12/08/2026
El termómetro político de Baja California marca un punto de ebullición este viernes 14 de agosto con la renuncia de Alejandro Arregui a la STPS. En los pasillos de la grilla, el mensaje se lee directo: su movimiento no es un repliegue, sino el salto táctico para perfilarse con toda la caballería rumbo a las definiciones del 2027 por la 4T.
Su mayor activo para entrar a la contienda electoral es haber desactivado una auténtica olla de presión industrial, procesando 38 emplazamientos sindicales a lo largo de 2025 sin permitir que estallara una sola huelga en el estado. Eso en política pura y dura se llama gobernabilidad.
Los operadores serios saben que las candidaturas se pelean con estructura y matemáticas, no con buenas intenciones. Arregui entrega la cartera dejando a la entidad en las grandes ligas nacionales con 1,049,556 empleos formales, presumiendo una inyección de más de 34 mil plazas en un solo mes.
A esta rentabilidad le suma un sistema de conciliación que liquida expedientes en 20 días con 75% de efectividad, y el blindaje de un salario fronterizo ubicado en 440.87 pesos diarios.
Con esa rentabilidad en la mano y la casa en orden, el ex secretario enciende los motores electorales.