12/02/2026
ENTREVISTA
Óscar Ortega: 40 años en el arte
El artista tijuanense Oscar Ortega ha estado en la agenda pública en las últimas semanas por su proyecto de escultura monumental El Cocinero Chino, encargado por el Ayuntamiento de Mexicali y la Asociación China de Mexicali. Ortega tiene una larga carrera como artista de caballete, grabador y escultor, y es uno de los pioneros en la frontera en la creación de monumentos públicos, con materiales diversos: mosaico, fibra de vidrio, metales, concreto. Entre sus obras más conocidas está el mural “Entre Tijuana y la Ley Seca / El desfile de las almas”, ubicado en el restaurant Caesar’s; el Mirador Ojo del Águila, en el paisaje impresionante de La Rumorosa. Una de sus obras distintivas es el monumento “Última oportunidad para ti, Madre”, en el malecón de Playas de Tijuana; “La esquina del mundo”, un mural que fue carcomido por la marea del Océano Pacífico en los años noventa. Sin duda, el Cocinero Chino es una de sus obras mayores, de un artista cuya historia se sigue escribiendo. Tijuana Metro le realiza esta entrevista en una de sus visitas de regreso a Tijuana, a inicios de este año.
¿Cuánto tiempo llevas trabajando como artista?
Inicié mi carrera como artista plástico desde los veinte años, y siempre he trabajado en ello. El único periodo que recuerdo que estuve solamente haciendo bocetos y proyectos sin salir a campo fue durante la pandemia, que se conjugó a un problema de salud que tuve en una de mis piernas, pero eso quedó en el pasado. Durante ese periodo de encierro obligatorio me estuve preparando para presentar proyectos, y avanzando en otros trabajos que podía realizar desde casa, es decir tengo 40 años de trayectoria artística, desarrollando infinidad de proyectos.
¿Cómo llega la invitación para realizar esta escultura?
Inicialmente yo había presentado varios proyectos a Gobierno de Estado, de otras esculturas, y cuando me entrevistaron, me comentaron sobre este proyecto y que harían algunas entrevistas a otros artistas para seleccionar, uno de los nombres que me comentaron era el maestro Armando Muñoz, quien también ha realizado escultura monumental, pero finalmente quedé yo para llevar a cabo una obra tan importante y al mismo tiempo tan controversial.
¿Cuántas esculturas habías hecho previas a esta?
He realizado cuatro esculturas en diferentes puntos del estado, la última fue en La Rumorosa, donde por supuesto no iba a competir con esa imponente maravilla de nuestro estado, y solamente hice un mirador de un par de metros, donde se puede apreciar desde otra altura una mejor vista de este admirable tesoro bajacaliforniano que es nuestra Rumorosa. Del cuerpo humano solo había realizado una en un negocio para un particular, donde por cierto una de nuestras modelos fue la reconocida artista local Azzul Monraz, pero eran esculturas del cuerpo humano en tamaño real.
Esta es la quinta escultura que hago, pero definitivamente ninguna de estas dimensiones, la más alta que había realizado es de 16 metros cercana a la Garita de cruce fronterizo en la Mesa de Otay, en Tijuana.
¿Cuáles son las medidas de esta escultura?
Esta escultura mide 23 metros de altura, y la superficie que inicia con una circunferencia de 5 X 5 metros cuadrados sobre los pies de la escultura, es decir, la base.
¿Cuándo recibiste la invitación consideraste las condiciones climáticas que son una constante, durante casi todo el año en la ciudad de Mexicali?
Sí, claro que lo pensé, pero una cosa es pensarlo, y otra cosa muy diferente es vivirlo. Recuerdo claramente el primer día de calor muy intenso, nos percatamos que trabajar bajo esas condiciones de calor tan intensas, provocó que mi primer asistente el primer día de ese calor abrumador en el sitio donde está la escultura, declinara. Sin embargo, hubo labores que realizamos en espacios del CEART Mexicali, con el apoyo de la Mtra. Alma Delia Ábrego, para trabajar en la cabeza de la escultura, las manos, la caja de comida china, etc. Agradezco a ella y a Julissa Núñez, el apoyo brindado en este sentido.
No te molesta que esta escultura haya sido un tema tan controvertido durante el proceso de creación, ¿qué piensas como artista?
No me molesta. Este tipo de proyectos es como cualquier otro tema, hay quienes están en contra y quienes están a favor, y por supuesto los oportunistas que lo politizan y empiezan a jalar agua para su molino. Muchos dicen que se debería preguntar o hacer una consulta para instalar este tipo de esculturas, pero hasta la fecha no conozco ninguna escultura o monumento de ninguna ciudad, que se haya levantado una encuesta para saber si la ciudadanía la quería o no.
Algunos dicen que, en lugar del Cocinero chino, se debería erigir una a los pueblos yumanos, por lo menos –y como bien sabes– en Tijuana ya se hizo un trabajo con dos figuras de bronce en honor a los pueblos yumanos; sin embargo, se robaron una de las figuras que formaba parte de la escultura. Para robársela cercenaron la parte superior de una de las mujeres yumanas y solo dejaron los pies de la escultura, y quedó la otra sola. La mayoría ni sabe que existe, y mucho menos que se robaron una de ellas. Algo increíble como nadie se dio cuenta que desmontaron parte de una escultura, seguramente hubo chispas por dondequiera mientras cortaban una de las dos figuras que formaban la obra. Yo me pregunto, dónde estaban esas personas que hoy se manifiestan tan preocupadas por que se realice algo que ya se hizo, y no se dieron cuenta de ello, dónde estaban en ese momento mientras la instalaron, también cuando se la robaron y ahora que está ahí la obra abandonada e incompleta.
Para los artistas lo único que importa es la creación de nuestra obra, ya habrá quien la critique y tenga en su mente otra cosa. Pero hay muchos mexicalenses a quienes agradezco que tuvieron la gentileza de ir a felicitarme, ahí en sitio, durante la construcción de esta obra, por ello, no tengo porqué molestarme: todo mundo tiene derecho a su opinión.
¿Cuál fue tu inspiración para esta escultura, es creación original tuya, o te entregaron bocetos de lo que querían?
Para cualquier proyecto que inicio, hago una investigación. Inspirado en la milenaria historia de China, quise hacer un cocinero fuerte; he leído que algunas personas esperaban un cocinero menudito, delgado, pero yo quise hacer un cocinero fuerte, que de manera analógica muestre el poder de un pueblo que contribuyó en gran medida a la economía de Mexicali, en los inicios de su fundación.
En cuestión de estética, pues es mi obra, así son mis personajes. Este cocinero está parado con dignidad, está relajado, no es el cocinero que la gente le anda pateando el trasero para que haga la sopa, estás hablando del dueño del restaurante, gente que hizo grande Mexicali, y no todos quieren aceptar eso. Esta obra es un homenaje a la cultura china, que llegó a un terreno franco, a trabajar, y esos túneles que existen hasta la fecha es donde se escondían, pero ellos fueron un punto fuerte para la creación de Mexicali y contribuyeron en gran medida a su economía.
Los chinos son una cultura de gente que se protege entre sí, y trabaja de manera unida, y hay ciertas reglas escritas donde ellos inicialmente no se involucran con personas fuera de su comunidad. No por nada han crecido y ser la potencia que son hoy en día, es gracias a la unión y la fuerza laboral que han venido desarrollando a lo largo de los años.
En todo el estado es muy conocido que a cualquiera que va de visita a Mexicali, lo primero que les pedimos ¿qué es? “Tráeme comida china”. Así como a Puerto Nuevo, la gente se traslada para ir a comer langosta, o los tacos de pescado, a Ensenada, o vino bajacaliforniano, al Valle de Guadalupe. Así es para los bajacalifornianos venir a Mexicali, no te puedes ir sin comer comida china.
Mexicali es la meca de este legendario arte culinario, desde la comida corrida de los lonches, hasta lugares tan emblemáticos hoy en día en Mexicali como el restaurant Imperial Garden, con esa entrada majestuosa que tiene. Aquí en Mexicali puedes disfrutar de cientos de restaurantes para todos los bolsillos. Hay un sincretismo cultural gastronómico, donde se ha desarrollado una cultura mixta, entre lo chino, lo mexicano y lo bajacaliforniano, porque los insumos para el desarrollo de su gastronomía legendaria son productos de nuestra entidad.
¿Cómo seleccionaron el lugar donde iban a colocar la escultura?
Esta encomienda no es fácil desde ninguna perspectiva, pues para iniciar empecé a caminar por La Chinesca, y buscar el lugar idóneo para la colocación de la escultura, y así poder hacer la propuesta del espacio de mayor proyección para la obra. En esa zona tan simbólica, como es La Chinesca, no solamente para los mexicalenses, sino para el desarrollo económico del estado, hoy reconocida como parte del Centro Histórico de Mexicali. Hay muchos lugares emblemáticos, el Museo Wok, varios restaurantes y cafés que están desde la fundación de la ciudad, pero debido al cableado subterráneo se tomaron en cuenta todos esos detalles y fue así como se determinó el sitio que hoy ocupa. Se tuvo que hacer una evaluación entre lo público y lo privado, respetando los espacios, y sobre todo tomar en cuenta que fuera un lugar de gran importancia como lo es el Boulevard López Mateos y la Calle Juárez, que es el epicentro de La Chinesca. Para el artista es tan simbólico –y de cierto modo como una travesura– trabajar en la vía pública, considerando que ya tienes todos los permisos y puedes hacerlo con libertad creativa.
Para un tijuanense como yo, es un orgullo realizar una escultura, a tres cuadras de la frontera, en la entrada de La Chinesca, en la capital del estado, y mis respetos para todos los mexicalenses que tienen la fuerza para vivir en un clima tan adverso.
¿Tuviste apoyos adicionales para la construcción de esta obra, quienes más contribuyeron a que este proyecto fuera posible?
Debo reconocer el apoyo patrocinado por la Constructora Cadena para la realización de la estructura, así como CEMEX, que contribuyó con un cemento hecho especialmente para el Cocinero Chino. Por supuesto que también agradezco a las personas que al interior se dedicaron a hostigar y hacerme la vida de cuadritos, ya sabes lo que no te mata te fortalece, y esas personas que se creían mis “jefes”, pues hasta cierto punto me divertía… el hecho de saber en mi fuero interno que no tenían la menor idea de las cosas. Por fortuna soy un tipo resiliente que de manera estoica he vivido este y muchos otros proyectos en los cuales dirijo mis energías hacia mi creación, no la desperdicio en los “protagónicos”, que se quieren subir al barco para la foto.
¿Qué anécdotas o historias puedes contar con la interacción que tuviste con la comunidad china o personas alrededor de La Chinesca?
La gente de la comunidad china es muy respetuosa, pero al mismo tiempo distante, ellos no son tan igualados como nosotros los mexicanos que luego, luego, agarramos confianza, pero sí llegué a platicar con varios de los dueños de restaurantes de alrededor, quería que ellos entendieran el respeto que los mexicalenses sienten por su cultura a través de esta obra.
Fue muy grato conocer a Rubén Chen, se nota que tiene un amor genuino por La Chinesca, y reconoce el valor de la comunidad china. Al parecer fue él quien habló con Marina del Pilar cuando era alcaldesa, para revitalizar ese espacio abandonado como fue la Chinesca hace diez años, y entiendo que gracias a esa intervención de ella y más tarde de su esposo, el Centro Histórico de Mexicali ha tomado nuevos bríos. Debemos reconocer que lo mismo pasó en Tijuana, en la emblemática Avenida Revolución, y no es cebollazo, es una realidad. Lo que es, es.
¿Cuánto tiempo te llevó realizar este monumento?
Iniciamos en agosto del 2024, pero tuvimos que pasar por muchas adversidades, no solamente el calor intenso, vientos, pero ante esas adversidades lo que hacemos los artistas es buscar la manera de continuar, lo que me permitió finalizar el pasado 30 de diciembre del 2025.
¿Qué sientes como artista al entregar una obra de esta magnitud?
Me siento como el corredor que llega agotado a la meta, pero al mismo tiempo siento una fuerza interior que me muestra que fue una etapa de creación, donde reí, recordé, lloré, pero todo pasó en otra dimensión… todo allá arriba. El hecho de estar solo allá arriba, no es cosa sencilla, porque cada vez subía más alto. Fue una experiencia totalmente fuera de lo normal. Estamos hablando de que, a la cintura del cocinero son 11 metros, y para llegar al hombro son 16, así que cada día eran sensaciones muy fuertes. Reconozco y agradezco el haberme librado del riesgo de morir, porque la última vez que me subí, me paré en el gorro del cocinero, y sentí algo muy fuerte, porque ahí no hay andamios, entonces te da pánico, desesperación.
Pero hoy con todo y controversia, te puedo decir que agradezco mucho a toda la gente que la criticó, para bien o para mal, porque la hicieron famosa antes de ser finalizada. En este momento que es inicio de año, me doy cuenta en redes sociales que la gente está celebrando y disfrutando la obra –con todo y crítica–. A mí, como artista, todavía no me cae el veinte.
*Entrevista realizada por Héctor Manuel Aréchiga, Leobardo Sarabia, Pablo Domenech. Formato: Ramón Ponce. Tijuana Metro.