente a otros estados como Zacatecas
✔️ Fortalecer esquemas de compra para pequeños productores

💬 Mensaje del legislador:
“El campo no debe tener colores partidistas; gracias a los productores llega el alimento a las mesas de las familias mexicanas”.

📉 Problemática de fondo:
• Intermediarios que pagan precios bajos
• Falta de certidumbre para comercializar
• Migración de jóvenes por falta de oportunidades en el campo

📍 En perspectiva:
La gestión busca aliviar la presión económica del sector agrícola y abrir una discusión de fondo sobre la necesidad de políticas de comercialización más justas y sostenibles para el campo duranguense.

🌾🎓 CNC Durango y Vanguardia Juvenil Agrarista impulsan apoyos para estudiantes del medio ruralLa CNC Durango, encabezada...
02/06/2026

🌾🎓 CNC Durango y Vanguardia Juvenil Agrarista impulsan apoyos para estudiantes del medio rural

La CNC Durango, encabezada por Toño Morales, y la Vanguardia Juvenil Agrarista, dirigida por Aram Galindo Deras, fortalecen acciones de apoyo social enfocadas en jóvenes campesinos y estudiantes de comunidades rurales.

📊 Acciones impulsadas:
➡️ Gestión de apoyos para estudiantes de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la UJED
➡️ Descuentos y facilidades en transporte escolar
➡️ Apoyos en costos de inscripción
➡️ Campañas de salud visual en municipios y comunidades rurales

👓 Campaña de salud visual:
✔️ Lentes a mitad de precio
✔️ Atención en Rodeo, Canatlán, Tepehuanes, Tlahualilo, San Dimas y Durango capital
✔️ Cobertura en comunidades como Pino Suárez, Praxedis Guerrero y Belisario Domínguez

💬 Objetivo central:
Reducir barreras económicas para que jóvenes del campo puedan continuar sus estudios y mejorar sus oportunidades profesionales.

🌱 Lectura de fondo:
En muchas zonas rurales, los costos de transporte, inscripción y atención médica básica siguen siendo factores que limitan la permanencia escolar.

📍 En perspectiva:
La estrategia busca fortalecer el acceso a educación y salud para jóvenes campesinos, apostando por la gestión social y el trabajo territorial como herramientas para disminuir desigualdades en el medio rural.

Columna: La Palabra del Giocondo.Por: Alejandro Flores de la Parra.Becas, discursos… y una juventud atrapada en una paus...
01/06/2026

Columna: La Palabra del Giocondo.
Por: Alejandro Flores de la Parra.

Becas, discursos… y una juventud atrapada en una pausa eterna.

Durante años, México convirtió la frase “ni estudia ni trabaja” en un estigma social. El famoso “nini” terminó funcionando como etiqueta despectiva, meme político y recurso discursivo perfecto para repartir culpas. Lo curioso es que, mientras los gobiernos cambiaban slogans, colores y enemigos favoritos, el problema siguió exactamente donde estaba: creciendo silenciosamente.

Hoy, los datos de la OCDE son un recordatorio incómodo de esa realidad. México continúa entre los países con más jóvenes fuera de la escuela y del empleo, con niveles cercanos al 20%, muy por encima del promedio del organismo, que ronda 12%. En algunos años, incluso rozamos 24%. Traducido al español menos técnico: uno de cada cinco jóvenes mexicanos vive desconectado tanto del sistema educativo como del mercado laboral.

Y no, no es un fenómeno nuevo. Lo verdaderamente preocupante es que tampoco parece importar quién gobierne. El indicador lleva más de una década prácticamente estacionado, como esos elevadores burocráticos que tienen botones, luces y discursos… pero nunca suben.

Las administraciones de la llamada Cuarta Transformación apostaron por una expansión histórica de becas y programas sociales dirigidos a jóvenes. La lógica parecía simple: si el problema es económico, el dinero resolverá el abandono escolar y abrirá oportunidades. El inconveniente es que la realidad social rara vez cabe en un eslogan de campaña o en una conferencia mañanera.

Porque sí, las becas ayudan. Para miles de familias representan alivio inmediato y, en muchos casos, la diferencia entre continuar o abandonar estudios. Negarlo sería absurdo. Pero los datos internacionales muestran que las transferencias económicas, por sí solas, no han modificado sustancialmente el tamaño del problema ni la posición de México dentro de la OCDE.

Eso obliga a hacer una pregunta incómoda: ¿y si el problema nunca fue únicamente la falta de dinero?

La respuesta apunta a algo mucho más profundo. México arrastra un sistema educativo desconectado del mercado laboral, con enormes desigualdades regionales, baja pertinencia académica y trayectorias escolares fragmentadas. Muchos jóvenes simplemente dejaron de encontrar sentido práctico en la escuela. Y cuando la preparatoria compite contra la necesidad inmediata de trabajar, cuidar familiares o sobrevivir emocionalmente en entornos complejos, el aula suele perder la batalla.

Además, el mercado laboral mexicano tampoco ayuda demasiado. Para millones de jóvenes, especialmente quienes no concluyen el bachillerato, las opciones son precariedad, informalidad o salarios que apenas alcanzan para pagar el transporte. El famoso “échale ganas” funciona muy bien en discursos motivacionales de LinkedIn, pero bastante mal cuando el empleo formal parece un privilegio reservado para unos cuantos.

Incluso algunos programas gubernamentales podrían estar generando incentivos contradictorios. En ciertos contextos de pobreza extrema, apoyos como Jóvenes Construyendo el Futuro pueden resultar más atractivos en el corto plazo que permanecer dentro de un sistema educativo que muchos perciben lento, costoso y poco útil. No porque los jóvenes sean irresponsables, sino porque la supervivencia cotidiana suele ganarle a cualquier teoría pedagógica diseñada desde un escritorio climatizado en la capital.

Y ahí aparece otro error frecuente: culpar a los jóvenes.

Resulta políticamente cómodo responsabilizar a toda una generación por no estudiar o no trabajar, como si el abandono escolar fuera producto de flojera colectiva y no de un entramado estructural de desigualdad, violencia, salud mental, embarazos tempranos, falta de movilidad social y ausencia de oportunidades reales.

México había logrado avances importantes en cobertura educativa básica. La secundaria prácticamente universal parecía un piso sólido. Sin embargo, comienzan a observarse señales de retroceso en eficiencia terminal y continuidad escolar. Eso debería encender alarmas mucho más serias que cualquier disputa electoral de temporada.

Porque el problema de fondo no es estadístico; es social, económico y político. Un país que mantiene durante más de diez años a millones de jóvenes fuera de la escuela y del empleo no está administrando una coyuntura: está normalizando la exclusión.

Y quizá ahí radica la principal ironía nacional. México reparte cada vez más apoyos para jóvenes, mientras simultáneamente produce un entorno donde demasiados jóvenes siguen sin encontrar un lugar claro en el futuro del país.

Las becas son necesarias. Pero creer que una transferencia mensual resolverá problemas estructurales equivale a intentar reparar una presa gigantesca con cinta adhesiva y una fotografía para redes sociales.

El reto verdadero exige mucho más: escuelas útiles y modernas, orientación vocacional real, atención a salud mental, infraestructura educativa digna, empleos formales, movilidad social y una economía capaz de incorporar talento joven sin condenarlo a la precariedad.

De otro modo, seguiremos haciendo lo que mejor sabe hacer la política mexicana: administrar el problema, presumir el presupuesto… y celebrar como transformación lo que apenas alcanza para contener el deterioro.

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