08/09/2026
Antes de que Escuintla vuelva a contar en sus calles la historia de Carlomagno, los Doce Pares de Francia, Fierabrás, Floripes y los reyes moros, queremos detenernos un momento en sus personajes, sus máscaras, sus sonidos y los detalles que muchas veces vemos pasar sin conocer del todo.
Esta es la primera de una serie de publicaciones de Escuintla, Corazón del Soconusco dedicada a los Moros y Cristianos de nuestra fiesta en honor a la Virgen del Rosario.
La intención es sencilla: que lo que hoy vemos, escuchamos y aprendemos no se pierda. Que estas publicaciones también queden como memoria de una tradición que Escuintla ha conservado de generación en generación.
Comenzamos con uno de sus personajes centrales: el Almirante Balán.
Cuando suenan el tambor y la flauta y aparece esta máscara, entra en escena uno de los personajes centrales de la historia: el Almirante Balán.
En el antiguo relato de La historia del emperador Carlomagno y los doce pares de Francia, Balán encabeza a los moros y es padre de Fierabrás, rey de Alejandría, y de la princesa Floripes. Es también quien mantiene prisioneros a varios de los caballeros de Carlomagno y quien, al final de la historia, derrotado, se niega a recibir el bautismo.
Siglos después, aquel personaje de los viejos relatos caballerescos sigue caminando por las calles de Escuintla.
Aquí lo reconocemos por su máscara, tallada en madera de cedro. Como ocurre con los demás personajes moros de nuestra representación —con excepción de Floripes—, la máscara transforma por unas horas el rostro de quien la porta y le da vida al personaje.
Y Balán no camina solo.
Lo anuncia ese son de tambor y flauta que muchos huehuechos reconocemos apenas comienza a escucharse. Es la música que acompaña su recorrido y que nos avisa que una historia muy antigua vuelve a contarse en nuestras calles.
Este es el Almirante Balán: padre de Fierabrás y Floripes, adversario de Carlomagno y uno de los rostros que Escuintla ha conservado dentro de su representación de Moros y Cristianos.
Una historia que aquí no solamente se lee.
Se escucha, se representa y se hereda.