Asesinos seriales y crímenes sin resolver

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Mató a su esposo millonario de un balazo, lo descuartizó y lo guardó en valijas: el crimen que conmocionó a BrasilLa his...
25/08/2026

Mató a su esposo millonario de un balazo, lo descuartizó y lo guardó en valijas: el crimen que conmocionó a Brasil

La historia del as*****to del empresario Marcos Kitano a manos de su mujer, Elize Matsunaga, fue reconstruida en un documental que se presta a debate: ¿crimen pasional o premeditado?

“Marcos era muy cariñoso y me gustaba mucho estar a su lado”, cuenta Elize Matsunaga. Mientras se escucha su voz, la cámara hace un primer plano de un álbum de fotos de su casamiento con el empresario japonés, Marcos Kitano. Ella, visiblemente más joven, de blanco y con un ramo de rosas; él de traje, camisa y moño. Entre las postales de aquel día hay brindis, besos y abrazos. Todo es felicidad, todo es porvenir.

La cámara pega un salto en el tiempo. Ahora Elize está vestida de negro y mira hacia adelante con el rostro desencajado. “Aún no puedo explicar el sentimiento que me hizo apretar el gatillo”, dice acerca del tiro que le pegó a su marido en la cabeza la noche del 19 de mayo de 2012.

Es la primera vez que Matsunaga habla sobre del crimen que cometió hace nueve años y que luego trató de ocultar. Hasta el momento, nunca había sido entrevistada. Accedió a dar su versión de los hechos en cámara, durante las salidas transitorias que tiene permitidas, para que su hija la pueda escuchar. De la mano de Netflix, la protagonista del crimen que conmocionó a Brasil llegó al streaming con Elize Matsunaga: érase una vez un crimen, una miniserie dirigida por la documentalista brasileña, Eliza Capai.

Además de los testimonios inéditos de Elize, que cumple una condena de 19 años, el documental de cuatro episodios reúne las voces de familiares y colegas de la víctima y las opiniones de expertos que siguieron el progreso de la investigación, como periodistas, abogados de ambas partes y especialistas en crímenes.

A continuación, los detalles del crimen; algo de la tormentosa relación entre el empresario y su mujer; y parte de lo que fue la cobertura mediática del caso que conmocionó a Brasil. Sí, ¡hay spoilers!

EL CRIMEN

Corría mayo de 2012 cuando Elize Matsunaga denunció la desaparición de su marido, el millonario Marcos Kitano de 42 años. “¿Dónde lo vieron por última vez?”, le preguntaron. “Cuando salía de nuestro apartamento”, sostuvo ella.

Tras un despliegue importante de la policía brasileña y varios días de búsqueda, los investigadores del caso dieron con las cámaras de seguridad del edificio, donde Kitano convivía con su mujer y su hija, Helene, que en ese momento tenía un año.

Según pudieron reconstruir, la noche del 19 de mayo, el CEO de la empresa de alimentos Yoki bajó a comprar una pizza. En las grabaciones se puede ver que, en el trayecto, el hombre habló por teléfono con alguien. Esas fueron sus últimas imágenes. Entre las 19.30 y las 5 horas del día siguiente hay un vacío temporal. En ese intervalo, Elize asesinó a Marcos. Le pegó un tiro en la cabeza, lo arrastró quince metros y lo cortó en pedazos con un cuchillo de treinta centímetros.

A las 11.30 horas del 20 de mayo, tras la llegada de la niñera, Matsunaga salió de su departamento y bajó por el ascensor con tres valijas que guardaban el cuerpo desmembrado de Kitano. Luego subió a su vehículo y manejó hacia Paraná con la idea de descartar el cuerpo allí.

En el trayecto hacia Paraná, Elize fue detenida por la Policía, pero los agentes no se dieron cuenta de lo que llevaba en su baúl y la dejaron seguir. Amedrentada por aquel encuentro, Matsunaga pegó la vuelta y regresó hacia San Pablo. En el camino se deshizo de los restos de Kitano, que luego fueron encontrados en bolsas de residuos al costado de la ruta, en Cotiá.

Las primeras noticias sobre el hallazgo del cuerpo llegaron el 23 de mayo. Días más tarde, Elize confesó el crimen y negó el involucramiento de otra persona. Según ella, lo mató porque descubrió que él le era infiel. El 4 de junio de 2012 quedó detenida y en diciembre de 2016, tras un juicio por jurados, fue condenada por homicidio agravado a 19 años de prisión.

LA PAREJA

“Mi matrimonio comenzó a desmoronarse hace dos años, cuando supe que Marcos tenía otra mujer”, declaró Elize.

Elize y Marcos se conocieron en 2004 a través de un sitio web para acompañantes. En ese momento, ella tenía poco más de 20 años y un título de enfermera. Para pagar sus estudios de abogacía fue que comenzó a ofrecer sus servicios a través de una plataforma digital. Él, por su parte, estaba casado y tenía una hija.

Durante cinco años fueron amantes. Para 2009 él decidió separarse y volvió a dar el “Sí”, con Elize.

Además de viajar por el mundo, los Kitano Matsunaga eran aficionados a la caza. Ambos tenían el certificado de Registro del Ejército Brasileño para portar armas y exhibían sus “trofeos” en la pared de su casa.

Los problemas llegaron cuando quisieron agrandar la familia y descubrieron que Elize no podía quedar embarazada. A partir de ese momento, cuenta ella, comenzaron con distintos tratamientos que, según su testimonio, “desgastaron la pareja”.

En medio de la frustración y el dolor ante la imposibilidad de gestar un bebé, Elize empezó a sospechar de la fidelidad de su marido y, detective privado mediante, descubrió que él la engañaba. Justo cuando estaba decidida a separarse, la mujer descubrió que estaba embarazada. Ahí, dice, el vínculo entre ellos mejoró radicalmente.

La felicidad, sin embargo, duró poco. Seis meses después del nacimiento de Helene, Elize volvió a contratar a un detective privado que le confirmó que Marcos le era infiel. Tras una discusión subida de tono, él la habría acusado de haber vuelto a la prostitución y de gastarse su fortuna con un amante. Incluso, hasta la habría amenazado con quitarle la custodia de la nena. “Mi mayor miedo era cuando decía que haría que me internaran”, cuenta ella en el documental.

EL JUICIO

Por la magnitud que cobró el caso, al que los medios se referían como “Caso Yoki” o “Caso Marcos Kitano”, el juicio a Elize Matsunaga fue uno de los más mediáticos de San Pablo. Muchos periodistas y presentadores de televisión se referían a ella como “una mujer fría y calculadora que mató y descuartizó a su esposo sin remordimientos”.

Mientras la querella hablaba de un as*****to pemeditado, la defensa sugería un crimen pasional. “La desesperación la llevó a tomar una serie de decisiones equivocadas”, dice una de las abogadas de Elize en el documental.

El juicio culminó el 5 de diciembre de 2016 tras siete días de duración. El jurado condenó a Elize Matsunaga a 19 años, 11 meses y 1 día de prisión. En este punto, la mini serie plantea el interrogante acerca de la justicia machista. ¿Se le hubiera dado la misma condena si hubiera sido femicidio? ¿Por qué se hizo tanto hincapié en el pasado de Elize y en la “vida de princesa” que llevaba desde que se casó con Marcos? ¿El caso hubiera sido igual de mediático si Kitano no hubiera sido un empresario multimillonario?

La hija de la pareja Kitano Matsunaga tenía doce meses cuando quedó huérfana de padre y su madre fue condenada a casi 20 años de prisión. Aunque provisionalmente estuvo bajo la tutela de la tía de Elize, luego quedó bajo custodia de la familia paterna.

Higinio “El Pelón” Sobera: el asesino que reía a carcajadas y mató al tío de una famosa actrizAl “Pelón” no le importaba...
24/08/2026

Higinio “El Pelón” Sobera: el asesino que reía a carcajadas y mató al tío de una famosa actriz

Al “Pelón” no le importaba estudiar ni trabajar; sabía que sus papás tenían dinero y que algún día le iban a dejar todo, hasta que un día asesinó al tío de una famosa actriz y reina de belleza

Higinio Sobera de la Flor solía raparse la cabeza. El Pelón, como se le llegó a conocer, aparecería en los titulares y las portadas de miles de diarios mexicanos en los años cincuenta.

A Sobera no le faltaba mucho: nació en una familia de clase alta, en la Ciudad de México, en el año de 1928. José Bernardino Sobera García, su padre, nació en Lanestosa, España, en 1884 y emigró joven en México: amasó una gran fortuna con negocios de minas de cobre, ganaderías, y fábricas de licores.

Se estableció en Villahermosa, en el estado de Tabasco, donde conoció a la madre de Higinio. Zoila de la Flor Casanova era hermana de Noé de la Flor Casanova, quien de 1943 a 1946 fue gobernador de la entidad federativa.

Del matrimonio nacieron José, Higinio, y Luis. José, el mayor, estuvo recluido en un hospital psiquiátrico de Barcelona por padecer enfermedades mentales.

Pero la historia de Higinio es todavía más trágica. Nació en México y creció en Villahermosa hasta que cumplió ocho años. En la capital del país estudió, por un corto periodo, en el Colegio Franco-Español, en Xochimilco.

De la escuela fue expulsado por su mal y extraño comportamiento. Las personas se quejaban de él porque se reía solo, hablaba de una forma casi incomprensible, y se involucraba en pleitos con extraños. Después, fue internado en el hospital mental La Floresta, de donde escapó solamente tras unos días de haber llegado.

Al Pelón no le importaba estudiar ni trabajar: sabía que sus papás tenían dinero y que algún día le iban a dejar todo. Cuando de joven vivió en la calle República de Uruguay, en el Centro Histórico, dedicó su vida a malgastar el dinero, a salir con amigos, a fiestas, y a los excesos.

El 11 de mayo de 1952, cuando Higinio tenía 24 años de edad, se topó con Armando Lepe Ruíz, militar, agente del Servicio Secreto, y tío de la ex reina de belleza y actriz Ana Bertha Lepe. Ambos circulaban, en sus respectivos automóviles, en calles de la colonia Roma.

Peleándose y rebasándose con rudeza, en la esquina de Avenida de los Insurgentes y Yucatán, Higinio asesinó a Lepe Ruíz. Le disparó cinco veces con un arma de fuego. La víctima murió dentro de su auto Buick 51. Junto a él estaba su esposa, María Guadalupe Manzano López, de 26 años de edad.

El Pelón, presuntamente en un ataque de ira, mató al militar.

Escapó a toda velocidad en su vehículo. “Un agente de tránsito, el número 273, Filemón Elizalde González, lejos de cumplir con su deber deteniendo al asesino, procuró ponerse a salvo sin ni siquiera preocuparse por anotar el número de las placas de circulación del auto en que escapó el villano asesino”, reportó el diario El Universal al día siguiente.

Con la ayuda de testigos se pudo rastrear al hombre blanco y calvo que manejaba con las placas de circulación 76-115.

Periódicos de ese entonces afirmaron que Higinio Sobera de la Flor preparaba una coartada para el momento en el que fuera capturado. Datos obtenidos por El Universal revelaron que consistía en “declararse enfermo mental y, por lo tanto, inconsciente de sus actos”.

Un par de días después, el 13 de mayo, Zoila suplicaba, con lágrimas en los ojos, que recapacitara y se presentara pronto ante la policía capitalina. “Es tan bueno mi hijo Higinio, que seguramente al volver en sí y darse cuenta de que mató a un hombre, tratará de suicidarse y llorando llegará a la policía a entregarse...”, dijo al medio.

“Varios psiquiatras lo habían visto y todos ellos dijeron que no se trataba de un loco, sino simplemente de un hombre que tenía su sistema nervioso destrozado y necesitaba reposo”, reveló la madre.

Ese mismo día fue capturado en el cuarto número 108 del Hotel Montejo, en la colonia Anzures. De acuerdo con Reporte Índigo, los agentes de seguridad que irrumpieron en su habitación lo arrestaron con una vestimenta sucia, los zapatos cubiertos de lodo, y lleno de sangre.

Fue llevado a la Jefatura de la Policía, donde confesó que asesinó a Lepe Ruíz “porque supuso que éste lo quería matar y para demostrarle que no soy ningún payaso”.

Desde ahí, los medios y las autoridades comenzaron a sospechar de las enfermedades mentales del Pelón. Se hablaba de principios de esquizofrenia, arranques de ira, y ataques de nervios.

Como antecedente, un empleado de otro hotel, el Isabel, relató a El Universal sobre la rarezas y violencias de Higinio:

“Un día llegó sumamente irritado. Tuvo una dificultad con el encargado, señor Javier Urdanivia y trató de ahorcarlo. Afortunadamente nosotros intervenimos a tiempo y no fué (sic.) posible que consiguiera su propósito. Tenemos la seguridad de que está loco, porque sus actos son los de un demente (...)

“Imagínense ustedes que un día amarró a la lámpara de pie, en su cuarto, una reata, cambió al centro de la habitación el ropero, la cama la hizo a un lado y luego comenzó a jalar de la cuerda al mismo tiempo que decía: ‘así me gusta que mueras en mis manos, pérfida mujer...’, y luego reía a carcajadas. Esto lo escucharon muchas personas que, alarmadas, dieron la queja”, dijo.

Higinio visitaba al doctor Rafael Bustamante León, de la Calle de Bolívar 60, con frecuencia. Tenía la costumbre de inyectarse presuntas sustancias químicas que le ayudaban a calmar sus nervios.

“Venía con relativa frecuencia a diversas horas a que lo inyectara para los nervios, pero él traía sus sustancias, en realidad se trataba de medicamentos para curar la gripe y otras afecciones... no le hacían daño alguno y por eso lo complacía, inyectándolo. Yo creo que más responsable que él lo es su familia que le daba automóvil, pi***la, y lo dejaba caminar libre en la calle, cuando en realidad tenía que estar encerrado en un manicomio... su obsesión es que las mujeres lo quieran mucho”, dijo el doctor al medio en ese entonces.

En una entrevista con El Universal, Higinio narró su versión de lo que pasó el 11 de mayo.

“Con todo gusto. Iba sobre la Avenida de los Insurgentes y al llegar a Álvaro Obregón se me murió la marcha del carro. Tuve que detenerme. Esto disgustó a un señor que iba en otro automóvil. Con su defensa le pegó a mi defensa, quedito, pero me disgustó y entonces nos injuriamos. Avancé lento, no lo dejé pasar. Cuando nos tocó un “alto”, me volvió a injuriar y yo le contesté con mi pi***la apuntándole. La señora que iba junto a él gritó “¡Payaso!”... Le disparé y lo maté… Eso es todo”, afirmó.

Después, relató, se echó a correr y solamente se detuvo a beber una Coca-Cola y un Sidral porque tenía mucha sed. “De ahí me fui a Chapultepec a pasear como diariamente lo hago y luego a mi casa”, dijo.

Armando Lepe Ruíz no fue su única víctima.

Le gustó pero ella no le hizo caso: Hortensia López Gómez estaba esperando un taxi en la colonia Juárez. Algunos reportes señalaban que para visitar a su prometido al hospital, quien había sufrido de un accidente automovilístico. Otros, que regresaba de tomar un café con una amiga y que estaba cansada y quería regresar a su hogar.

Higinio la invitó a salir pero ella dijo que no. Después de ser ignorado, El Pelón abordó el mismo taxi. Ahí intentó violarla pero ella se defendió hasta que El Pelón le disparó en la cara. Esteban Hernández, chofer del vehículo, contó que Higinio lo amenazó si no conducía a cierta velocidad.

“La maté porque me gustó mucho desde que la vi, le hablé con buenas palabras, no me hizo caso y su desprecio me enfureció”, dijo el asesino.

En la entrada del Bosque de Chapultepec, Higinio ordenó a Hernández bajar del automóvil. Después, se llevó a Hortensia a la Posada Palo Alto, sobre la carretera hacia Toluca, donde practicó necrofilia con su cadáver. Cuando terminó, se deshizo del cuerpo arrojándolo en una zanja de la carretera México–Cuajimalpa.

El Pelón fue capturado poco tiempo después. Tras su arresto, se le acusó de haber asesinado a un joven de 18 años llamado Arnoldo Galván Santoyo: fue acribillado en los Viveros de Coyoacán.

“¿Tú anduviste en días pasados por Coyoacán y ahí disparaste tu pi***la?”, le preguntó el Jefe de Grupo Alfonso García Limón. “Cuatro veces la disparé, pero no maté a nadie…”, contestó. “Bueno, sí lo maté... se rió de mí y le disparé cuatro veces,.. pero yo no sé qué pasó después”, confesó.

Alfonso León de Garay, psiquiatra que lo atendió durante algunos meses, concluyó que El Pelón era un “psicópata sexual que padece neurosis aguda y esquizofrenia larvada”.

Alfonso Quiroz Cuarón, uno de los criminólogos más reconocidos en la historia del país, declaró que debido a su esquizofrenia, Higinio no podía ser enjuiciado como cualquier otro criminal: su caso marcó un parteaguas en el trato judicial a las personas con enfermedades mentales en México.

Cumplió una pena en el Palacio de Lecumberri y después fue internado en el Hospital Psiquiátrico Samuel Ramírez Moreno, localizado en Valle de Chalco. Reportes señalan que fue dejado en libertad, o dado de alta, en 1985, y que se le podía ver deambulando en Xochimilco hasta que presuntamente murió en 1992.

24/08/2026

"Los cinco del Central Park", la brutal historia real de racismo y abuso judicial detrás de la serie "Así nos ven" de Netflix

En sus cuatro episodios, la producción de Ava DuVernay narra el caso de Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Raymond Santana y Korey Wise, cuatro jóvenes afroamericanos y un latino que fueron injustamente condenados por el ataque y violación de una mujer en 1989

​Racismo y discriminación:
​Delitos y true crime:

LA OTRA CARA DE LA MONEDA Los cinco del Central Park", la brutal historia real de racismo y abuso judicial detrás de la ...
24/08/2026

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Los cinco del Central Park", la brutal historia real de racismo y abuso judicial detrás de la serie "Así nos ven" de Netflix

En sus cuatro episodios, la producción de Ava DuVernay narra el caso de Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Raymond Santana y Korey Wise, cuatro jóvenes afroamericanos y un latino que fueron injustamente condenados por el ataque y violación de una mujer en 1989

El 19 de abril de 1989, todo cambió para siempre en la vida de Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Raymond Santana y Korey Wise, cuatro adolescentes afroamericanos y un hispano de Harlem, que estaban en el momento erróneo en el lugar equivocado. Esa noche, Trisha Meili –una joven blanca que corría en la parte norte del Central Park -sería brutalmente golpeada y violada.

La policía de Nueva York, presionada para encontrar con rapidez a los responsables, convirtió a los cinco chicos, menores de 16 años, en los principales sospechosos del atroz hecho que no cometieron. Fueron condenados injustamente por la violación y enviados a prisión.

En el año 2002 sus condenas fueron revocadas, cuando un asesino y violador en serie Matías Reyes confesó haber sido el único autor del crimen y su ADN coincidió con el hallado en todo el cuerpo y la ropa de la víctima.

El caso revivió gracias a Así nos ven (When They See Us), una miniserie de cuatro episodios de Netflix, que se estrenó el 31 de mayo, obra de la directora Ava DuVernay, que tiene como objetivo profundizar en esta historia real que expone los peligros del racismo en el sistema policial y judicial que en ese entonces llevaron a la culpabilidad de "Los cinco de Central Park", como fueron llamados por la prensa.

Duvernay, que ya tocó el racismo institucionalizado en su documental, Enmienda XIII, también para Netflix, examina el papel que jugaron las razas y el origen humilde de los menores en su incriminación y encarcelamiento y el efecto que las condenas erróneas tuvieron sobre ellos y sus familias. "Mi objetivo es invitar a la audiencia a que se pregunten: '¿Qué ves cuando ves a niños negros?'".

El brutal ataque a Meili -una empleada de un fondo de inversiones de Wall Street de 28 años- se convirtió en uno de los casos policiales más mediáticos de finales de la década de 1980. Ed Koch, alcalde de la ciudad, afirmaba que era el "crimen del siglo". Incluso el actual presidente de los EEUU, Donald Trump, solicitó -en los diarios del país- la pena de muerte para Antron, Yusef, Korey, Raymond y Kevin.

Después de que la Justicia de Nueva York anunciara la inocencia de los jóvenes, ya hombres, Trump escribió un artículo de opinión en el diario New York Daily News. Llamó la absolución como "una vergüenza" y afirmó que la culpabilidad del grupo aún era probable.

La miniserie, que recibió elogiosas críticas por su estilo narrativo y las excelentes interpretaciones, fue coproducida por Oprah Winfrey y ha reabierto el debate sobre el racismo en el seno de la policía y el sistema judicial de Estados Unidos. La prensa especializada definió el drama como un retrato real de una injusticia que fue producto del odio y la intolerancia que aún hoy impera en la sociedad americana.

La noche en que todo sucedió

A última hora de la tarde del 19 de abril de 1989, un grupo de aproximadamente 30 jóvenes afroamericanos y latinos entraron al Central Park, cerca de Harlem, para cometer actos de vandalismo. Al mismo tiempo, Meili corría cerca de allí cuando fue derribada y arrastrada 90 metros. Luego, la pesadilla continuó: fue violada múltiples veces y golpeada brutalmente. Su agresor la dejó allí, cubierta de sange, desnuda y casi mu**ta.

Unas cuatro horas más tarde, dos personas encontraron su cuerpo, tapado de hojas y barro, en un barranco. Había perdido tanta sangre que sus médicos creían que no iba a sobrevivir y su cráneo había sido golpeado hasta fracturarlo. Cuando despertó tras permanecer en coma durante 12 días, no recordaba nada del feroz ataque.

La Policía de Nueva York actuó de inmediato y asumió que los adolescentes detenidos por los estragos en el emblemático parque de Nueva York también fueron responsables de la violación e intento de homicidio de Meili. En ese grupo se encontraban Antron McCray, Yusef Salaam, Korey Wise, Raymond Santana y Kevin Richardson, que para ese entonces solo dos de ellos se conocían, y, según sus testimonios, se habían unido a la pandilla por casualidad.

Inicialmente, iban a ser acusados de disturbios, pero la jefa de la unidad de delitos sexuales de la fiscalía de Manhattan, Linda Fairstein, determinó sin pruebas y con la necesidad del cerrar el caso que ellos eran responsables de la violación y construyeron el caso alrededor de la culpabilidad de los cinco menores.

Fueron interrogados durante horas y horas por los agentes hasta que "confesaron" haber participado en la violación y golpiza a Trisha. ¿Sus edades? Entre 14 y 16 años. Pero a pesar de que en el juicio declararon que habían sido forzados a mentir, no les creyeron. Tampoco tuvieron en cuenta un informe del FBI que decía que las pruebas de ADN sobre el cuerpo de Meili y un calcetín con el semen del agresor no coincidían con los registros de los sospechosos.

La serie muestra cómo los policías no solo interrogaron a algunos de estos menores de edad sin la supervisión de sus padres ni un representante legal, sino cómo los maltrataron y los obligaron a cada uno de ellos a culpar a otros de los detenidos.

Sin embargo, Farstein, prolífica autora de novelas policíacas en la actualidad, defiende que los interrogatorios se realizaron con absoluto respeto de los derechos de los jóvenes y según establece la ley.

En el drama de Netflix también se puede ver cómo Farstein y los agentes forzaron el relato temporal de los hechos para que los menores estuviesen cerca de la escena del crimen. Incluso ocultaron evidencias que demostraban la inocencia de los adolescentes.

Dos juicios, todos culpables

Las acusaciones se basaron casi exclusivamente en lo que habían declarado a la policía, ya que su ADN no coincidía con el encontrado ni en la víctima ni en el escena del crimen. El proceso legal contra los jóvenes se dividió en dos juicios: uno contra Antron McCray, Yusef Salaam y Raymond Santana; y el otro contra Kevin Richardson y Korey Wise. Este último fue el único que fue juzgado como adulto por tener 16 años.

La declaración de uno de los expertos que aseguró que el semen encontrado correspondía a otra persona, la fiscalía les ofreció un acuerdo por el que los jóvenes debían reconocer su culpabilidad para recibir una sentencia menor. Ellos rechazaron la propuesta y los juicios siguieron adelante.

En el primer juicio, celebrado en agosto de 1990, Yusef, Antron y Raymond fueron exculpados de intento de homicidio, pero fueron condenados por violación, asalto, robo y disturbios. Recibieron la máxima sentencia para menores: entre cinco y diez años en un correccional.

El segundo juicio terminó en diciembre de 1990. Kevin fue condenado por intento de homicidio, violación, asalto y robo, y su sentencia fue también de cinco a diez años en un correccional. Korey fue exculpado de esos cargos, pero fue condenado por abuso sexual, agresión y disturbios, y recibió una sentencia de cinco a 15 años en una prisión para adultos por tener 16 años.

Finalmente, todos pasaron en prisión entre seis y trece años.

La víctima testificó en ambos juicios, pero dijo no recordar nada desde el momento en que salió de su casa para trotar hasta que despertó del coma en el hospital.

Inesperado giro del caso

En 2001 un violador en serie que estaba encarcelado en el mismo centro que Korey Wise confesó que él había agredido a Trisha Meili y la había dado por mu**ta.

Matías Reyes, que cumplía cadena perpetua por otras violaciones y un as*****to, les contó a las autoridades cómo realizó el ataque e insistió en que actuó solo. Su ADN coincidía en más del 99% con el hallado sobre el cuerpo de Meili y en el calcetín encontrado en la escena del crimen.

La confesión supuso la liberación en 2002 de Wise, el último de los cinco que quedaba en prisión.

En cuanto se conoció la culpabilidad de Reyes se inició un proceso legal y los cinco de Central Park, ya adultos, fueron exonerados y en 2014 – tras más de diez de años de una batalla judicial- recibieron una indemnización de USD 41 millones de la ciudad de Nueva York.

"Así nos ven"

DuVernay trabajó estrechamente con Kevin, Antron, Yusef, Korey y Raymond en el proyecto. Fue Santana quien se puso en contacto con la cineasta, que en 2014 había dirigido la premiada película Selma, para proponerle que contara su historia.

Marquis Rodriguez, Ethan Herisse, Asante Blackk y Caleel Harris, son todos actores desconocidos y, en algunos casos, hasta debutantes, con la excepción de Jharrel Jerome, que llamó la atención de Hollywood por su participación en Moonlight.

Entre los personajes adultos sí hay caras mucho más familiares como Vera Farmiga, Michael K. Williams, Joshua Jackson, Vera Farmiga, John Leguizamo y Felicity Huffman.

Para DuVernay, es importante denunciar que lo que se muestra en la miniserie "sigue sucediendo, a pesar de que han pasado 30 años del caso".

El estreno de la miniserie desencadenó una campaña de boicot a los libros de la ex fiscal tras la avalancha de críticas al rol que jugó en la condena de los menores.

Las escabrosas fotos de una violación aberrante en Central Park que conmovió a Nueva York y llevó a prisión a cinco inoc...
22/08/2026

Las escabrosas fotos de una violación aberrante en Central Park que conmovió a Nueva York y llevó a prisión a cinco inocentes

Trisha Meili fue atacada en la noche del 19 de abril de 1989 cuando corría por ese emblemático lugar de la ciudad. Cómo se conoció la verdad y por qué se conocen ahora los detalles del brutal abuso

El caso acumuló 200.000 páginas. Testimonios, fotografías, documentos de encarcelación, forenses. Miles y miles. Y cinco personas querían que todas se hicieran públicas. Eran los cinco inocentes que fueron condenados y sentenciados a prisión durante casi 30 años por una violación y ataque a golpes que no cometieron.

Ayer, Nueva York cumplió en parte su pedido, luego de que los abogados de los demandantes se pusieran de acuerdo con las autoridades de la ciudad respecto a qué documentos podrían mostrar y cuáles se mantendrían bajo confidencialidad. Llegaron a un acuerdo: se harán públicas 100 mil de ellas.

Este jueves se pusieron a disposición de los interesados las primeras 12 mil páginas. En ellas pueden verse fotografías escabrosas de cómo quedó la escena del crimen, la ropa que tenía puesta la víctima y cómo eran Korey Wise, Antron McCray, Kevin Richardson, Raymond Santana y Yusef Salaam en 1989, cuando se cometió el aberrante ataque y ellos fueron detenidos. También videos con las "confesiones".

Trisha Meili es el nombre de la víctima. Por entonces era una joven inversora bancaria de 28 años que había salido a correr por Central Park la noche del 19 de abril de 1989. Fue violada vaginal y analmente. Múltiples veces.

Por aquella época, el Central Park, uno de los lugares más emblemáticos de la Gran Manzana, estaba "bajo ataque". Un grupo de 30 adolescentes marginales aterrorizaba a las personas que se acercaban al lugar para caminar o practicar deportes.

Aquella noche, el ataque fue más allá. Meili fue el objetivo. La Policía de Nueva York actuó de inmediato. Apresó a un grupo de cinco jóvenes. Cuatro de ellos afroamericanos y uno de ascendencia latina. El caso fue uno de los más sonados de la década y despertó la atención de millones de personas en la ciudad y en el resto de los Estados Unidos.

Alrededor de las 9 pm de esa noche, Meili corría distraída cuando fue derribada y arrastrada 90 metros. Luego, la pesadilla continuó: fue violada, sodomizada y golpeada hasta casi matarla. Su agresor la dejó allí, oculta, desnuda y casi mu**ta. Unas cuatro horas más tarde, fue hallada en estado desesperante: estaba desnuda, amordazada, atada y cubierta de barro y sangre.

Cuando despertó, la mujer no recordaba nada del feroz ataque. Había perdido casi el 75 por ciento de su sangre y su cráneo había sido golpeado hasta fracturarlo. Un milagro obrado por los médicos que la atendieron pudo salvarla. Meili permaneció en coma durante 12 días. Doce días en que todos creían que moriría, indefectiblemente.

Los cinco sospechosos que fueron detenidos fueron interrogados por horas por los agentes hasta que "confesaron" su autoría. ¿Sus edades? Entre 14 y 16 años. Pero a pesar de que en el juicio declararon que habían sido forzados a mentir, no les creyeron. Tampoco tuvieron en cuenta un informe del FBI que decía que las pruebas de ADN sobre el cuerpo de Meili no coincidían con los registros de los sospechosos.

Fueron sentenciados a prisión. Purgaron entre siete y 13 años de cárcel.

Pero en 2002, cuando ya algunos llevaban 10 años tras las rejas, Matias Reyes -un violador serial que cumplía una sentencia de por vida en prisión por un as*****to- confesó que había sido él quien había atacado y violado a Meili. Además de su declaración, las pruebas de ADN esta vez coincidían. Wise, McCray, Richardson, Santana y Salaam fueron liberados.

Ese mismo año, los inocentes demandaron a la ciudad de Nueva York. Tardaron 12 años en que se les pagara 41 millones de dólares como compensación. Y como parte del arreglo, se estableció que las autoridades contarían la verdad de lo sucedido y harían públicos los documentos.

"Para mi propia tranquilidad, quería encontrar la verdad de lo que sucedió y quién estuvo involucrado, y es por eso que estoy ansiosa por ver la publicación de estos documentos. Es información y detalles a los que nunca he tenido acceso", dijo Meili cuando supo sobre los archivos de su caso.

Luego de recuperarse, Meili intentó seguir con su vida. Creyendo que los atacantes estaban tras las rejas. Dedicó sus días a relatar cómo estaba recuperándose y contando en libros y conferencias su experiencia. Se convirtió en una inspiración para muchos.

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